De Loredo consolida el control de la UCR cordobesa

El triunfo de Miguel Nicolás en Capital completó un esquema de conducción que ya tiene a Matías Gvozdenovich al frente del Comité Provincia y al sector de Rodrigo de Loredo con peso decisivo en el Congreso partidario y entre los delegados nacionales. Más Radicalismo logró imponerse en Colón. Marcos Ferrer resumió la nueva relación de fuerzas con una frase: “Ya tenemos el 08”.

La interna radical del domingo terminó de dibujar un nuevo mapa de poder dentro de la Unión Cívica Radical de Córdoba. Con la victoria de Miguel Nicolás en la ciudad de Córdoba, el espacio referenciado en Rodrigo de Loredo sumó una pieza central a una estructura que ya controla los principales organismos partidarios y que tendrá incidencia directa en la discusión electoral de 2027.

Generación X consiguió imponerse en Capital con Nicolás frente a Pablo Farías, de Más Radicalismo. Distintos reportes ubicaron la diferencia alrededor del 60% contra el 40%, aunque la elección estuvo marcada por una participación reducida del padrón radical.

El resultado capitalino se suma a la reciente confirmación de Matías Gvozdenovich como presidente del Comité Provincia, luego de que la Cámara Nacional Electoral rechazara el planteo presentado por Más Radicalismo y dejara firme la conducción provincial surgida del proceso interno.

De esta manera, el sector de De Loredo llega al nuevo período partidario con presencia dominante en el Comité Provincia, el Comité Capital, el Congreso partidario y la representación de delegados nacionales, un esquema que amplía considerablemente su capacidad para intervenir en las decisiones estratégicas de la UCR cordobesa.

Capital, la pieza que faltaba

La elección de la ciudad de Córdoba tenía un peso político particular. No se trataba solamente de elegir autoridades partidarias: estaba en juego uno de los territorios históricos de disputa entre el deloredismo y el mestrismo.

El triunfo de Nicolás permitió a Generación X quedarse con la conducción del radicalismo capitalino y agregó otra estructura partidaria al esquema provincial encabezado por Gvozdenovich.

La importancia de la victoria radica también en lo que viene. El Comité Capital tiene peso territorial, representación política y capacidad de movilización en el distrito electoral más grande de la provincia. Para De Loredo, contar con esa conducción significa llegar a las discusiones de 2027 con una estructura partidaria considerablemente más ordenada detrás de su espacio.

La derrota, en cambio, obliga al sector identificado con Ramón Mestre y Juan Jure a revisar su posición dentro de una UCR donde buena parte de los principales resortes institucionales quedaron bajo conducción de Generación X.

El Congreso partidario, otra llave para 2027

Más allá de los nombres que ocuparán las presidencias partidarias, uno de los datos centrales es el control del Congreso de la UCR.

No se trata de un organismo secundario. Será uno de los ámbitos que deberá intervenir en las definiciones políticas y electorales del radicalismo, particularmente ante una eventual política de alianzas para las elecciones provinciales de 2027.

Por eso, el nuevo reparto de poder interno tendrá consecuencias que exceden la vida partidaria.

La oposición cordobesa deberá resolver durante los próximos meses cómo se ordenará frente al peronismo provincial y qué relación establecerán entre sí la UCR, La Libertad Avanza y el Frente Cívico, además de otros espacios que puedan incorporarse a una eventual coalición.

En ese escenario, De Loredo llega con una diferencia respecto de etapas anteriores: su sector puede exhibir ahora el control de buena parte de la institucionalidad radical.

Ferrer y la metáfora del “08”

Uno de los que rápidamente trasladó el resultado de la interna al escenario provincial fue Marcos Ferrer, intendente de Río Tercero, presidente saliente del Comité Provincia y uno de los delegados nacionales del radicalismo.

Ya tenemos el 08, para que no queden dudas de quién controla el partido”, escribió Ferrer tras conocerse los resultados.

La referencia apunta a una metáfora que, según Ferrer, Luis Juez utilizaba en conversaciones políticas para relativizar la representación de De Loredo sobre el conjunto de la UCR: que negociar con él sin que controlara el partido era semejante a comprar un automóvil sin disponer del formulario 08 para transferirlo.

Ferrer utilizó ahora esa misma expresión para señalar que la correlación de fuerzas internas cambió.

El mensaje también puede leerse dentro de la discusión que atraviesa a la oposición cordobesa. Luis Juez, Gabriel Bornoroni y Rodrigo de Loredo aparecen como dirigentes centrales de espacios que deberán definir durante los próximos meses si compiten separados o encuentran algún mecanismo de entendimiento electoral.

La reorganización radical agrega un elemento concreto a esa negociación: quien dialogue con De Loredo tendrá delante a un dirigente cuyo sector controla ahora los principales órganos institucionales de la UCR cordobesa.

Colón quedó para Más Radicalismo

La jornada, sin embargo, no fue completamente favorable para Generación X.

En el departamento Colón, uno de los territorios más importantes del Gran Córdoba, Más Radicalismo logró imponerse sobre el sector deloredista. Los reportes posteriores a la elección ubicaron a Luis Carrizo como ganador frente a Ezequiel Lemos, intendente de Río Ceballos y representante de Generación X.

El resultado demuestra que la oposición interna conserva estructuras territoriales y capacidad electoral en determinados puntos de la provincia, aun cuando Generación X concentre actualmente las principales herramientas de conducción partidaria.

En el entorno deloredista, además, la situación de Colón tenía una particularidad política. Lemos había mantenido contactos con el diputado libertario Gabriel Bornoroni durante las semanas previas y había explorado alternativas electorales hacia 2027, según reportes periodísticos.

Por eso, la derrota departamental no modifica el dato principal de la elección, aunque sí deja en evidencia que el radicalismo cordobés continúa teniendo sectores internos con autonomía territorial.

Una interna con poca participación

La elección dejó también una señal que atraviesa a todo el partido: la baja participación de afiliados.

La movilización estuvo lejos de aquellas internas radicales que históricamente convertían las elecciones partidarias en acontecimientos políticos de considerable magnitud en Córdoba. Algunos reportes incluso señalaron dudas acerca de si se había alcanzado el porcentaje de participación previsto por las normas internas.

Ese dato introduce un matiz en la interpretación del resultado.

Generación X consiguió una posición institucional predominante dentro de la estructura partidaria, pero el desafío hacia adelante será transformar ese control orgánico en movilización política y respaldo electoral fuera de la vida interna de la UCR.

De Loredo entra fortalecido a la discusión de 2027

Concluido el proceso interno, la fotografía partidaria aparece considerablemente más definida que algunos meses atrás.

Gvozdenovich conducirá el Comité Provincia. Nicolás estará al frente del Comité Capital. Generación X tendrá peso central en el Congreso partidario y entre los delegados nacionales. La victoria en Capital terminó de completar ese esquema.

Más Radicalismo conserva espacios territoriales relevantes —Colón fue la demostración más clara—, pero perdió la pulseada por varios de los instrumentos institucionales desde los cuales se tomarán las decisiones partidarias más importantes.

Ahora comenzará otra discusión.

Con la interna prácticamente cerrada, el radicalismo deberá definir cuál será su estrategia para 2027, qué política de alianzas impulsará y cómo se relacionará con las demás fuerzas opositoras.

El resultado del domingo no resuelve esas preguntas, pero modifica las condiciones en las que serán discutidas: Rodrigo de Loredo llega a esa mesa con su espacio al frente de los principales órganos de la UCR cordobesa.

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