Llaryora negocia y marca distancia

El gobernador volverá este martes a Buenos Aires para participar de la Conferencia Industrial de la UIA y reunirse con Diego Santilli y Luis Caputo. Mientras mantiene abiertos los canales de diálogo con la Casa Rosada, profundiza sus diferencias con Milei por los subsidios al transporte. La fecha de las elecciones y el avance libertario en Córdoba atraviesan la estrategia del Panal.

Martín Llaryora regresará este martes a Buenos Aires para participar de la 32° Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde compartirá una fotografía política con gobernadores que mantienen una relación no confrontativa con Javier Milei. También tendrá contacto con sus dos principales interlocutores en el Gobierno nacional: el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo.

Ambos promueven un entendimiento entre el cordobés y la administración libertaria. La apuesta es sostener un pacto de no agresión que permita a Llaryora y a Milei transitar sin sobresaltos el camino hacia sus respectivas reelecciones en 2027.

La relación con Caputo tiene, además, una lectura política. En el encuentro libertario del jueves en el hotel Quinto Centenario, encabezado por Gabriel Bornoroni, circuló la versión de que el ministro le habría transmitido al gobernador que Karina Milei y los Menem ya resolvieron jugar a fondo en Córdoba. Una señal de que La Libertad Avanza prepara un despliegue electoral ambicioso en el principal distrito del interior.

En el Panal no descartan ningún escenario y trabajan con la hipótesis de que la oposición competirá unificada. Llaryora conserva, además, una ventaja estratégica: la facultad de definir la fecha de las elecciones provinciales.

En su mesa chica mantienen el hermetismo. “Nadie sabe nada”, responden ante las versiones que circulan en los ámbitos políticos. Ni siquiera la Justicia tiene precisiones, pese a que ya realizó consultas sobre el calendario. La definición sobre la suspensión de las PASO será determinante para ordenar las fechas. El oficialismo cordobés pretende separar lo máximo posible la elección provincial de las disputas nacionales.

En la alianza libertaria-juecista relativizan que la incertidumbre favorezca al gobernador, aunque algunos dirigentes le reclaman a Bornoroni que acelere las definiciones. Temen que el Panal adelante la convocatoria y los encuentre sin una estructura consolidada, incluso con la posibilidad de que se vote en marzo.

—A ustedes la fecha los va a agarrar sin nada armado —les advirtieron desde el oficialismo.

—¿Qué? En absoluto —respondió uno de los generales de la liga desafiante a Llaryora.

Gestión y proyección nacional

En el Panal aseguran que ni siquiera la visita del papa León XIV alterará la agenda de gestión. Aunque en el oficialismo creen que el acontecimiento puede ofrecer rédito político, procuran sostener el ritmo de actividad institucional.

Este lunes, en medio de la tensión salarial con la UEPC, Llaryora inaugurará Innova, un centro de capacitación docente con formación gratuita en inteligencia artificial y competencias digitales.

El martes, en la Conferencia Industrial, participará de la mesa “La nueva geografía del desarrollo. Energía, minería y cadenas de valor”, junto a los gobernadores Rolando Figueroa, de Neuquén; Raúl Jalil, de Catamarca; Marcelo Orrego, de San Juan, y Maximiliano Pullaro, de Santa Fe.

El santafesino llega con protagonismo después de organizar una ronda del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) junto con la Nación. Allí, Santilli bautizó a Karina Milei como “la madrina de la minería”, una expresión que expuso el lugar que busca ocupar la secretaria general de la Presidencia en la articulación política y económica del oficialismo.

De ese grupo de mandatarios, Llaryora es quien mantiene la posición más distante de la Casa Rosada. La diferencia volvió a quedar expuesta por la discusión sobre los subsidios al transporte.

Los subsidios como bandera de diferenciación

El gobernador fue el único de los mandatarios de ese espacio que cuestionó públicamente la decisión nacional de ampliar los subsidios al transporte del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sin atender las necesidades del interior.

“Una vez más, el Gobierno nacional aumenta los subsidios al transporte del AMBA y le da la espalda a Córdoba y al interior”, escribió en X. El mensaje incluyó una comparación directa con el kirchnerismo: “Asistimos en esta materia a una política discriminatoria y populista idéntica a la del kirchnerismo. No hay diferencias y los cordobeses las seguimos padeciendo”.

La utilización del factor K en una provincia profundamente antikirchnerista no es un detalle menor. Llaryora eligió un terreno de fuerte sensibilidad electoral para cuestionar a Milei y recuperar una bandera histórica del cordobesismo: la defensa de los recursos del interior frente al centralismo porteño.

La diferenciación, sin embargo, no supone una ruptura institucional. El domingo 8, el gobernador asistirá a la recepción que la Presidencia ofrecerá al Pontífice, con la convocatoria a los 24 mandatarios provinciales, el jefe de Gobierno porteño y la vicepresidenta Victoria Villarruel.

El reclamo también tuvo repercusiones dentro del oficialismo provincial. David Consalvi, secretario general de la Gobernación y hombre de confianza de Llaryora, apuntó directamente contra Bornoroni y utilizó como contrapunto la campaña “Qué abuso”, con la que el diputado libertario busca canalizar el descontento contra el cordobesismo. Durante la tarde, otros funcionarios y dirigentes se sumaron a la ofensiva en las redes sociales.

La discusión por los subsidios dejó de ser un reclamo sectorial para convertirse en otra herramienta de diferenciación política. Llaryora busca preservar los puentes con Santilli y Caputo, pero al mismo tiempo mostrar que no acompañará sin reparos las decisiones de Milei. Con 2027 en el horizonte, el gobernador ensaya un equilibrio entre negociación con la Nación, confrontación selectiva y control de los tiempos electorales.

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