Llaryora lidera las encuestas, pero la unidad opositora emerge como la principal amenaza hacia 2027

Un estudio realizado por el consultor Carlos Sicchar muestra que Martín Llaryora se mantiene como el dirigente con mayor intención de voto en Córdoba y conserva una imagen positiva superior a la del presidente Javier Milei. Sin embargo, los números también revelan un dato que comienza a inquietar al oficialismo provincial: una eventual convergencia entre las principales fuerzas opositoras podría transformar por completo el escenario electoral de cara a 2027.

A poco más de un año de iniciado su mandato, el gobernador Martín Llaryora continúa exhibiendo niveles de respaldo que lo posicionan como el principal candidato en una hipotética disputa por la reelección. Sin embargo, detrás de ese liderazgo aparecen señales que en el Centro Cívico observan con atención, especialmente ante la posibilidad de que la oposición logre superar las diferencias internas y construir una alternativa competitiva.

La encuesta elaborada por el consultor Carlos Sicchar entre el 16 y el 18 de mayo, sobre una muestra de 1.000 casos distribuidos en toda la provincia, ofrece una fotografía que combina fortalezas para el oficialismo y advertencias para el futuro.

En el escenario de competencia fragmentada, donde cada espacio político concurre por separado, Llaryora encabeza las preferencias con el 31% de intención de voto. Lo siguen Luis Juez con el 14%, Rodrigo de Loredo con el 9% y Gabriel Bornoroni con el 4%. Más atrás aparecen representantes de la izquierda y Aurelio García Elorrio, ambos con el 3%.

A primera vista, la diferencia parece cómoda para el mandatario provincial. Sin embargo, el análisis más profundo muestra que la verdadera fortaleza del cordobesismo no radica solamente en su caudal electoral propio, sino en las dificultades que enfrenta la oposición para consolidar una estrategia común.

La fragmentación opositora, el mejor aliado del oficialismo

El dato que más llamó la atención dentro del oficialismo provincial no fue la ventaja de Llaryora, sino la dispersión de sus adversarios.

Si se suman los porcentajes obtenidos por Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni, la oposición alcanza niveles que comienzan a acercarse peligrosamente al núcleo electoral del gobernador. Aunque las transferencias de votos nunca son automáticas ni lineales, el estudio deja planteada una hipótesis que ya forma parte de las conversaciones políticas en Córdoba: una coalición amplia entre el juecismo, el radicalismo y los libertarios podría convertir la próxima elección provincial en una de las más competitivas de los últimos años.

La experiencia de 2023 sigue presente en la memoria de todos los actores políticos. En aquella elección, Luis Juez estuvo a pocos puntos de arrebatarle al peronismo provincial una hegemonía construida durante más de dos décadas. Desde entonces, el oficialismo sabe que ningún triunfo futuro puede darse por descontado.

El núcleo duro de Llaryora y el interrogante sobre su techo electoral

Uno de los aspectos más destacados del informe es la consolidación de un piso electoral para el actual gobernador.

Según las conclusiones preliminares del trabajo, Llaryora logró retener una base de apoyo estable que le permite partir desde una posición de ventaja respecto de cualquier competidor individual. Ese núcleo duro aparece como el principal activo político del cordobesismo en un contexto económico complejo y de creciente desgaste de la dirigencia tradicional.

Sin embargo, la gran incógnita sigue siendo la misma que enfrentan muchos oficialismos después de varios años de gestión: cuánto margen existe para crecer más allá de los votantes ya convencidos.

La pregunta adquiere especial relevancia en una provincia donde el humor social ha cambiado significativamente durante los últimos meses y donde amplios sectores de la ciudadanía atraviesan dificultades económicas persistentes.

Milei pierde terreno y Llaryora sostiene su imagen

Otro de los datos relevantes del estudio está vinculado al cambio en la percepción pública sobre el gobierno nacional.

La encuesta muestra una caída en los niveles de aprobación del presidente Javier Milei. Mientras que a comienzos de año registraba alrededor del 61% de respaldo en Córdoba, actualmente ese número habría descendido al 48%. Paralelamente, la desaprobación creció hasta alcanzar el 46%.

En contraste, Llaryora consiguió mantener una valoración positiva relativamente estable. El estudio le atribuye un 49% de aprobación frente a un 42% de desaprobación, mejorando incluso algunos indicadores respecto de mediciones anteriores.

Se trata de un dato significativo considerando que la administración provincial también atravesó conflictos con distintos sectores sociales, incluyendo reclamos docentes, protestas de jubilados y cuestionamientos por el costo de los servicios públicos.

La diferencia entre la evaluación del gobierno provincial y la percepción de la administración nacional aparece hoy como uno de los principales argumentos del cordobesismo para sostener su estrategia política.

Los jóvenes y las mujeres, el segmento que puede definir la elección

La encuesta también aporta información clave sobre los sectores donde se concentra la mayor incertidumbre electoral.

El grupo de indecisos representa un volumen considerable del electorado: un 13% aún no define su voto y otro 9% asegura que votaría en blanco.

Según el relevamiento, la mayoría de esos votantes potenciales pertenece a segmentos particularmente afectados por la situación económica.

El 57% de los indecisos son mujeres, mientras que el 31% corresponde a personas de entre 16 y 30 años. Además, predominan los hogares de ingresos medios y bajos, precisamente aquellos que más sintieron el impacto de la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre económica.

Para el oficialismo, ese universo representa tanto una oportunidad como un riesgo. Allí podría encontrarse el electorado necesario para ampliar la base de apoyo de Llaryora, pero también el terreno fértil donde la oposición podría construir una alternativa competitiva.

Un escenario abierto hacia 2027

Aunque faltan todavía varios años para la próxima elección provincial, el estudio de Sicchar deja en evidencia que la disputa por el poder en Córdoba ya comenzó.

Llaryora conserva ventajas importantes: una estructura territorial consolidada, una imagen relativamente sólida y una intención de voto superior a la de cualquier dirigente opositor por separado. Sin embargo, también enfrenta desafíos evidentes, especialmente en sectores jóvenes y económicamente golpeados que hoy observan a la política con creciente distancia.

Del otro lado, la oposición todavía aparece fragmentada y sin una conducción unificada. Pero tanto Luis Juez como Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni buscan posicionarse como piezas centrales de un eventual armado que permita disputar seriamente la continuidad del peronismo cordobés.

La encuesta deja una conclusión que trasciende los números: si el oficialismo necesita ampliar su base de sustentación para garantizar la continuidad, la oposición necesita resolver una ecuación igual de compleja, la de transformar liderazgos dispersos en una propuesta común. De cómo evolucione esa tensión dependerá buena parte del escenario político cordobés rumbo a 2027.

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