El peronismo capitalino continúa con la entrega de certificados a los jefes territoriales tras la renovación partidaria. Passerini asumió el protagonismo que históricamente recaía en el presidente alterno, Raúl La Cava, mientras Miguel Siciliano y “Pichi” Campana aprovechan la exposición. La decisión de Alejandra Vigo de forzar la salida de Ramón Flores volvió a demostrar que su influencia excede largamente los límites de la Capital.

El PJ Capital puso en marcha su tradicional ritual de entrega de certificados a los jefes políticos de las seccionales y subcircuitos. Una puesta en escena partidaria que, más allá de la formalidad, busca mostrar músculo territorial, ordenar la tropa y levantar la autoestima de una estructura que reconoce que llegará a las elecciones de 2027 frente a un escenario complejo.
El intendente Daniel Passerini decidió asumir personalmente el protagonismo. A diferencia de lo que ocurría tradicionalmente, no delegó la conducción de estos actos en el presidente alterno del PJ Capital, Raúl La Cava. El gesto no pasó inadvertido: Passerini busca preservar el vínculo directo con los referentes territoriales y mantener bajo su órbita una estructura que será decisiva para cualquier discusión electoral en la ciudad.
La ronda de certificaciones comenzó el viernes pasado en la Seccional 5ª y continuó anoche en la sede del gremio Alecyt, donde fueron reconocidas las autoridades de las seccionales 1ª, 2ª y 3ª, todas indivisas y de circuito único.
En la Seccional 1ª quedó como presidenta Silvina Villaroel, con Florencia Mana como autoridad uninominal. En la 2ª, Jorge Tuschi asumió la presidencia y Paulo Messori quedó como uninominal. En la 3ª, Gabriel Valfre encabeza la conducción, acompañado por Carolina Aphesteguy como autoridad uninominal.
La agenda continuará durante esta semana, con una nueva escala prevista en la Seccional 11 y posiblemente en alguna otra estructura territorial.
Pero la foto política de cada encuentro tiene tanta importancia como la formalidad partidaria. Junto a Passerini y La Cava aparecen dirigentes con peso en el armado capitalino: Paulo Cassinerio, representante uninominal del PJ en Capital, y Miguel Siciliano, ministro de Vinculación Comunitaria e integrante del Consejo Provincial, desde donde tiene a su cargo la secretaría política de Capital.
Vigo y una demostración de poder más allá de Capital
La ausencia de Alejandra Vigo anoche fue uno de los datos políticos de la jornada. En los días previos se especulaba con su presencia en Alecyt, aunque desde la organización dejaron trascender que la senadora participará de otras actividades, posiblemente en seccionales de mayor volumen.
La presencia o ausencia de Vigo, sin embargo, adquiere otra dimensión después de la crisis provocada por el caso Ramón “Cañito” Flores.
La senadora acaba de protagonizar una demostración concreta de su capacidad de incidencia dentro del peronismo cordobés. Su posicionamiento público terminó siendo determinante para que Flores abandonara su banca en la Legislatura, pese a que la estrategia inicial del oficialismo provincial había sido concederle una licencia por 180 días.
El caso involucró al exlegislador de Río Seco en medio de una investigación judicial de extrema gravedad, luego de que uno de sus asesores territoriales fuera detenido acusado de abuso sexual de menores y otros colaboradores quedaran bajo investigación por distintos delitos.
La salida de Flores no estaba originalmente en los planes del oficialismo. La intención era contener el impacto político mediante una licencia. Pero Vigo rompió públicamente con esa estrategia y reclamó que el legislador dejara su banca.
El movimiento tuvo consecuencias.
La senadora se alineó así con la posición que había adoptado Passerini en el caso del concejal Ricardo Moreno, quien había incorporado a la Municipalidad a una persona que luego fue condenada por un femicidio. También se ubicó en línea con una trayectoria política vinculada a las políticas de género.
Y, al mismo tiempo, se diferenció de la estrategia impulsada desde el llaryorismo para preservar a Flores mediante una licencia.
En el PJ circula, incluso, una versión que agrega una cuota de tensión al episodio: antes de conceder una entrevista a Cadena 3 para referirse al caso, Vigo habría anticipado al Panal que iba a fijar posición sobre Flores.
El resultado terminó confirmando que la senadora conserva capacidad para incidir sobre decisiones que exceden a la Capital. Su poder territorial no se limita al distrito donde tiene una fuerte estructura propia y presencia en numerosas seccionales.
Siciliano y Pichi Campana, con la campaña en el horizonte
Mientras el partido intenta mostrar unidad y fortaleza territorial, la sucesión municipal empieza a filtrarse inevitablemente en cada movimiento.
Dos nombres aparecen especialmente beneficiados por esta intensa actividad partidaria: Miguel Siciliano y Héctor “Pichi” Campana.
Siciliano juega con una ventaja evidente: su rol dentro de la estructura partidaria y su presencia permanente en el armado capitalino. Cada acto del PJ constituye para el ministro una oportunidad para reforzar vínculos con dirigentes territoriales y mantener visible su nombre en la discusión por la candidatura al Palacio 6 de Julio.
Campana, en tanto, aprovecha su función como secretario de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes para desplegar una agenda con fuerte contacto territorial.
Ambos aparecen, de momento, como dos de los nombres que buscan posicionarse para una eventual candidatura peronista en 2027.
Pero hay un tercero que observa desde afuera de la estructura partidaria: Juan Pablo Quinteros.
El ministro de Seguridad también aparece mencionado entre los posibles aspirantes, aunque tiene una diferencia determinante respecto de Siciliano y Campana: no pertenece al PJ.
La cuestión no es menor. En los corrillos del peronismo capitalino ya circula una pregunta que podría resultar decisiva cuando llegue el momento de definir la candidatura: ¿la estructura del PJ Capital trabajará con el mismo nivel de compromiso por un candidato extrapartidario?
La respuesta, por ahora, depende de quién la formule.
Hay sectores que consideran que el candidato deberá ser necesariamente un dirigente identificado con el peronismo y con capacidad para movilizar la estructura partidaria. Otros no descartan que Llaryora vuelva a priorizar competitividad electoral y elija a alguien por fuera del PJ si considera que tiene mejores posibilidades de retener el municipio.
La Capital, la verdadera batalla
En público, el discurso oficial es otro. El objetivo declarado es poner a la ciudad de Córdoba en “modo reelección de Llaryora”.
La consigna busca ordenar la discusión y evitar que la disputa entre precandidatos se transforme prematuramente en una interna que desgaste al oficialismo. Pero debajo de esa definición ya comenzó otra competencia: quién logra construir mayor volumen territorial y quién consigue convertirse en el candidato con mejores condiciones para enfrentar una elección que el propio peronismo reconoce como difícil.
Passerini, como presidente del PJ Capital, decidió no correrse de esa escena. La Cava conserva un lugar central en la estructura. Siciliano y Campana aprovechan cada actividad para consolidarse. Quinteros intenta sostenerse como alternativa por fuera del partido. Y Vigo, desde otra dimensión, acaba de recordar que su capacidad de intervención no termina en las fronteras de la Capital.
El ritual de los certificados, entonces, tiene poco de ceremonial.
Es una fotografía anticipada de la interna que viene. Y detrás de cada acto, cada abrazo y cada dirigente territorial certificado aparece la misma pregunta: quién tendrá la llave del PJ Capital cuando llegue la hora de elegir al candidato para 2027.
