Passerini, federal pero con cuentas pendientes

El intendente de Córdoba profundiza su presencia en espacios federales desde donde cuestiona el ajuste de la Nación y reivindica el rol de los municipios. Ahora recibió a intendentes y funcionarios de La Rioja, en la previa de un congreso que tendrá como anfitrión al gobernador Ricardo Quintela. Mientras tanto, la agenda cotidiana de la Capital sigue marcando el verdadero balance de su gestión.

Un perfil federal que gana espacio

Daniel Passerini viene consolidando una agenda política que excede cada vez más los límites de la ciudad de Córdoba. A través de encuentros con intendentes, participación en ámbitos federales y reclamos por el reparto de recursos, el jefe del Palacio 6 de Julio encontró un escenario desde el cual amplificar un discurso crítico hacia el Gobierno de Javier Milei.

Ese posicionamiento se volvió especialmente visible desde su participación en el Consejo Federal de Intendentes (COFEIN), donde asumió una postura activa en defensa de los recursos municipales, el federalismo y el rol de los gobiernos locales frente a las políticas de ajuste de la Nación.

El lugar parece resultarle natural. Incluso más que al gobernador Martín Llaryora, quien en su relación con la Casa Rosada administra con mayor cuidado sus gestos políticos y alterna críticas con señales de diálogo institucional.

Passerini, en cambio, tiene más margen para instalarse como una de las voces del municipalismo del interior y convertir esa representación en una plataforma de posicionamiento político.

La Rioja, otro escenario para ampliar los puentes

En esa línea debe leerse el encuentro que mantuvo en el Palacio 6 de Julio con una comitiva de intendentes y funcionarios de La Rioja, en el marco de la organización del próximo Congreso Nacional de Participación Ciudadana y Descentralización.

La delegación estuvo integrada por Armando Molina, intendente de la capital riojana; Jorge Salomón, jefe comunal de General Ocampo; y Juan Urbano, de General Belgrano. También participaron el asesor del gobernador Ricardo Quintela, Ciro Montivero, y la secretaria de Gestión Departamental, Silvia Gaitán.

Por parte de la Municipalidad de Córdoba estuvieron el secretario de Participación Ciudadana y Juventud, Juan Domingo Viola; el subsecretario del área, Pablo Pineda; y la presidenta provisoria del Concejo Deliberante, Sandra Trigo.

La reunión tuvo un formato institucional, pero la política atraviesa inevitablemente este tipo de encuentros. En particular, porque el congreso tendrá como anfitrión a Quintela, uno de los dirigentes peronistas con mayor distancia respecto del Gobierno nacional.

La pregunta, entonces, aparece casi sola: ¿habrá foto entre Passerini y Quintela?

No sería una imagen menor. El intendente ya había compartido semanas atrás una actividad con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, otra figura central del peronismo nacional. La sucesión de encuentros empieza a mostrar que los puentes políticos de Passerini pueden ser más amplios que los tradicionales límites del cordobesismo.

“La salida es colectiva”

Durante la actividad, Passerini profundizó el discurso que viene sosteniendo en estos espacios. “La salida es colectiva”, afirmó, en una definición que funciona tanto como reivindicación del trabajo entre gobiernos locales como una toma de distancia respecto de la lógica centralista que el intendente cuestiona en las políticas nacionales.

“La participación ciudadana tiene que estar cerca del que no puede llegar, escuchar al que nadie oye y mirar lo que otros no ven”, sostuvo.

Y agregó: “Somos muchos los intendentes y gobernadores que estamos convencidos de que la Argentina tiene que recuperar un destino de grandeza”.

La participación ciudadana y la descentralización aparecen así como ejes de una agenda que combina gestión pública, innovación y construcción política. Bajo el lema “Participación que transforma territorios”, el congreso buscará reunir a municipios de distintos puntos del país para intercambiar experiencias sobre innovación pública, inteligencia artificial aplicada a la gobernanza y transformación territorial.

La Municipalidad de Córdoba tendrá un papel relevante. Fue responsable de las primeras cuatro ediciones del encuentro y actualmente fue designada como faro regional del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa (OIDP).

Viola, encargado de articular la presentación del congreso en Córdoba, puso el acento en la dimensión social de la política pública.

“Lo que pasa en los estados, las ciudades, las provincias, no es solo responsabilidad de los equipos de gobierno. Es responsabilidad de todo aquel que se involucra y se preocupa por el otro”, señaló.

El funcionario también destacó que en La Rioja participarán municipios de todo el país para compartir experiencias y conocer diferentes modelos de gestión.

La agenda nacional choca con la agenda de todos los días

Pero el despliegue federal de Passerini tiene un límite concreto: la ciudad que gobierna.

Mientras el intendente profundiza su participación en espacios nacionales y pone en discusión el federalismo, los recursos y el vínculo entre municipios y Nación, el principal examen político continúa desarrollándose a pocas cuadras de su despacho.

Basura, transporte, calles y prestación de servicios siguen siendo los problemas que determinan, mucho más que cualquier congreso federal, la percepción de los vecinos sobre la gestión municipal.

La contradicción quedó expuesta de manera casi simultánea. Mientras Passerini recibía a la comitiva riojana y hablaba de participación ciudadana, federalismo y cercanía con los vecinos, la ciudad todavía intentaba recuperar la normalidad después de un fin de semana atravesado por dificultades en el servicio de recolección de residuos.

Es allí donde aparece el desafío central del intendente. Su agenda política puede crecer hacia afuera, sus contactos con dirigentes nacionales pueden multiplicarse y su rol como referente del municipalismo puede ganar volumen. Pero el reconocimiento político hacia adentro de Córdoba dependerá de algo menos sofisticado: que funcionen los servicios que los vecinos utilizan todos los días.

Passerini encontró en la agenda federal una vidriera para proyectarse más allá de la Capital. La incógnita es si esa construcción política podrá convivir con una gestión municipal capaz de responder con la misma eficacia a los problemas concretos de la ciudad.

Porque mientras la política nacional ofrece escenarios para hablar de federalismo y descentralización, en Córdoba el termómetro sigue siendo bastante más sencillo: las calles, los colectivos, la basura y la calidad de los servicios.

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