Siciliano defendió el superávit de Córdoba, cuestionó a Milei y lanzó una advertencia social

El ministro de Gobierno sostuvo que la provincia mantiene equilibrio fiscal mientras sostiene obra pública y servicios esenciales. Alertó por diez meses de caída en la recaudación y criticó el manejo discrecional de fondos nacionales.

En medio de un escenario económico complejo, marcado por la caída del consumo, el retroceso de la recaudación y una creciente presión sobre los servicios públicos, el ministro de Gobierno de Córdoba, Miguel Siciliano, fijó la posición del oficialismo provincial y dejó definiciones de fuerte contenido político y social.

El funcionario aseguró que Córdoba integra el grupo de siete provincias argentinas con superávit fiscal, aunque remarcó que ese dato pierde valor si no impacta positivamente en la calidad de vida de la población.

“Nosotros hemos logrado acomodar nuestros números, tener superávit, no tener déficit, pero seguir haciendo”, afirmó Siciliano. Sin embargo, lanzó una frase que sintetizó el enfoque del gobierno cordobés: “No sirve de nada si la gente se muere de hambre”.

Superávit fiscal, pero con “superávit social”

La administración provincial intenta instalar una diferencia conceptual frente al discurso de ajuste impulsado desde la Nación. Según planteó Siciliano, no alcanza con cerrar balances positivos si eso se logra a costa del deterioro social o la paralización del Estado.

En ese sentido, defendió la continuidad de la obra pública en Córdoba y enumeró proyectos actualmente en ejecución:

  • 15 universidades provinciales en el interior
  • 800 cuadras de asfalto
  • 200 plazas en la ciudad de Córdoba
  • Tres puentes elevados, entre ellos el de Valle Escondido, ya inaugurado

Para el cordobesismo, la obra pública funciona como motor económico, generador de empleo y herramienta de integración territorial, una postura que contrasta con la decisión del Gobierno nacional de frenar numerosos proyectos en distintas provincias.

El impacto social de la crisis

Uno de los tramos más sensibles de las declaraciones estuvo vinculado al sistema de salud. Siciliano relató el cierre de una clínica luego de que PAMI dejara de abonarle prestaciones, situación que dejó sin cobertura a miles de jubilados.

“El PAMI dejó de pagarle a una clínica, la clínica cerró, y 5.500 personas mayores se quedaron sin atención. La respuesta fue que se vayan a atender a Bell Ville. Como si para un adulto mayor hacer 60 kilómetros fuera algo simple”, cuestionó.

El mensaje apuntó a exponer cómo las decisiones nacionales repercuten directamente en las provincias, que luego deben absorber la demanda sanitaria, educativa y social.

Fuerte aumento en la demanda de servicios públicos

El ministro detalló números que, según la Provincia, muestran el deterioro económico de amplios sectores medios y trabajadores:

  • 46% más de demanda en hospitales públicos
  • 35% de aumento en el uso del Paicor
  • 30% más en el boleto educativo
  • 34% de incremento en la matrícula de la escuela pública

“Es gente que antes tenía obra social, podía ir a una escuela privada o no necesitaba el Paicor. Hoy eso se acrecentó: son personas que se caen de la clase media”, explicó.

La frase expone una preocupación central del oficialismo cordobés: el corrimiento de sectores históricamente autosuficientes hacia la dependencia de servicios estatales.

Diez meses de caída en la recaudación

Siciliano también confirmó que Córdoba acumula diez meses consecutivos de caída en la recaudación, en un contexto de retracción del mercado interno y menor ingreso por coparticipación.

Consultado sobre medidas de contención del gasto impulsadas por el gobernador Martín Llaryora, señaló que hubo una política de prudencia fiscal.

“No fue del 10%, del 2% o del 6%, pero fue claramente: hay que apretarse el cinturón porque Córdoba también está dentro de la Argentina”.

La frase revela que, aunque la Provincia mantiene una postura diferenciada del ajuste nacional, también reconoce límites financieros y necesidad de administración austera.

Críticas al manejo de fondos nacionales

Uno de los pasajes más duros estuvo dirigido al presidente Javier Milei y al uso político de los recursos federales.

“Fue una locura cuando lo hizo el kirchnerismo y es una locura hoy. Que el Presidente con fondos nacionales —que son de todos los argentinos— defina si va a acompañar o no a una provincia según lo que hagan sus diputados en el Congreso, es una práctica vieja que fracasó”.

El planteo se enmarca en la histórica disputa entre Córdoba y la Casa Rosada por cajas previsionales, subsidios al transporte, obra pública y distribución de recursos coparticipables.

“La Nación no produce nada”

Siciliano profundizó además una visión federalista del modelo económico argentino, al sostener que la riqueza se genera en las provincias y no en la estructura central del Estado.

“La Nación en sí misma no produce nada. Los que generan economía son las provincias: metalmecánica, gas, petróleo, agricultura, ganadería, software, turismo”.

Y agregó: “Que un Presidente pretenda gobernar con la plata de las provincias a látigo y chequera es una práctica vieja”.

Se trata de una definición alineada con el discurso histórico del peronismo cordobés, que suele reivindicar autonomía política y financiera frente al centralismo porteño.

Respaldo crítico al Gobierno nacional

El ministro también aclaró la posición legislativa del oficialismo cordobés frente a la gestión Milei.

“Lo que está bien lo hemos acompañado. Lo que entendemos que está mal para Argentina y para Córdoba, no”.

Con esa frase buscó ratificar la estrategia de equilibrio que mantiene el llaryorismo: acompañamiento selectivo en el Congreso, pero fuerte defensa de los intereses provinciales.

Una advertencia con tono político

Para cerrar, Siciliano apeló a una comparación doméstica que buscó traducir la discusión macroeconómica a la vida cotidiana.

“Si en mi casa a mis hijos los alimento dos veces por semana, no arreglo la humedad, no le cambio el aceite al auto… y te cuento que tengo ahorros, te estoy mintiendo”.

Y remató con la frase más contundente de toda su exposición:

“La gente no es un número en una planilla de Excel. ¿De qué te sirve el superávit si tu gente no tiene para los remedios, no come, pierde el trabajo? Eso no es superávit. Eso es déficit”.

Córdoba marca distancia

Las declaraciones de Siciliano muestran que el gobierno de Martín Llaryora busca diferenciarse del modelo económico nacional sin romper puentes institucionales. Córdoba sostiene equilibrio fiscal, pero intenta presentarlo como una herramienta para sostener servicios, inversión y contención social.

En un año donde la recesión sigue golpeando al interior productivo, el mensaje político parece claro: para el cordobesismo, ordenar cuentas sin proteger a la sociedad puede cerrar números, pero abrir una crisis mucho mayor.

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