El juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja dejó sin efecto el cronograma electoral aprobado por el Comité Provincia al considerar que no respetaba la Carta Orgánica respecto del reconocimiento de nuevos núcleos internos. La decisión obliga a reprogramar toda la elección partidaria, estira los plazos hasta fines de octubre, reabre la disputa por el control del radicalismo y alimenta el temor a una eventual intervención del Comité Nacional. Mientras tanto, el mapa interno dejó de dividirse entre dos grandes sectores y muestra una fragmentación inédita.

La crisis institucional de la Unión Cívica Radical de Córdoba sumó un nuevo capítulo. La resolución dictada por el juez federal con competencia electoral Miguel Hugo Vaca Narvaja dejó sin efecto el cronograma electoral aprobado por el Comité Provincia apenas dos semanas atrás y obligó a reiniciar el proceso interno conforme a los plazos establecidos por la Carta Orgánica partidaria.
El fallo representa mucho más que una cuestión administrativa. Expone una vez más las dificultades del radicalismo cordobés para ordenar su vida interna y coloca a la conducción provincial frente a un escenario de alta incertidumbre política, con mandatos próximos a vencer, una interna cada vez más fragmentada y el riesgo latente de una intervención nacional si el proceso no logra encauzarse dentro de los tiempos legales.
El punto que observó la Justicia
La resolución judicial cuestiona directamente el cronograma difundido el pasado 23 de julio por el Comité Provincia. Según sostuvo Vaca Narvaja, el esquema aprobado no respetó las previsiones del artículo 125 de la Carta Orgánica de la UCR.
Ese artículo establece que los núcleos internos pueden solicitar su reconocimiento en cualquier momento y que disponen de treinta días desde la publicación de la convocatoria para cumplir ese trámite si pretenden competir en una elección partidaria.
Sin embargo, el cronograma oficial había previsto apenas una jornada para presentar nuevos núcleos internos, reduciendo considerablemente el plazo previsto por la normativa partidaria.
Por esa razón, el magistrado dejó sin efecto el calendario e intimó a las autoridades radicales a elaborar uno nuevo respetando los tiempos establecidos por la Carta Orgánica.
En términos prácticos, esto significa que toda la organización de la elección vuelve al punto de partida y que los comicios internos difícilmente puedan celebrarse antes de fines de octubre.
Dante Rossi, el principal beneficiado… por ahora
La resolución judicial encuentra como principal impulsor al legislador provincial Dante Rossi, quien desde hace varios meses viene reclamando el reconocimiento formal de su espacio interno para poder competir en igualdad de condiciones.
No obstante, dentro del oficialismo partidario relativizan el alcance político del fallo.
Dirigentes cercanos a la conducción provincial sostienen que la decisión judicial únicamente obliga a respetar los plazos previstos por la Carta Orgánica, pero no implica el reconocimiento automático del nuevo núcleo que impulsa Rossi.
Según explican, el Comité Provincia todavía deberá verificar si la presentación cumple con todos los requisitos estatutarios, especialmente en materia de avales y representación territorial.
Una discusión que puede abrir viejas heridas
El conflicto, sin embargo, no se limita únicamente al espacio que pretende conformar Dante Rossi.
Dentro del radicalismo también comenzó a instalarse otra discusión de fondo: la continuidad de varios núcleos internos que fueron reconocidos hace años y que, según algunos sectores, nunca volvieron a ser auditados para comprobar si mantienen los requisitos necesarios para seguir existiendo.
La eventual revisión de esos espacios podría reabrir antiguas disputas y afectar a dirigentes históricos que conservan estructuras partidarias reconocidas hace largo tiempo.
En otras palabras, el fallo no sólo habilita nuevas incorporaciones sino que también podría derivar en una revisión integral del mapa interno del partido.
El temor a una intervención nacional
La consecuencia política más delicada aparece en el calendario.
Con la suspensión del cronograma original, los nuevos plazos se extenderían más allá del vencimiento de los actuales mandatos partidarios.
Ese dato encendió una alarma dentro del radicalismo cordobés.
Diversos dirigentes reconocen que, si el partido llega a esa instancia sin autoridades con mandato vigente, el Comité Nacional podría evaluar una intervención institucional para garantizar la normalización del distrito.
La posibilidad todavía aparece como una hipótesis, pero dejó de ser un tema tabú dentro del partido.
Una eventual intervención implicaría el nombramiento de un interventor encargado de conducir la UCR Córdoba hasta la realización de las nuevas elecciones internas.
De dos bloques a cuatro espacios
Más allá del aspecto jurídico, el fallo dejó al descubierto otra realidad política: la profunda transformación del mapa interno radical.
Hace apenas dos años la disputa podía resumirse en dos grandes alianzas.
Por un lado estaba Generación X, encabezada por Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer.
Enfrente aparecía Más Radicalismo, el espacio liderado por Ramón Mestre junto a otros sectores opositores.
Ese esquema hoy parece haber quedado definitivamente atrás.
El oficialismo de De Loredo y Ferrer
Aunque conserva la conducción formal del partido y buena parte de la estructura territorial, el espacio liderado por Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer llega debilitado por los sucesivos conflictos internos y por las críticas que despertó la organización del proceso electoral.
La resolución judicial significó un revés para una conducción que buscaba cerrar rápidamente el calendario interno.
Rossi y Quiroga
Un segundo polo comenzó a consolidarse alrededor de Dante Rossi y Luis Quiroga.
Ambos dirigentes coincidieron en cuestionar la forma en que el Comité Provincia organizó la elección y encuentran ahora respaldo político en la resolución judicial que ordenó modificar el cronograma.
Su planteo gira alrededor del respeto estricto de la Carta Orgánica y de garantizar condiciones de competencia para todos los sectores.
El factor Mestre
Ramón Mestre continúa jugando con autonomía.
El exintendente mantiene conversaciones con distintos dirigentes, pero evita cerrar un acuerdo definitivo con cualquiera de los bloques en disputa.
Su posición vuelve a convertirlo en un actor determinante para cualquier intento de construcción de mayorías dentro del radicalismo provincial.
La incógnita de Viva Córdoba
La principal novedad aparece dentro del propio universo que hasta ahora acompañaba a Rodrigo de Loredo.
Dirigentes de Viva Córdoba, entre ellos Juan Negri, Javier Bee Sellares, Juan Balastegui y Javier Fabre, comenzaron a marcar diferencias con la conducción partidaria.
En las últimas semanas dejaron trascender que no descartan explorar un armado político propio si la crisis interna continúa profundizándose.
Ese movimiento podría terminar de romper definitivamente el histórico esquema bipolar de la UCR cordobesa y consolidar un cuarto espacio con identidad propia.
Un partido obligado a reconstruirse
La resolución de Vaca Narvaja no sólo obliga al radicalismo cordobés a redactar un nuevo cronograma electoral.
También lo enfrenta a un desafío mucho más complejo: reconstruir consensos mínimos para evitar que la disputa procedimental termine transformándose en una crisis institucional de mayor magnitud.
Mientras el Comité Provincia trabaja para adecuar el calendario a las exigencias de la Justicia Electoral, la conducción partidaria deberá administrar un escenario en el que conviven cuestionamientos jurídicos, tensiones políticas, nuevos actores internos y el riesgo de que el proceso de normalización termine bajo la tutela del Comité Nacional.
La elección interna ya no será únicamente una competencia por la conducción del partido. Será también una prueba decisiva para medir si la Unión Cívica Radical de Córdoba todavía conserva la capacidad de resolver sus diferencias dentro de sus propios órganos o si la creciente fragmentación terminará profundizando una de las crisis internas más importantes de los últimos años.
