Matías Gvozdenovich denunció persecución política contra Alejandra Ferrero y advirtió que el radicalismo podría no dar quórum para tratar el Presupuesto 2027. Facundo Torres Lima defendió la postura del oficialismo, mientras Myrian Prunotto y Miguel Nicolás sumaron nuevos cruces a una disputa que amenaza el funcionamiento de la Unicameral.

La ofensiva del peronismo contra Alejandra Ferrero profundizó la confrontación con la Unión Cívica Radical y abrió un nuevo frente de conflicto en la Legislatura de Córdoba. El presidente de la UCR provincial, Matías “el Ruso” Gvozdenovich, denunció una maniobra de persecución política contra la legisladora y advirtió que el radicalismo podría negarse a dar quórum para tratar el Presupuesto 2027, una de las leyes centrales para la gestión de Martín Llaryora.
El conflicto escaló después de que el bloque de Hacemos Unidos por Córdoba (HUxC) abandonara el recinto durante la última sesión, luego de advertir que no garantizaría el quórum mientras Ferrero no pidiera licencia o se apartara de su banca. La disputa ya excede el futuro político de una legisladora y amenaza con condicionar el tratamiento de proyectos clave para la Provincia.
El caso Ludueña encendió la disputa
El reclamo del oficialismo está vinculado con la causa judicial que involucra a Omar Ludueña, empleado de planta asignado al despacho de Ferrero, quien fue detenido e imputado por delitos contra la integridad sexual. Desde el peronismo sostienen que la legisladora debería apartarse mientras se esclarecen los hechos. Ferrero, identificada con el sector de Rodrigo de Loredo, manifestó que no tenía previsto hacerlo.
La decisión del oficialismo de retirarse del recinto abrió un nuevo capítulo de confrontación. Para Gvozdenovich, la reacción peronista constituye un intento de presión política y un golpe al funcionamiento institucional de la Cámara.
“¿Es estrategia política o atropello institucional?”, cuestionó el titular de la UCR, quien calificó la conducta del oficialismo como una forma de “persecución política, amenaza y hostigamiento”.
El dirigente radical también apuntó contra Facundo Torres Lima y Juan Manuel Llamosas, a quienes atribuyó un papel central en el endurecimiento de la postura peronista. En ese marco, buscó poner en duda si toda la bancada oficialista respalda la estrategia o si existen diferencias internas que quedaron expuestas con la caída de la sesión.
“¿Todos estaban de acuerdo con esta idea de Facundo Torres Lima y Juan Manuel Llamosas? ¿O los legisladores del norte tienen mucho más poder de lo que pensábamos?”, disparó.
En los pasillos de la Legislatura, distintas voces vincularon la ofensiva con los sectores peronistas del norte provincial, entre ellos Marcelo Eslava, identificado con las posiciones más duras del oficialismo. El trasfondo también incluiría tensiones acumuladas tras el conflicto que involucró a Ramón “Cañito” Flores, que habría deteriorado los puentes de diálogo entre el PJ y los sectores más confrontativos de la oposición.
El Presupuesto 2027, en la línea de fuego
La principal advertencia de Gvozdenovich estuvo dirigida al futuro funcionamiento de la Legislatura. El radical anticipó que, si el oficialismo mantiene su posición frente a Ferrero, la UCR podría no acompañar con el quórum necesario el tratamiento del próximo Presupuesto provincial.
“Con este nivel de violencia que han impulsado Torres Lima y Llamosas, nosotros no podemos dar quórum”, sostuvo. Y agregó que el oficialismo “ha destruido la calidad institucional de la Legislatura” y puesto en riesgo el debate de leyes que, según planteó, deberían discutirse para mejorar la vida de los cordobeses.
El dirigente remarcó que el debate presupuestario se aproxima y advirtió sobre las consecuencias de trasladar la disputa política a la agenda legislativa. La amenaza instala un escenario delicado para el Gobierno provincial: el Presupuesto 2027 podría convertirse en la primera gran prueba de fuerza entre el oficialismo y una oposición que endurece su postura.
Gvozdenovich también cuestionó lo que considera una estrategia de disciplinamiento dentro de la Cámara y buscó diferenciar las habituales disputas políticas de lo que definió como prácticas de hostigamiento y censura del debate.
“Una cosa son las chicanas y el juego político, y otra muy distinta es la persecución, la violencia institucional, la soberbia y la censura del debate”, afirmó.
El presidente de la UCR cerró su mensaje con una crítica directa a la permanencia del peronismo en el poder provincial. “Las instituciones las vamos a defender, porque ellos no son los dueños del poder. Veintisiete años de peronismo son demasiados”, expresó.
Torres Lima acusó a la UCR de tener una “doble vara”
La respuesta del oficialismo llegó de la mano de Torres Lima, quien salió al cruce de Gvozdenovich y defendió el pedido de apartamiento de Ferrero hasta que se esclarezca la causa que involucra a Ludueña.
El legislador peronista cuestionó que el radicalismo amenazara con obstaculizar el tratamiento del Presupuesto y acusó a la conducción de la UCR de anteponer la defensa política de la legisladora a las necesidades de la Provincia.
“¿En serio? ¿Anuncian con orgullo que les gustaría tomar de rehén a toda una provincia para proteger políticamente a su legisladora y sostener los caprichos de su jefe político, Rodrigo de Loredo?”, lanzó.
Torres Lima también reprochó al radicalismo haberse levantado de sus bancas o no ocuparlas en tres sesiones para impedir el avance de distintos proyectos. Con ese argumento, buscó dar vuelta la acusación de bloqueo institucional y cuestionó que las conductas de la oposición sean presentadas como una defensa de las instituciones, mientras que las del oficialismo sean denunciadas como ataques a la democracia.
“Cuando lo hacen ustedes, es para defender la calidad institucional. Cuando lo hacemos nosotros, resulta que atacamos la democracia. ¡Doble vara, Matías!”, replicó.
El dirigente peronista sostuvo, además, que Gvozdenovich intenta desplazar la discusión del caso Ludueña hacia un conflicto institucional más amplio. De esa manera, el oficialismo mantiene su exigencia sobre Ferrero, mientras la UCR interpreta la presión como una maniobra para condicionar a una de sus principales referentes legislativas.
Prunotto también apuntó contra la conducción radical
La disputa sumó un nuevo capítulo con la intervención de la vicegobernadora Myrian Prunotto, quien cuestionó tanto a De Loredo como a la conducción partidaria encabezada por Gvozdenovich.
La titular de la Legislatura criticó la estrategia de “desperonizar el radicalismo” y la decisión de desplazar a dirigentes a los que el sector deloredista acusa de haber favorecido al peronismo durante las elecciones legislativas de 2025 y en la reciente interna partidaria.
“Tienen esto de que es lo que ellos piensan o no es nada. Y no hacen una construcción con los demás”, cuestionó.
Prunotto sostuvo que la actual conducción radical tiene la oportunidad de reconstruir el partido, pero consideró que está optando por expulsar a quienes no comparten su línea política. También apuntó contra el perfil opositor del nuevo radicalismo y su acercamiento ideológico a La Libertad Avanza.
“Tienen el poder de reconstruir el radicalismo (…) y van a echar a todos. Es una locura”, afirmó. Y agregó: “La conducción actual quiere echar a todos. No desafían a Llaryora, quieren ser mileístas”.
La vicegobernadora fue especialmente crítica con Gvozdenovich: “No puede manejar el bloque, menos va a manejar el partido”.
Sus declaraciones trasladaron el conflicto más allá del recinto y volvieron a poner sobre la mesa las diferencias entre el oficialismo provincial y el sector radical que busca consolidar una oposición más dura, con De Loredo como principal referencia política.
Miguel Nicolás salió al cruce de la vicegobernadora
La respuesta radical llegó a través del legislador Miguel Nicolás, quien acusó a Prunotto de tener “falta de ética y memoria” y cuestionó su desempeño al frente del Poder Legislativo.
“¿Ella habla de doble vara? Nada más fuera de la verdad que la vicegobernadora hable de incumplimiento delante de un medio que tuvo que ir a la Justicia para exigirle la información del organismo que ella misma preside”, disparó.
Nicolás sostuvo que Prunotto no debería cuestionar a otros legisladores sin explicar antes las críticas vinculadas con el acceso a la información del organismo que conduce. Además, la acusó de intentar “ensuciar con mentiras a otros legisladores” y apuntó contra la relación entre la vicegobernadora y el gobernador Martín Llaryora.
“Basta de hipocresía y de obedecerle a su gobernador, Martín Llaryora, que le da estrictas instrucciones de callar a la oposición”, expresó.
El radical reclamó que Prunotto se ocupe de garantizar el funcionamiento de la Legislatura y calificó la gestión institucional como una de las peores de los últimos tiempos. Finalmente, vinculó el enfrentamiento con la situación política provincial y acusó al oficialismo de utilizar cortinas de humo para evitar que se discutan los problemas de la administración de Llaryora.
Una pelea con consecuencias institucionales
Con Ferrero en el centro de la controversia, la Legislatura quedó atravesada por dos posiciones enfrentadas. El peronismo exige que la radical se aparte mientras avanza la causa judicial contra Ludueña; la UCR denuncia persecución política y advierte que no está dispuesta a garantizar el funcionamiento de la Cámara bajo las condiciones planteadas por el oficialismo.
Las acusaciones cruzadas también exponen las tensiones internas del peronismo y las diferencias que atraviesan al radicalismo cordobés. Sin embargo, el principal riesgo inmediato es institucional: que la disputa se traslade al tratamiento de las leyes y paralice una parte de la agenda provincial.
El Presupuesto 2027 aparece como el primer gran test de esta confrontación. Si el enfrentamiento se profundiza y las partes no recuperan canales de diálogo, el conflicto por Ferrero podría terminar condicionando decisiones que exceden a los protagonistas de la pelea y afectan al conjunto de los cordobeses.
