En medio de crecientes tensiones entre la Provincia y la Nación por el financiamiento del sistema de salud, el ministro de Salud de Córdoba, Ricardo Pieckenstainer, lanzó duras críticas contra el PAMI al considerar insuficiente y tardío el reconocimiento de la deuda con hospitales públicos provinciales.

“El reconocimiento de la deuda significa que tenemos que recién comenzar a consolidar la deuda que nosotros hemos presentado, que data desde el año 2018”, explicó el funcionario, marcando el punto de partida de un conflicto que se arrastra desde hace años.
Una deuda acumulada y sin actualización
Según detalló Pieckenstainer, la deuda total asciende a unos 2.600 millones de pesos hasta marzo de 2026. El monto incluye 1.477 facturas impagas correspondientes a 2018, además de un volumen similar acumulado desde 2019 en adelante.
El ministro subrayó que se trata de facturación en concepto de “recupero”, un mecanismo mediante el cual los hospitales públicos cobran por la atención brindada a afiliados del PAMI. Sin embargo, cuestionó que los valores de esos aranceles son fijados unilateralmente por el organismo nacional, sin posibilidad de actualización por mora o intereses.
“Esta deuda se genera con un arancel especial que PAMI define en cada una de las gestiones y sobre el cual nosotros no podemos aplicar intereses por falta de pago”, remarcó.
Pagos parciales y reclamos pendientes
El funcionario precisó que del total adeudado, unos 610 millones corresponden a un primer tramo que el PAMI comenzó a reconocer, abarcando el período entre 2018 y diciembre de 2024. Sin embargo, el grueso del pasivo —cerca de 2.000 millones— corresponde a facturación más reciente, desde 2025 hasta la actualidad.
“En definitiva, esto más bien es un gesto extemporáneo y casi fuera de lugar”, insistió Pieckenstainer, dejando en claro la disconformidad del Gobierno provincial con la respuesta nacional.
Críticas a la gestión nacional de la salud
Más allá del conflicto puntual con el PAMI, el ministro amplió su diagnóstico hacia lo que definió como una “fragmentación absoluta” del sistema de financiamiento de la salud a nivel nacional.
En ese sentido, enumeró una serie de problemas que, según afirmó, afectan directamente a los pacientes:
- Demoras en la entrega de medicamentos para afiliados del PAMI.
- Retrasos de entre 90 y 120 días en tratamientos de alto costo, incluidos pacientes oncológicos, a través de programas nacionales como Incluir Salud.
- Falta de provisión oportuna de vacunas del calendario obligatorio.
“Recién a mediados de mayo vamos a conseguir todas las vacunas del Plan Nacional Obligatorio”, advirtió.
Además, sostuvo que los incumplimientos no se limitan a la Provincia, sino que impactan también en municipios, farmacias, ópticas y médicos de cabecera, quienes —según señaló— “no tienen ninguna respuesta práctica en la vida diaria”.
La Provincia como sostén del sistema
En contraposición, Pieckenstainer defendió el rol del Gobierno cordobés, asegurando que la Provincia continúa garantizando la atención médica, incluso en contextos de alta complejidad y en localidades alejadas.
“Seguimos dándole acceso a la salud a afiliados del PAMI que deben trasladarse más de 150 o 200 kilómetros para ser atendidos en hospitales públicos provinciales”, afirmó.
Finalmente, el ministro dejó una definición política clara: “Quien está tomando el guante y haciendo el esfuerzo económico de no dejar a nadie afuera sigue siendo el Gobierno de la provincia de Córdoba”.
Un conflicto que expone tensiones estructurales
Las declaraciones del titular de la cartera sanitaria no solo evidencian un conflicto administrativo por deudas acumuladas, sino que también reflejan una tensión más profunda entre niveles de gobierno sobre quién debe sostener el sistema de salud en un contexto de restricciones económicas.
Mientras la Nación enfrenta cuestionamientos por demoras y falta de respuestas, la Provincia busca posicionarse como garante del acceso sanitario. En ese cruce, los principales afectados siguen siendo los afiliados, especialmente los adultos mayores, que dependen de un sistema cada vez más exigido y con señales de desgaste.
