La llegada del proyecto a la Legislatura y la sesión especial de este miércoles aparecen como la frontera política para cerrar la reestructuración del Gobierno. En el oficialismo no descartan que todavía queden algunas piezas por mover durante las próximas 48 horas.

La cuenta regresiva ya comenzó. El gobernador Martín Llaryora envió a la Legislatura el proyecto de nueva orgánica del Poder Ejecutivo, un paso que formalmente ordena la estructura administrativa, pero que políticamente tendrá una lectura mucho más profunda.
La orgánica define ministerios, secretarías, competencias y dependencias. En otras palabras, establece cómo quedará distribuido el poder dentro del Gobierno.
Por eso, mientras el proyecto no llegue definitivamente al recinto, Llaryora todavía conserva margen para introducir cambios. Fuentes legislativas admiten que, si quedan modificaciones en el gabinete o en determinadas estructuras, deberían resolverse en estas horas para que la nueva organización llegue al tratamiento legislativo como una fotografía definitiva.
El nuevo mapa de poder
El movimiento central de la reforma fue la creación de la Jefatura de Gabinete, a cargo de Manuel Calvo, que pasó a ocupar un lugar estratégico en la coordinación del Ejecutivo.
A eso se sumaron modificaciones en ministerios, secretarías y organismos, además del reordenamiento de las empresas estatales. EPEC y Caminos de las Sierras quedaron bajo la órbita de Guillermo Acosta, mientras que Gabriel Frizza asumió al frente del Ministerio de Cooperativas y Mutuales.
Pero el verdadero interrogante está en los cambios menos visibles.
Dentro del oficialismo se sigue con atención el futuro de las grandes Agencias y la posibilidad de unificar algunas estructuras. También avanza el reordenamiento de las áreas de Innovación, Competitividad y Conectividad, que quedarán nucleadas en ProCórdoba, junto con la formalización del rol de Pablo De Chiara.
Son modificaciones que pueden no generar grandes titulares, pero que tienen impacto directo sobre el reparto interno de poder.
Una orgánica con mirada electoral
La discusión dejó de ser solamente administrativa. En el PJ cordobés saben que cada cambio de estructura también puede anticipar quiénes tendrán mayor protagonismo en los próximos meses.
Con 2027 cada vez más presente, Llaryora necesita ordenar simultáneamente dos cuestiones: la gestión y el armado político.
La nueva orgánica puede convertirse en una herramienta para ambas cosas. Concentrar competencias, eliminar superposiciones y definir responsables busca darle mayor dinámica al Gobierno, pero también permite acomodar a los dirigentes que tendrán un papel relevante en la etapa que viene.
Por eso, la sesión especial de este miércoles será observada mucho más allá de los aspectos técnicos del proyecto.
Las últimas 48 horas
La pregunta que atraviesa al oficialismo es sencilla: ¿la foto ya está cerrada o Llaryora todavía tiene alguna ficha por mover?
La respuesta podría conocerse antes de que el proyecto llegue al recinto.
Si aparecen nuevos cambios, las próximas horas serán decisivas. Si no los hay, la orgánica funcionará como el cierre formal de una reestructuración que, detrás de los nombres y los cargos, busca algo más importante: redefinir el mapa de poder del Gobierno y comenzar a ordenar el tablero del cordobesismo rumbo a 2027.
El gobernador todavía tiene algunas horas.
Después del miércoles, la fotografía quedará mucho más clara.
