El exintendente de Córdoba exigió por carta documento que el partido convoque en diez días a elecciones para definir todos los cargos electivos. El planteo se suma al de Carlos Briner y pone en discusión la neutralidad de la nueva conducción radical.

La disputa por las candidaturas de 2027 suma tensión en la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba. Ramón Mestre, exintendente de la capital y exsenador nacional, intimó por carta documento al flamante presidente partidario, Matías Gvozdenovich, para que convoque en un plazo de diez días a elecciones para definir las postulaciones del próximo turno electoral.
La presentación lleva también la firma de Lucas Cavallo, apoderado de Confluencia Radical, y se suma a un reclamo similar presentado horas antes por Carlos Briner. Aunque ambos provienen de espacios internos diferentes, coinciden en la necesidad de establecer reglas claras antes de avanzar con las candidaturas.
El planteo agrega presión sobre Rodrigo De Loredo, cuyo nombre ya comenzó a instalarse como posible candidato a gobernador.
Un reclamo que abarca toda la provincia
La exigencia comprende la fórmula de gobernador y vice, los legisladores provinciales y los integrantes del Tribunal de Cuentas. También incluye intendentes, concejales, miembros de comisiones comunales y tribunos de cuentas de municipios y comunas.
Mestre y Cavallo fundamentan su pedido en la Constitución provincial, la Ley 9572 de partidos políticos y la Carta Orgánica de la UCR. Según advierten, el calendario electoral obliga a actuar con anticipación para evitar que los plazos legales condicionen la participación de los distintos sectores.
La carta señala que, si los comicios provinciales se realizaran el 5 de marzo de 2027, las listas deberían presentarse ante la Justicia Electoral el 14 de enero. La normativa partidaria establece, además, que la convocatoria debe realizarse con al menos 90 días de anticipación y que la votación debe celebrarse como mínimo 30 días antes de la presentación de las listas.
La neutralidad de Gvozdenovich, bajo la lupa
Uno de los puntos más sensibles de la intimación apunta a las señales de respaldo a De Loredo durante el acto de asunción de Gvozdenovich, realizado el 29 de septiembre.
Según reproduce el documento, el flamante titular de la UCR afirmó: «Acá en esta casa se encuentra el futuro Gobernador de Córdoba: Rodrigo De Loredo». Los firmantes también señalan que durante el acto se exhibió una gigantografía con la leyenda «De Loredo Gobernador».
Para Mestre y Cavallo, esas expresiones resultan incompatibles con la imparcialidad que deben mantener las autoridades partidarias. Por eso, reclaman que quienes aspiren a representar al radicalismo sean identificados como «precandidatos», tal como establece la Carta Orgánica.
La controversia expone una tensión política de fondo: mientras De Loredo gana espacio como referencia electoral, otros dirigentes advierten que la conducción no debe anticipar definiciones que todavía requieren un procedimiento formal.
Las alianzas, otro punto de discusión
La carta también pone la atención sobre el Congreso Provincial convocado para el 24 de octubre, que deberá autorizar eventuales alianzas con otras fuerzas políticas.
Los firmantes sostienen que esos acuerdos no pueden utilizarse para eludir la competencia partidaria. En ese sentido, citan el artículo 58 de la Ley 9572 y reclaman que los convenios contemplen mecanismos de selección de candidatos mediante internas abiertas, con reglas que permitan la participación de distintos aspirantes.
La advertencia cobra relevancia mientras el radicalismo busca definir su estrategia electoral y resolver sus diferencias de cara a 2027.
Una primera prueba para la conducción
Con los planteos de Briner y Mestre sobre la mesa, Gvozdenovich enfrenta un desafío temprano: ordenar el proceso de selección de candidatos sin profundizar las divisiones dentro del partido.
La coincidencia entre dirigentes de espacios diferentes amplía la presión sobre la conducción y coloca a De Loredo en el centro de la discusión. La cuestión ya no es solamente quién será el candidato a gobernador, sino quién tendrá la última palabra y qué reglas garantizarán que esa decisión sea aceptada por el conjunto del radicalismo.
