Facundo Torres, presidente alterno del PJ Córdoba y titular del bloque oficialista en la Legislatura, salió a respaldar la estrategia de Martín Llaryora de ampliar la base electoral del peronismo hacia radicales, macristas, vecinalistas y sectores de centro. El desafío, admite, es sostener la identidad del PJ mientras el gobernador busca construir una mayoría competitiva para 2027.

El peronismo cordobés enfrenta uno de sus dilemas más complejos de cara a 2027: cómo ampliar el espacio político sin perder el control sobre su propia identidad. Martín Llaryora necesita ensanchar el tradicional cordobesismo y sumar sectores moderados y conservadores que podrían representar entre 12 y 15 puntos electorales. Pero, al mismo tiempo, debe evitar que esa apertura genere malestar entre los sectores más tradicionales del PJ.
En ese equilibrio se mueve Facundo Torres, presidente alterno del PJ Córdoba y jefe del bloque oficialista en la Legislatura. Su misión es mantener activo al peronismo mientras Llaryora busca construir una coalición más amplia.
“El gran desafío del PJ de la provincia de Córdoba hoy es generar sentido de pertenencia en todos los peronistas”, reconoce Torres. Y agrega que la intención es “revalorizar al peronismo dentro de este proyecto político, dentro de este cordobesismo, como el núcleo central, como la columna vertebral”.
La receta de De la Sota como antecedente
Torres reivindica una fórmula que tiene antecedentes en el propio peronismo cordobés: la estrategia de José Manuel de la Sota de ampliar las fronteras del PJ.
“Si nosotros hubiésemos querido ganar siete elecciones y ahora ganar la octava solamente mirando el peronismo, sin abrir la puerta en ningún momento a otro partido político, seguramente no estaríamos acá”, sostiene.
En ese punto recuerda la decisión de De la Sota de incorporar a la UCeDé y otros sectores políticos. La lectura actual es similar: el PJ debe conservar su centralidad, pero no puede pretender ganar Córdoba únicamente con el voto peronista.
“Nos nutrimos del socialismo, nos nutrimos mucho del radicalismo, nos nutrimos del PRO, nos nutrimos del vecinalismo”, enumera Torres.
La diferencia es que Llaryora busca construir una versión actualizada de aquel modelo, con un espacio más amplio y de perfil productivista y federal.
La orden de Llaryora: un PJ más activo
Torres asegura que el gobernador le transmitió una instrucción concreta: “tener un PJ activo, muy activo, más activo que en otras oportunidades”.
La tarea no es sencilla. Los 27 años de gobiernos peronistas en Córdoba son, al mismo tiempo, el principal activo del oficialismo y uno de sus mayores puntos de desgaste.
El dirigente admite que la oposición logró instalar un relato alrededor de ese desgaste y reconoce que incluso comienza a impactar dentro de la propia militancia.
“El propio desgaste de los dirigentes termina generando que el propio militante nuestro se crea todo este relato”, señala.
A esto se suman los recientes episodios que golpearon al oficialismo y que obligan al peronismo a administrar el costo político mientras intenta recuperar iniciativa.
Críticas a Juez, De Loredo y Bornoroni
Torres también apunta contra los principales referentes opositores. Cuestiona especialmente a Luis Juez y Rodrigo de Loredo, a quienes identifica como dirigentes que llevan años construyendo candidaturas.
“A nosotros nos dicen que como proyecto político estamos más de 27 años en el poder. Ellos hace 25 años trabajan de candidatos y no han podido ofrecerle al cordobés sus ideas con respecto a qué van a hacer con Córdoba”, afirma.
También cuestiona al libertario Gabriel Bornoroni, aunque con un tono menos confrontativo: “Es un buen tipo, tiene que tener muchísima más preparación para querer gobernar la segunda provincia del país”.
La definición muestra cuál será uno de los ejes discursivos del oficialismo hacia 2027: presentar al cordobesismo como una estructura con experiencia de gestión frente a una oposición fragmentada y atravesada por candidaturas individuales.
Un límite claro al kirchnerismo
El escenario nacional agrega otra dificultad. El acercamiento entre Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa vuelve más compleja cualquier integración del peronismo cordobés a una estructura nacional del PJ.
Torres establece un límite contundente: Córdoba podría volver a sentarse en una mesa nacional del peronismo si el partido “dejara de estar colonizado por el kirchnerismo”.
Incluso rechaza la posibilidad de que el kirchnerismo tenga un lugar orgánico dentro del PJ cordobés.
“El kirchnerismo nunca estuvo adentro del peronismo cordobés; y veo muy difícil que esté como tal, casi imposible”, afirma.
La definición es relevante porque Llaryora necesita mantener vínculos con distintos sectores del peronismo nacional sin quedar asociado a una estructura que pueda complicar su estrategia de centro en Córdoba.
Distancia con Massa y acercamiento a Pullaro
Torres también baja las expectativas respecto de un eventual acuerdo con Sergio Massa.
“No veo un acuerdo con el Frente Renovador, aunque no lo hemos explorado”, sostiene. Incluso cuestiona la capacidad del exministro de Economía para construir una estructura política propia.
En cambio, reivindica especialmente el vínculo con Santa Fe y con el gobernador radical Maximiliano Pullaro.
“Creo que hay un espacio para explorar de centro productivista, institucionalista, federal”, plantea.
Para Torres, Córdoba y Santa Fe pueden convertirse en parte de una construcción más amplia, alejada tanto del kirchnerismo como de las posiciones más extremas de la derecha.
“Sin caer en los extremismos planteados por la derecha o por el kirchnerismo, busca fortalecer un espacio de centro con una visión argentina federal, con una visión desarrollista”, define.
El dilema electoral de 2027
La estrategia tiene una lógica electoral concreta. Llaryora necesita ampliar el electorado tradicional del PJ para compensar el desgaste de 27 años de gobierno y enfrentar una oposición que podría articularse alrededor de Javier Milei, Luis Juez, Rodrigo de Loredo u otros dirigentes.
Pero esa expansión tiene un costo potencial: cuanto más se abre el cordobesismo hacia sectores no peronistas, mayor es el riesgo de que parte del electorado histórico del PJ busque una alternativa propia.
Allí aparecen posibles espacios liderados por Natalia de la Sota o incluso una eventual estructura vinculada a Massa.
Torres evita anticipar qué impacto tendría en 2027 una eventual competencia entre el cordobesismo y La Libertad Avanza. “Todavía no sé”, responde. Y justifica la cautela: “No sabemos cómo va a llegar Milei, no sabemos cómo va a llegar la economía en ese momento, no sabemos qué va a pasar en el peronismo nacional”.
Tampoco instala a Llaryora como candidato presidencial. Lo ubica concentrado en Córdoba y en la gestión.
Sin embargo, la construcción política que describe excede claramente las fronteras provinciales.
El desafío para Llaryora será ampliar el cordobesismo sin que deje de parecer peronismo. Y para Torres, mantener unido al PJ mientras el gobernador busca sumar a quienes históricamente estuvieron fuera de su estructura. En esa tensión se jugará buena parte de la estrategia oficialista rumbo a 2027.
