La UCR salió al cruce de Juan Pablo Quinteros por su respaldo a la continuidad del peronismo en Córdoba

Las declaraciones del ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, generaron una inmediata reacción dentro de la oposición provincial. La frase con la que el funcionario aseguró que “por el bien de la sociedad cordobesa, ojalá siga gobernando el peronismo” abrió una nueva disputa política con la Unión Cívica Radical, que cuestionó con dureza lo que considera un giro político respecto de la trayectoria previa del ministro.

El titular de la cartera de Seguridad había realizado esas declaraciones durante una entrevista televisiva en la que defendió su gestión, destacó el liderazgo del gobernador Martín Llaryora y sostuvo que, luego de haber transitado “los dos lados del mostrador”, llegó a la conclusión de que el peronismo debía continuar conduciendo la provincia después de 2027.

La definición sorprendió a sectores opositores, especialmente dentro del radicalismo, que recordaron que Quinteros durante años construyó su identidad política desde una postura crítica hacia el oficialismo provincial y hacia el modelo de gestión del peronismo cordobés.

La respuesta radical: “Se contradice con su propia historia”

El presidente del bloque de legisladores radicales, Matías Gvozdenovich, fue uno de los primeros dirigentes en responder públicamente. A través de un comunicado, calificó las declaraciones del ministro como “lamentables y sorprendentes” y cuestionó que ahora defienda la continuidad de un espacio político al que durante años criticó.

“Resultan lamentables y sorprendentes las declaraciones del ministro de Seguridad al expresar la conveniencia para Córdoba de que continúe el peronismo en la próxima gestión”, expresó el legislador radical.

Desde la UCR sostuvieron que Quinteros “se contradice” con su propio recorrido político y señalaron que su nueva postura implica desconocer problemas estructurales que, según la oposición, se profundizaron durante casi tres décadas de gobiernos peronistas en la provincia.

Entre los cuestionamientos enumerados por el radicalismo aparecen la presión fiscal, la inseguridad, la situación de la educación y la salud pública, el crecimiento de la deuda provincial y el avance del narcotráfico como una de las principales preocupaciones sociales.

Una acusación directa sobre su cambio político

Más allá de las críticas a la gestión del peronismo provincial, el eje central del cuestionamiento radical estuvo puesto en el cambio de posición de Quinteros.

Gvozdenovich apuntó directamente contra lo que considera una transformación política del ministro y utilizó una referencia irónica para explicar su interpretación sobre el acercamiento al oficialismo.

“Al calor de un cargo las cosas cambian. Luego de haber combatido al peronismo durante varios años aplicó la fórmula del obispo de Troyes: ‘Si no puedes con tu enemigo, únete a él’”, sostuvo.

La frase buscó instalar la idea de que el respaldo actual de Quinteros al gobierno de Llaryora estaría vinculado más a su incorporación al poder ejecutivo que a una modificación genuina de sus convicciones políticas.

En esa línea, el dirigente radical agregó: “El poder de convicción que le dio el cargo es asombroso”, y cerró su mensaje con una de las expresiones más duras del comunicado: “Las convicciones de Quinteros parecerían tener precio”.

Seguridad y política: un ministro bajo la lupa

Las declaraciones del ministro llegan en un contexto especialmente sensible para la administración provincial. Quinteros atraviesa una etapa de alta exposición pública debido a la agenda de seguridad y las repercusiones políticas generadas tras el crimen de Agostina Vega, un caso que reabrió el debate sobre el funcionamiento de las fuerzas de seguridad, la prevención del delito y la respuesta institucional.

En la misma entrevista donde habló del futuro político de Córdoba, el ministro defendió el trabajo de su cartera, destacó la presencia policial en las calles y descartó que sus movimientos estén vinculados con una estrategia electoral de cara a 2027.

Según explicó, su prioridad es cumplir con la responsabilidad que le otorgó el gobernador Llaryora y avanzar con las políticas de seguridad impulsadas desde el Ejecutivo provincial.

Sin embargo, la frase sobre la continuidad del peronismo terminó desplazando el eje de la entrevista y volvió a colocar a Quinteros en el centro de la discusión política.

El nuevo capítulo de una vieja disputa

El cruce entre Quinteros y la UCR reabre una discusión que atraviesa la política cordobesa: la incorporación de dirigentes provenientes de espacios opositores al oficialismo provincial.

Durante años, Quinteros fue identificado como uno de los críticos más fuertes del peronismo cordobés. Su llegada al gabinete de Llaryora significó un cambio de escenario y ahora sus declaraciones públicas lo ubican como uno de los defensores de la continuidad del proyecto oficialista.

Para el radicalismo, ese recorrido representa una contradicción política. Para el oficialismo, en cambio, puede interpretarse como una muestra de que dirigentes de distintos sectores reconocen la gestión provincial actual.

La disputa, en definitiva, no sólo gira alrededor de una frase, sino sobre una cuestión más profunda: cómo se reconfiguran las identidades políticas cuando dirigentes opositores pasan a formar parte de un gobierno que antes cuestionaban.

Con la mirada puesta en 2027, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una de las grandes tensiones de la política cordobesa: la permanencia del peronismo en el poder provincial frente al desafío de una oposición que busca recuperar protagonismo.

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