Tras el fracaso de la prórroga de mandatos, el radicalismo cordobés inicia una disputa decisiva. El deloredismo apuesta a ratificar su liderazgo con Matías Gvozdenovich como candidato y denuncia la influencia del llaryorismo en la vida interna del partido. La elección ya no es solo por cargos: es una discusión sobre qué oposición tendrá Córdoba frente al PJ.

El rechazo a la prórroga de los mandatos de la conducción de la Unión Cívica Radical no significó una derrota estratégica para el espacio que lidera Rodrigo de Loredo. Por el contrario, abrió un escenario que el deloredismo considera favorable para legitimar, una vez más en las urnas, el liderazgo político que ha construido durante los últimos años dentro del radicalismo cordobés.
Con el Congreso partidario ya concluido y la extensión de los mandatos definitivamente descartada, el partido ingresó formalmente en modo electoral. En los próximos días, el Comité Provincia deberá convocar a la elección interna que renovará las autoridades partidarias, pero el verdadero debate trasciende ampliamente la estructura institucional: lo que comenzará a definirse es quién conducirá la principal fuerza opositora al peronismo de Martín Llaryora de cara a las elecciones provinciales de 2027.
En ese contexto, el presidente del bloque de legisladores radicales, Matías Gvozdenovich, decidió anticipar el tono que tendrá la campaña interna y asumió el rol de principal referente del espacio que responde a De Loredo.
Una candidatura para reafirmar el perfil opositor
Lejos de buscar moderar el discurso tras el revés parlamentario interno, Gvozdenovich eligió profundizar el contraste político con el oficialismo provincial.
Su mensaje apuntó tanto contra el gobierno de Martín Llaryora como hacia aquellos dirigentes radicales que, según entiende, han terminado acercándose al cordobesismo.
La definición no dejó margen para interpretaciones.
El dirigente confirmó que en los próximos días iniciará formalmente su recorrido por toda la provincia y planteó que la propuesta del deloredismo buscará recuperar la identidad histórica de la UCR.
«Vamos por un radicalismo puro, por volver a las bases radicales. Son momentos de levantar la bandera del partido», sostuvo.
Pero el mensaje más fuerte estuvo dirigido hacia adentro.
«Vamos a buscar la unidad entre los que queremos gobernar Córdoba, no entre los que quieren transar con Llaryora», afirmó, instalando una de las principales líneas argumentales que probablemente dominarán la campaña interna.
La frase resume el diagnóstico que realiza el deloredismo: sostienen que una parte del radicalismo ha terminado funcional al oficialismo provincial, debilitando el rol opositor que históricamente tuvo la UCR.
El llaryorismo, bajo sospecha de intervenir en la interna radical
Dentro del entorno de Rodrigo de Loredo existe una convicción que se fortaleció después del Congreso partidario.
Consideran que el fracaso de la prórroga no fue únicamente producto de diferencias internas sino también consecuencia del interés del peronismo provincial por fomentar la fragmentación del radicalismo.
Desde ese sector sostienen que el gobierno de Martín Llaryora tiene razones políticas para intentar debilitar al único dirigente opositor que hoy aparece con volumen electoral suficiente para disputar seriamente la Gobernación en 2027.
La hipótesis del deloredismo apunta especialmente hacia sectores del radicalismo que mantienen una relación de cercanía con el oficialismo provincial, particularmente aquellos vinculados a la vicegobernadora Myrian Prunotto y al exlegislador Orlando Arduh, espacios que desde hace tiempo son señalados por mantener una convivencia política con el Panal.
En ese marco, la expresión utilizada por Gvozdenovich —»basta de los radicales llaryoristas»— busca transformarse en una consigna de campaña.
«No quiero radicales amarillos, violetas o llaryoristas. Quiero radicales rojo y blanco, con vocación de poder para gobernar Córdoba», sintetizó.
Una interna que trasciende los nombres
Formalmente, la elección servirá para renovar las autoridades partidarias.
Políticamente, la discusión es mucho más profunda.
Quien conduzca la UCR durante los próximos años administrará el armado electoral rumbo a 2027, definirá las futuras alianzas, organizará la estrategia opositora y tendrá un papel determinante en la construcción de una alternativa al peronismo.
Desde el deloredismo entienden que esa conducción debe mantenerse coherente con la línea política que viene desarrollando Rodrigo de Loredo, basada en ejercer una oposición firme tanto al gobierno provincial como a las estructuras tradicionales del PJ cordobés.
Para ese sector, cualquier acercamiento institucional o político con el oficialismo provincial terminaría diluyendo la identidad radical y debilitando las posibilidades de construir una verdadera alternativa de poder.
El Congreso dejó una mayoría circunstancial, pero no un proyecto común
Uno de los datos políticos más relevantes que dejó el Congreso radical fue la capacidad que tuvieron distintos sectores internos para unirse y bloquear la prórroga impulsada por Marcos Ferrer.
Sin embargo, esa coincidencia aparece más vinculada a un objetivo puntual que a un proyecto político compartido.
Confluencia, Más Radicalismo, Identidad y Conducta Radical, Córdoba Abierta y la denominada Tercera Vía confluyeron para impedir la extensión de los mandatos, aunque rápidamente comenzaron a exhibirse diferencias profundas respecto del futuro del partido.
Mientras algunos impulsan una lista de unidad, otros pretenden competir con candidatos propios y existen posiciones completamente distintas respecto de las futuras alianzas nacionales y provinciales.
Ese escenario fortalece la estrategia del deloredismo, que considera que continúa siendo el único espacio con capacidad de ofrecer una conducción cohesionada y una hoja de ruta clara para enfrentar al peronismo.
De Loredo busca revalidar en las urnas un liderazgo construido durante años
Dentro del espacio que conduce Rodrigo de Loredo no existe dramatismo por la caída de la prórroga.
Por el contrario, entienden que una elección interna permitirá demostrar cuál es el verdadero respaldo territorial del proyecto político que vienen construyendo desde hace varios años.
La estructura partidaria que acompaña al exdiputado —la denominada «escudería» deloredista— considera que la fortaleza del espacio no depende exclusivamente del sello institucional de la UCR, sino del entramado político, territorial y dirigencial consolidado en toda la provincia.
Esa red de intendentes, legisladores, dirigentes departamentales y militantes será ahora puesta a prueba en una elección interna que funcionará como un ensayo general de la batalla mayor: la disputa por la Gobernación en 2027.
El desafío de consolidar una oposición sin concesiones
La interna radical comienza a perfilarse como una discusión sobre identidades antes que sobre nombres.
De un lado, el deloredismo propone profundizar un perfil claramente opositor al gobierno de Martín Llaryora y rechaza cualquier forma de convivencia política con el cordobesismo.
Del otro, aparecen sectores que promueven distintos esquemas de diálogo o cuestionan la conducción actual del partido, aunque sin una estrategia común para reemplazarla.
En ese contexto, la candidatura de Matías Gvozdenovich representa mucho más que una renovación de autoridades. Simboliza la decisión del espacio de Rodrigo de Loredo de ratificar, mediante el voto de los afiliados, que el radicalismo cordobés siga siendo una fuerza con vocación de gobierno y una oposición nítida frente al peronismo provincial.
La elección interna será, en definitiva, una primera medición del liderazgo de De Loredo y también una prueba para quienes sostienen que el radicalismo debe mantener independencia frente al poder provincial. Si el deloredismo logra imponerse, no solo conservará la conducción partidaria, sino que llegará fortalecido al armado de la alternativa que buscará disputar el poder al llaryorismo en las elecciones de 2027.
