A ocho años de su muerte, De la Sota volvió a unir al peronismo: dos homenajes y una disputa por su legado

Martín Llaryora, Juan Schiaretti, Sergio Massa y dirigentes cercanos a Axel Kicillof coincidieron en un homenaje organizado por Candelaria de la Sota en Buenos Aires. Mientras tanto, Natalia eligió Río Cuarto para reivindicar la obra de gobierno de su padre. Dos escenarios que volvieron a poner en discusión quién y cómo representa hoy el legado delasotista.

A ocho años de su muerte, José Manuel de la Sota consiguió algo que hoy parece difícil para el peronismo argentino: sentar en un mismo espacio a dirigentes que transitan caminos políticos diferentes y, en algunos casos, enfrentados.

El homenaje realizado en el Hotel Savoy de Buenos Aires reunió a Martín Llaryora, Juan Schiaretti, Sergio Massa y dirigentes cercanos a Axel Kicillof, en una fotografía que rápidamente trascendió el recuerdo personal del exgobernador cordobés y comenzó a ser observada en clave política.

La anfitriona fue Candelaria de la Sota, hija mayor del exmandatario, quien aprovechó el aniversario para relanzar Puentes, el ciclo televisivo que su padre estaba grabando al momento de su muerte, en septiembre de 2018.

Ante unas 300 personas, Candelaria puso el eje en uno de los conceptos que acompañó buena parte de la construcción política de De la Sota: la posibilidad de convivir con las diferencias y generar acuerdos.

“Pudimos lograr una variopinta presencia de los distintos sectores del peronismo”, destacó. Y agregó: “Es lindo recuperar el espíritu de tender puentes”.

Una foto difícil de conseguir para el PJ

La lista de invitados terminó convirtiendo el encuentro en una suerte de radiografía del amplio universo peronista.

Además de Llaryora, Schiaretti y Massa, participaron Carlos Bianco, uno de los dirigentes de mayor confianza de Kicillof; Victoria Tolosa Paz, Juan Manuel Olmos, Germán Martínez, Cecilia Moreau, Guillermo Michel, Rosana Bertone, Juan Manuel Urtubey, Felipe Solá y el gobernador santiagueño Gerardo Zamora.

También estuvieron figuras por fuera de la estructura partidaria tradicional, como Jorge Brito, Luis Barrionuevo, Dante Camaño, Diego Guelar, Jorge Asís y Ricardo Alfonsín.

Desde Córdoba participaron, entre otros, Alejandra Vigo, Miguel Siciliano, Daniel Pastore, Ignacio García Aresca y dirigentes históricos del delasotismo.

Siciliano reivindicó especialmente la figura del exgobernador.

“De la Sota siempre me emociona. Un líder moderno, distinto, que hizo de Córdoba esta provincia pujante, industrial”, expresó, al recordar políticas como el Programa Primer Paso, el boleto educativo y la construcción de escuelas.

Sin embargo, el dato político más fuerte fue otro: Llaryora y Schiaretti volvieron a coincidir públicamente después de un período en el que ambos comenzaron a transitar estrategias nacionales diferentes, y lo hicieron junto a Massa y representantes próximos al gobernador bonaerense.

Desde los entornos del gobernador y del exmandatario cordobés buscaron bajarle el tono político al encuentro. La explicación fue que ambos habían sido invitados simplemente para recordar a De la Sota.

Pero la fotografía dejó una señal difícil de ignorar.

El homenaje consiguió reunir en un mismo salón al cordobesismo, al massismo, a sectores del PJ nacional y a dirigentes próximos a Kicillof, algo que el peronismo todavía no logró convertir en una construcción política estable.

De algún modo, De la Sota volvió a ocupar simbólicamente el lugar que intentó construir durante buena parte de su trayectoria: un peronismo con identidad propia, capaz de confrontar con el kirchnerismo sin abandonar la tradición justicialista.

Natalia eligió Córdoba y la obra de gestión

Mientras esa fotografía se construía en Buenos Aires, Natalia de la Sota eligió otro escenario para recordar a su padre.

La diputada nacional estuvo en Río Cuarto, donde participó del 25° aniversario del Centro Educativo Hebe San Martín de Duprat, una de las más de 500 instituciones educativas inauguradas durante las gobernaciones de De la Sota.

“Para mí significa una gran emoción y un gran orgullo cuando veo la obra real, la obra tangible de lo que De la Sota pudo hacer”, expresó.

Posteriormente visitó los establecimientos productivos Spinella y Steel Tiger, donde volvió a poner el foco en la producción, el empleo y la necesidad de generar respuestas concretas para las familias cordobesas.

El contraste quedó expuesto.

Natalia reivindicó en Córdoba la gestión y la obra de gobierno de su padre. Candelaria, desde Buenos Aires, buscó recuperar sus ideas y proyectarlas hacia la discusión nacional.

Natalia había sido invitada al homenaje del Savoy, pero no participó. Desde su entorno explicaron que tenía previamente comprometida la actividad en Río Cuarto.

La ausencia, de todas maneras, fue interpretada políticamente debido a la distancia que la diputada mantiene con Llaryora y Schiaretti, una diferencia que terminó de quedar expuesta cuando decidió competir electoralmente por fuera del armado conducido por el exgobernador.

El legado De la Sota, otra vez en discusión

Candelaria, mientras tanto, comenzó a darle mayor visibilidad pública a una agenda propia.

Además del relanzamiento de Puentes, impulsa el ciclo de streaming Tomar la Posta, una iniciativa que despertó especulaciones sobre una eventual participación política, incluso con versiones que miran hacia la provincia de Buenos Aires.

Ella sostiene que busca recuperar debates que su padre había comenzado a plantear antes de morir y trasladarlos a la actualidad: el futuro del trabajo, la producción, la justicia social y el impacto de la inteligencia artificial, entre otros temas.

La frase elegida para cerrar el homenaje dejó clara esa intención: construir un país donde las personas puedan trabajar, estudiar y progresar.

Ocho años después, José Manuel de la Sota volvió a reunir a buena parte de un peronismo disperso.

Pero también quedó expuesta una paradoja: mientras su figura consiguió acercar a dirigentes que mantienen profundas diferencias políticas, sus propias hijas eligieron caminos distintos para recordarlo.

En Buenos Aires, Candelaria habló de tender puentes. En Córdoba, Natalia reivindicó la gestión. Y entre ambos homenajes volvió a aparecer una discusión que probablemente acompañará al peronismo cordobés rumbo a 2027: quién representa hoy, política y electoralmente, el legado de José Manuel de la Sota.

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