Macri mueve fichas en Córdoba y se alinea con De Loredo

En una señal política que reconfigura el tablero opositor en Córdoba, el expresidente Mauricio Macri invitó al radical Rodrigo de Loredo a compartir la mesa del PRO durante la cena de la Fundación Libertad, en Rosario. El gesto, cargado de simbolismo político, no sólo expuso la vigencia de un vínculo personal sino también la posibilidad concreta de un acuerdo estratégico de cara a las elecciones provinciales.

La escena no fue menor: De Loredo se sentó junto a figuras clave del PRO como Cristian Ritondo, Fernando de Andreis, Hernán Lombardi y Martín Yeza, entre otros. Allí, mientras se aguardaba el discurso del presidente Javier Milei, se abordaron temas clave: el respaldo al rumbo económico nacional y, al mismo tiempo, la preocupación por indicadores que el propio ministro de Economía, Luis Caputo, calificó como negativos, en línea con lo expuesto por el jefe de Gabinete Manuel Adorni.

Una sociedad política que reaparece

El acercamiento entre Macri y De Loredo reactiva una alianza que tuvo altibajos en los últimos años. La relación se había tensado en 2021, cuando el expresidente respaldó la lista de Gustavo Santos y Mario Negri, mientras que el radical se alineó con Luis Juez, en una elección donde ambos espacios superaron el millón de votos.

Hoy, sin embargo, los intereses convergen nuevamente. Macri busca fortalecer el PRO en su relanzamiento nacional y proyectar su influencia más allá de la relación con la Casa Rosada, mientras que De Loredo intenta consolidarse como el principal referente opositor en Córdoba con aspiraciones a disputar la gobernación que hoy ocupa Martín Llaryora.

El factor Milei y las tensiones opositoras

El vínculo con La Libertad Avanza aparece como un punto de tensión y, a la vez, de oportunidad. La posibilidad de una gran primaria opositora —que integre al PRO, la UCR y el espacio libertario— genera divisiones internas.

Mientras De Loredo impulsa ese esquema, con el respaldo del titular de la UCR provincial Marcos Ferrer, la idea es rechazada por el libertario Gabriel Bornoroni y por Juez. En ese contexto, en la mesa política quedó flotando una conclusión: si no hay PASO ampliada, Macri apostaría decididamente por el radical.

Encuestas: números que ordenan la estrategia

Detrás de los movimientos políticos hay datos concretos. Un estudio reciente del consultor Francisco Venturini, de la firma Opiniones y Tendencias, midió el impacto de posibles alianzas en el escenario electoral cordobés.

Los resultados muestran:

  • De Loredo parte de una base de 42,3% que trepa a 44,7% con el respaldo del PRO.
  • Bornoroni es el más beneficiado por el apoyo libertario: pasa de 31,7% a 40,2%.
  • Juez crece marginalmente: de 35,5% a 37,7%.
  • Llaryora, con el respaldo de Juan Schiaretti, apenas sube de 30,2% a 32%.

En un escenario de tercios, De Loredo lidera con 24,8%, seguido por Llaryora (22,5%) y Bornoroni (15,2%). Más atrás aparecen Liliana Olivero con 9,2%, mientras que el voto en blanco y los indecisos suman porcentajes significativos, reflejando un electorado aún volátil.

Clima social: desgaste estructural del oficialismo

Uno de los datos más relevantes del informe no está en la intención de voto sino en el humor social. El 72,3% de los encuestados manifiesta deseo de cambio en el gobierno provincial, frente a un 27,7% que opta por la continuidad.

Además, el 69,9% considera que la gestión de Llaryora va en la dirección equivocada. Según Venturini, no se trata de un malestar coyuntural sino de una percepción estructural: “Siete de cada diez cordobeses mantienen una evaluación negativa sostenida en el tiempo”.

Este dato introduce un elemento clave: la oposición no sólo compite entre sí, sino que lo hace sobre un terreno potencialmente favorable. Sin embargo, la fragmentación podría diluir esa ventaja.

Un tablero abierto

La foto de Rosario dejó algo más que una postal política. Expuso que, más allá de los discursos públicos, los acuerdos se siguen tejiendo en ámbitos reservados y con lógica pragmática.

El desafío para Macri y De Loredo será traducir ese entendimiento en una estrategia electoral concreta sin profundizar las divisiones opositoras. Del otro lado, el cordobesismo enfrenta un escenario donde el desgaste aparece como un dato consolidado, pero aún con margen para disputar la centralidad.

La elección en Córdoba, una vez más, podría convertirse en un laboratorio político nacional. Y en ese experimento, las alianzas —más que los nombres— serán determinantes.

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