El Panal esperará hasta último momento para definir qué hará frente al intento libertario de suspender las primarias nacionales. La discusión se cruza con el armado de 2027: Bornoroni asegura que La Libertad Avanza irá por la Provincia, mientras Llaryora administra sus movimientos y empieza a anticiparse a algunas piezas del dispositivo opositor.

La discusión nacional por las PASO empieza a tener una derivación inevitable en Córdoba. No tanto por el impacto que las primarias nacionales puedan tener sobre el calendario provincial, sino por el valor político que adquirió cada voto que el Gobierno de Javier Milei necesita conseguir entre los gobernadores.
Por ahora, el panorama legislativo está lejos de estar despejado para la Casa Rosada. La Libertad Avanza no reúne los respaldos suficientes en el Senado para avanzar ni con la eliminación definitiva de las PASO ni con una suspensión para 2027, y las negociaciones con los mandatarios provinciales continúan abiertas.
En ese escenario, Martín Llaryora no tiene incentivos para anticipar una posición.
La decisión del Panal sería esperar hasta que la discusión llegue a una instancia definitiva y observar qué puede obtener Córdoba a cambio de acompañar una reforma que, en principio, tiene escasa incidencia sobre el esquema electoral que prepara el oficialismo provincial.
Las PASO como moneda de negociación
El cordobesismo nunca tuvo una relación particularmente amistosa con las PASO. Sin embargo, eso no significa que vaya a regalarle el voto a Milei.
Para Llaryora, la discusión puede convertirse en una oportunidad de negociación.
La Casa Rosada necesita gobernadores porque el bloque libertario por sí solo no tiene capacidad parlamentaria suficiente para imponer la reforma. Diego Santilli viene encabezando conversaciones con mandatarios provinciales, y el Gobierno nacional pretende aprovechar además la Argentina Week de París para profundizar esos contactos.
Córdoba, sin embargo, no estará representada por Llaryora.
El gobernador finalmente quedó fuera de la delegación que acompañará a Milei, pese a que durante los días previos había aparecido entre los mandatarios inicialmente confirmados. La nómina definitiva difundida este lunes incluyó a trece gobernadores, pero no al cordobés.
La ausencia evita una foto políticamente potente con el Presidente en momentos en que la relación entre ambos oscila entre la negociación institucional y la competencia electoral.
Y esa segunda dimensión empieza a ganar cada vez más espacio.
Milei quiere disputar Córdoba
Gabriel Bornoroni viene insistiendo en que La Libertad Avanza no tiene motivos para resignar anticipadamente la pelea por la Gobernación.
La lógica libertaria es sencilla: Córdoba fue uno de los territorios más favorables electoralmente para Milei y el oficialismo nacional considera que ese capital político puede convertirse en una estructura provincial competitiva.
El propio debate por las PASO está atravesado por esa contradicción. Milei necesita eventualmente negociar con Llaryora en el Congreso mientras, al mismo tiempo, su partido trabaja para disputarle el poder provincial en 2027. Esa superposición entre cooperación legislativa y competencia territorial ya aparece como uno de los dilemas centrales del armado libertario cordobés.
Bornoroni ocupa una posición clave.
Como jefe del bloque libertario en Diputados, tendría que participar directamente de la búsqueda de votos en caso de que la reforma consiga atravesar el Senado. Pero paralelamente trabaja en la construcción provincial de La Libertad Avanza y aparece como uno de los nombres instalados para una eventual candidatura a gobernador.
En su entorno ya se habla incluso de perfiles para un futuro gabinete.
Ese movimiento genera entusiasmo entre algunos sectores libertarios y cautela entre otros, que consideran demasiado temprano comenzar a distribuir cargos cuando todavía resta definir alianzas, candidaturas y hasta la fecha de las elecciones provinciales.
Giordano, una pieza que movió primero el Panal
Dentro de esas conversaciones apareció en algún momento el nombre de Osvaldo Giordano.
El economista reúne características atractivas para cualquier armado opositor: conocimiento profundo de las cuentas provinciales, experiencia en gestión y vínculos con sectores empresarios.
Pero Llaryora movió antes.
Giordano acaba de incorporarse oficialmente al directorio de Bancor. El Banco de Córdoba confirmó el 28 de septiembre su desembarco en la conducción de la entidad, donde se sumará al proceso de modernización que encabeza Raúl Paolasso.
No significa necesariamente un alineamiento electoral futuro con el gobernador, pero sí modifica cualquier especulación sobre su eventual incorporación inmediata a un equipo opositor.
En política, además, las fotos importan.
Giordano ya aparece nuevamente integrado a una estructura institucional conducida por el Gobierno provincial, después de haber sido ministro de Finanzas de Córdoba entre 2015 y 2023 y titular de la Anses durante el comienzo de la gestión nacional de Milei.
El movimiento puede leerse entonces como una decisión administrativa, pero también tiene consecuencias sobre el tablero político.
Llaryora acelera en territorio
Mientras la oposición empieza a imaginar fórmulas y gabinetes, Llaryora concentra buena parte de su agenda en Córdoba Capital y el interior.
El gobernador busca sostener una dinámica de gestión permanente en momentos en que lentamente comienza a abrirse la discusión electoral.
La incógnita principal continúa siendo la fecha.
El Panal pretende conservar el mayor margen posible para decidir cuándo se votará en Córdoba. Estirar la definición le permite observar el escenario nacional, la evolución económica y, fundamentalmente, cómo terminan ordenándose sus adversarios.
Del otro lado aparecen varias preguntas todavía abiertas.
La Libertad Avanza debe definir si construirá una oferta completamente propia o avanzará en algún tipo de entendimiento con otros sectores opositores. Luis Juez mantiene sus aspiraciones de competir por la Gobernación. Rodrigo de Loredo también juega dentro de ese tablero y el radicalismo acaba de atravesar un proceso interno que reordenó su conducción.
Cada semana que pasa sin calendario electoral obliga a todos ellos a moverse sin conocer definitivamente las reglas temporales de la competencia.
La batalla será política, no sólo legislativa
Por eso la discusión de las PASO excede largamente el Congreso.
Para Milei, conseguir el apoyo de gobernadores significaría avanzar con una reforma electoral que considera prioritaria. Para Llaryora, cada voto cordobés puede convertirse en una herramienta de negociación frente a un Gobierno nacional que simultáneamente amenaza con disputar el poder en su provincia.
Ninguno de los dos actores parece dispuesto a regalar nada.
La Casa Rosada necesita votos. El Panal no necesita desesperadamente que las PASO continúen existiendo.
Ahí aparece el terreno para negociar.
Pero detrás de esa conversación legislativa ya asoma una pelea bastante más importante: quién conseguirá ordenar el escenario opositor y quién llegará mejor posicionado cuando Córdoba finalmente conozca su calendario electoral.
El Papa y una tregua obligada
Antes de que esa confrontación ingrese definitivamente en territorio electoral habrá, sin embargo, una imagen institucional de enorme impacto.
León XIV visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre y llegará a Córdoba el martes 10. La agenda oficial contempla una misa multitudinaria en el predio de FAdeA, actividades en el centro de la ciudad y un encuentro pastoral en la Catedral.
La organización ya involucra conjuntamente a Nación, Provincia, Municipalidad e Iglesia. Karina Milei y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, participan directamente del dispositivo nacional.
Será una de esas jornadas en las que oficialismo nacional y provincial deberán dejar momentáneamente en segundo plano sus diferencias.
En el Panal saben también que cualquier intento demasiado evidente de aprovechar políticamente la visita podría generar el efecto contrario al buscado. La prioridad será mostrar capacidad organizativa, seguridad y una ciudad preparada para recibir a una multitud.
Después volverá la política.
Y probablemente vuelva con mayor intensidad.
Porque las PASO son apenas una pieza dentro de una negociación mucho mayor: Milei quiere construir poder en Córdoba y Llaryora ya empezó a administrar tiempos, nombres y movimientos pensando en una elección provincial que todavía no tiene fecha, pero que cada vez condiciona más decisiones.
