En la víspera del Día de la Independencia, el gobernador Martín Llaryora aprovechó la tradicional velada de gala realizada en Huinca Renancó para enviar un mensaje con fuerte contenido político y económico. Lejos de limitarse a una conmemoración institucional, el mandatario cordobés volvió a plantear diferencias con el enfoque económico del Gobierno nacional, al tiempo que reclamó una mayor articulación entre Nación y provincias para enfrentar el deterioro de la actividad productiva.

El discurso se produjo en un momento especialmente sensible para la economía argentina. Si bien la administración de Javier Milei continúa exhibiendo como principal logro la desaceleración de la inflación y el ordenamiento de las cuentas públicas, distintos sectores productivos vienen manifestando preocupación por la caída del consumo, el freno de la inversión y la reducción del nivel de actividad, especialmente en las economías regionales y en el entramado de pequeñas y medianas empresas.
Fue sobre ese escenario donde Llaryora buscó instalar un concepto que ya forma parte de su discurso económico: la necesidad de complementar la estabilidad macroeconómica con medidas que permitan reactivar la economía cotidiana.
«Hay que trabajar para bajar la inflación, para estabilizar la macroeconomía, pero que le presten especial atención a lo que ellos denominan la micro, que es el metro cuadrado», sostuvo el gobernador, en un mensaje dirigido directamente a la administración nacional.
La advertencia sobre el empleo
El mandatario provincial fue más allá de un planteo conceptual y describió un panorama que, según afirmó, comienza a reflejarse en distintos sectores productivos.
«Se está cayendo el empleo, es muy difícil llegar a fin de mes, hay un parate de la actividad económica que se siente, que causa mucha pena, que son cierres de empresas, despidos», señaló durante su intervención.
Con esas declaraciones, Llaryora volvió a posicionarse en un lugar de equilibrio político que viene construyendo desde el inicio de la gestión libertaria: evitar una confrontación abierta con el Gobierno nacional, pero marcar diferencias cuando considera que determinadas políticas afectan a Córdoba o al aparato productivo.
No es la primera vez que el gobernador plantea esta preocupación. En los últimos meses, distintos funcionarios provinciales también insistieron en la necesidad de impulsar medidas destinadas a sostener el consumo, la producción y el empleo, especialmente en un distrito cuya economía combina un fuerte perfil agroindustrial con una importante presencia del sector manufacturero y comercial.
Un pedido de trabajo conjunto
En otro tramo de su discurso, Llaryora apeló a un mensaje de cooperación institucional y pidió construir una agenda común entre el Gobierno nacional, las provincias y los distintos actores económicos.
«Si tuviera que hacerle un pedido diría trabajemos todos juntos y tomen en cuenta esta microeconomía, esta economía diaria en la que no se llega a fin de mes, que no se activa el comercio, la industria», expresó.
El gobernador sostuvo además que los sectores que hoy muestran mayor dinamismo, particularmente el agro, deben convertirse en motores capaces de irradiar crecimiento hacia el resto de la economía.
«Más allá de los grandes motores que se han encendido en Argentina, que vienen desde hace mucho tiempo como el agro, ahora es necesario que esos puedan encender los motores de la economía doméstica, la de todos los días», afirmó.
La referencia no pasó inadvertida. Córdoba es una de las provincias con mayor peso agroexportador del país y, al mismo tiempo, una de las jurisdicciones donde el sector industrial —especialmente el automotriz, metalmecánico y de maquinaria agrícola— observa con preocupación la caída del mercado interno.
Un mensaje de unidad en un contexto político complejo
En un año atravesado por la campaña electoral y por la creciente polarización política, Llaryora también aprovechó la fecha patria para convocar a un clima de mayor consenso.
Durante su intervención pidió «trabajar todos juntos más allá de las diferencias políticas o religiosas» y llamó a construir objetivos compartidos que permitan afrontar el difícil escenario económico.
El mensaje también puede leerse en clave institucional. En las últimas semanas, los gobernadores intensificaron los reclamos hacia la Casa Rosada por la distribución de recursos y el financiamiento de obras públicas, aunque sin romper completamente los canales de diálogo con el Ejecutivo nacional.
La explicación por su ausencia en Tucumán
Otro de los puntos centrales del discurso estuvo relacionado con su ausencia en el acto oficial encabezado por el presidente Javier Milei en Tucumán.
Mientras varios gobernadores participaron de la convocatoria nacional, Llaryora decidió permanecer en Huinca Renancó y delegó la representación institucional de Córdoba en la vicegobernadora Myrian Prunotto.
El mandatario explicó que la funcionaria asistió con pleno conocimiento de las prioridades provinciales.
«La vicegobernadora sabe cuáles son las necesidades de Córdoba y ha asistido a este evento institucionalmente a representar a todos los cordobeses», señaló.
Al mismo tiempo, defendió su decisión de permanecer en el sur provincial y la vinculó con una estrategia política que busca profundizar la presencia del Gobierno en el interior profundo.
«Saben que vengo haciendo un proceso en Córdoba de federalismo del interior del interior, estamos en el sur-sur, y no podía faltar a nuestra velada de gala», afirmó.
La referencia refuerza uno de los ejes que la gestión provincial intenta consolidar desde el inicio del mandato: llevar actividades oficiales y anuncios de gestión a localidades alejadas de la capital, con el objetivo de fortalecer una agenda territorial que exceda el Área Metropolitana.
Un equilibrio político que busca sostener
Las declaraciones de Llaryora reflejan la posición que el Gobierno de Córdoba viene sosteniendo frente a la administración nacional. El gobernador evita ubicarse entre los opositores más duros al presidente Milei y, al mismo tiempo, procura marcar diferencias cuando entiende que determinadas decisiones afectan al entramado productivo provincial.
En esa estrategia, el mandatario continúa respaldando la necesidad de estabilizar las variables macroeconómicas, pero insiste en que ese proceso debe complementarse con políticas capaces de reactivar el consumo, preservar el empleo y sostener a las pequeñas y medianas empresas.
El planteo vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos del escenario económico actual: cómo compatibilizar el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria con una recuperación de la actividad que alcance al comercio, la industria y al mercado laboral. Ese debate, que atraviesa a buena parte de las provincias productivas, promete seguir ocupando un lugar central en la discusión política durante la segunda mitad del año.
