“Desperonizar” o “poner de pie”: la batalla que divide a la UCR de Córdoba

“Desperonizar” versus “poner de pie”. Las dos consignas resumen la disputa entre Generación X y Más Radicalismo, que el próximo 20 de septiembre no solo pondrán en juego la conducción partidaria, sino también dos miradas sobre el futuro de la UCR y su estrategia para recuperar poder en Córdoba.

La campaña para la interna de la Unión Cívica Radical cordobesa ya tomó temperatura en Capital y comenzó a trasladar la pelea por los cargos partidarios hacia una discusión mucho más profunda: qué radicalismo quiere construir el partido de cara a 2027.

De un lado, Matías “el Ruso” Gvozdenovich, candidato de Generación X y respaldado por el sector de Rodrigo de Loredo, busca consolidar una conducción con un discurso más confrontativo frente al peronismo y con la mirada puesta en recuperar el poder provincial.

Del otro, Juan Jure, candidato de Más Radicalismo y referente del espacio que tiene a Ramón Mestre como uno de sus principales dirigentes, propone recuperar la identidad partidaria, fortalecer la autonomía de la UCR y evitar que el radicalismo quede absorbido por una estrategia opositora cercana a otros espacios, especialmente La Libertad Avanza.

La elección del 20 de septiembre aparece así como un verdadero plebiscito interno. Quien gane no solo tendrá la lapicera para ordenar la estructura partidaria: también tendrá mayor capacidad para definir alianzas, instalar candidatos y marcar el rumbo de la oposición cordobesa hacia 2027.

Gvozdenovich y la bandera de “desperonizar”

Generación X aceleró su despliegue territorial con Gvozdenovich como principal figura. El jefe del bloque radical en la Legislatura comenzó su recorrida por el interior, con una parada significativa en San Francisco, ciudad de origen político del gobernador Martín Llaryora, y luego trasladó la campaña a los comités y seccionales de Capital.

El mensaje elegido no deja demasiado espacio para las interpretaciones: “desperonizar el radicalismo”.

El primer paso para gobernar Córdoba es desperonizar nuestro partido”, afirmó Gvozdenovich durante un acto en la seccional décima de la ciudad.

El candidato oficialista endureció todavía más su discurso al cuestionar a los sectores internos que, según su mirada, mantienen vínculos o posiciones demasiado cercanas al peronismo.

Basta de negociadores seriales. Basta de infiltrados. Es tiempo de volver a ser UCR de verdad”, lanzó.

La consigna apunta directamente a uno de los principales debates de la interna: qué nivel de confrontación debe mantener el radicalismo con el gobierno de Llaryora y hasta dónde debe avanzar en la construcción de acuerdos con otros sectores opositores.

Gvozdenovich también vinculó la elección con la competencia de 2027 y ratificó su respaldo a Rodrigo de Loredo como candidato a gobernador.

“En Córdoba, con Rodrigo de Loredo candidato, más los que se quieran sumar al proyecto”, planteó.

La definición busca instalar a la interna como el primer capítulo de una estrategia electoral mayor: recuperar competitividad, ampliar la estructura territorial y construir una alternativa capaz de disputar el poder provincial al peronismo.

En esa misma línea, Miguel Nicolás puso el foco en la recuperación de la Capital. “La UCR de Capital necesita renovar sus autoridades con gente comprometida con el partido, para que en 2027 recuperemos la intendencia de Córdoba y volvamos a poner a la ciudad en el lugar que se merece”, afirmó.

Para Nicolás, la discusión también pasa por volver a colocar en la agenda radical cuestiones como salud, educación, transporte, vivienda y salarios.

Mestre y Jure buscan recuperar la identidad radical

En la otra vereda, Más Radicalismo lanzó formalmente su campaña en el Comité Ramón Bautista Mestre de Capital. Allí, Ramón Mestre, candidato a delegado al Comité Nacional, intentó correr la discusión de la lógica exclusivamente electoral y reivindicó una UCR con identidad propia.

“Seguimos trabajando por un radicalismo que tenga identidad partidaria y que no baje ninguna de sus banderas”, sostuvo el exintendente.

Mestre también planteó una posición crítica tanto frente al peronismo cordobés como ante el Gobierno nacional de Javier Milei.

Su definición sobre el Estado fue uno de los puntos centrales del discurso: “Creemos en un Estado equilibrado: ni desguazado, ni superpoblado como botín político. Un Estado que haga realidad el equilibrio fiscal, pero con la gente adentro”.

La posición marca una frontera política. Más Radicalismo busca recuperar para la UCR un espacio propio dentro de la oposición, sin quedar subordinado ni al PJ cordobés ni al universo libertario.

La agenda que plantea Mestre incluye jubilados, infancia, discapacidad, primer empleo y apoyo a emprendedores, además de una defensa explícita de la educación y la salud pública.

El exintendente también apuntó contra Llaryora, al definir a su administración como “un gobierno cansado, con síntomas de fatiga” y cuestionar los aumentos de impuestos y tarifas y el funcionamiento de los servicios públicos.

Jure, por su parte, eligió un tono más centrado en la reconstrucción partidaria y en la militancia.

“Vamos a poner hasta la última gota de sudor para hacer el intento de poner al radicalismo de pie”, afirmó.

El candidato a presidir el Comité Provincia apeló especialmente a los jóvenes y planteó la necesidad de recuperar al partido como una herramienta política capaz de volver a representar a una nueva generación.

Una disputa que también se juega en los tribunales

Mientras la campaña gana intensidad, la interna tiene otro escenario: la mesa jurídica.

Los dos sectores mantienen impugnaciones cruzadas sobre las listas y la discusión amenaza con trasladarse al ámbito judicial, con el juzgado federal con competencia electoral a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja como posible escenario de una nueva disputa.

La pelea legal agrega tensión a una elección que ya presenta una fuerte carga política. En juego no están solamente los nombres que ocuparán los principales cargos partidarios, sino también el control de la estructura territorial, los congresales y la representación de la UCR en los organismos nacionales.

Las listas reflejan la dimensión de la pelea

Generación X lleva a Gvozdenovich como candidato a presidente del Comité Provincia, acompañado en Capital por Miguel Nicolás.

Para el Comité Nacional aparecen, entre otros, Marcos Ferrer, Javier Bee Sellares y Soledad Carrizo.

Más Radicalismo propone a Juan Jure para conducir el Comité Provincia, acompañado por Cristina Giorcelli y Franco Jular. En Capital, el mestrismo apuesta por Pablo Farías, actual presidente del Comité Capital, para retener el control de la estructura partidaria en la ciudad.

Mestre, en tanto, encabeza la lista como candidato a delegado al Comité Nacional.

La composición de las nóminas confirma que la interna no es una disputa menor. Cada sector está poniendo sobre la mesa a sus principales dirigentes y apuesta a utilizar la elección para construir una relación de fuerzas que tendrá consecuencias más allá del 20 de septiembre.

Dos radicalismos en discusión

La interna deja expuestas dos concepciones que conviven dentro del radicalismo cordobés.

Generación X busca consolidar una UCR más confrontativa con el peronismo, alineada con la estrategia de De Loredo y decidida a construir una alternativa competitiva para 2027. Al mismo tiempo, Gvozdenovich intenta marcar distancia de La Libertad Avanza y asegura que su proyecto debe construirse desde el propio radicalismo.

Más Radicalismo, en cambio, reclama autonomía, identidad partidaria y una estrategia que no implique diluir las banderas históricas de la UCR en una alianza opositora más amplia.

La diferencia no es solamente discursiva. Detrás de cada posición aparece una pregunta central: ¿el radicalismo debe priorizar la construcción de una coalición capaz de derrotar al peronismo o reconstruirse primero como una fuerza autónoma para luego negociar desde una posición propia?

La respuesta comenzará a surgir el 20 de septiembre.

La elección será, formalmente, para renovar autoridades partidarias. Pero políticamente representa mucho más. Será la primera gran batalla interna por el control del radicalismo cordobés y, al mismo tiempo, la primera estación de una disputa por el territorio, las alianzas, las candidaturas y la capacidad de conducir a la UCR hacia la pelea por el poder provincial en 2027.

En definitiva, el 20-S no solo definirá quién se queda con la conducción del partido. También comenzará a definir qué radicalismo llegará a 2027.

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