De Loredo acelera su armado mientras crece la amenaza de una nueva batalla judicial

La disputa por el control del radicalismo provincial suma tensión rumbo a 2027. Mientras Rodrigo de Loredo intensifica su despliegue territorial en Córdoba Capital y Río Cuarto, sectores internos preparan una ofensiva judicial contra la posible prórroga de mandatos impulsada por la conducción partidaria. La pelea por las autoridades de la UCR ya expone una discusión más profunda: el futuro de las alianzas opositoras y la relación con Javier Milei.

La Unión Cívica Radical de Córdoba atraviesa uno de los momentos de mayor tensión interna desde la última crisis partidaria. A medida que se acerca el vencimiento de los mandatos de las autoridades provinciales, previsto para fines de septiembre, la discusión sobre una eventual prórroga amenaza con desembocar nuevamente en los tribunales y profundizar las divisiones dentro del centenario partido.

En paralelo, el diputado nacional y principal aspirante radical a la Gobernación, Rodrigo de Loredo, acelera su construcción territorial con una agenda que combina actividades en la ciudad de Córdoba y recorridas por el interior provincial, buscando consolidar su liderazgo de cara a las elecciones de 2027.

La prórroga de mandatos que encendió la interna

El conflicto se disparó a partir de la iniciativa promovida por el presidente de la UCR Córdoba, Marcos Ferrer, quien impulsa una extensión de los mandatos partidarios con el respaldo de distintos comités departamentales y sectores alineados con el oficialismo interno.

Desde el entorno deloredista argumentan que una elección interna provincial implicaría costos económicos difíciles de afrontar y sostienen que gran parte de los intendentes y dirigentes del interior no están interesados en abrir un nuevo proceso electoral dentro del partido.

Sin embargo, la propuesta encontró una fuerte resistencia en sectores opositores como la Tercera Vía, el alfonsinismo e incluso dirigentes vinculados al mestrismo, que consideran que una prórroga vulneraría los mecanismos democráticos establecidos por la Carta Orgánica partidaria.

La respuesta más contundente llegó de parte del legislador provincial Dante Rossi, quien anticipó que recurrirán a la Justicia si la conducción avanza con la iniciativa.

“No existe ninguna situación excepcional que justifique postergar una elección interna”, sostienen desde los sectores críticos, convencidos de que cualquier intento de extender los mandatos terminará siendo revisado por la Justicia Electoral.

El fantasma de una nueva judicialización

Dentro de la propia UCR reconocen que la posibilidad de una batalla judicial es cada vez más concreta. De hecho, varios dirigentes recuerdan antecedentes recientes en los que la Justicia intervino en procesos partidarios, tanto en el radicalismo como en otros espacios políticos de la provincia.

La preocupación no pasa únicamente por el eventual fallo judicial, sino también por el impacto político que podría tener una nueva disputa legal en un partido que todavía arrastra heridas de enfrentamientos internos anteriores.

La sensación que domina a muchos referentes radicales es que la organización corre el riesgo de repetir un escenario de confrontación permanente, con operaciones cruzadas, cuestionamientos públicos y una dirigencia más concentrada en las disputas internas que en la construcción de una alternativa electoral para enfrentar al peronismo cordobés.

El verdadero debate: Milei y las alianzas de 2027

Detrás de la discusión formal sobre la renovación de autoridades aparece una cuestión mucho más estratégica: quién tendrá el control político para definir las alianzas electorales de cara a 2027.

La figura de Javier Milei se convirtió en el principal factor de división dentro del radicalismo cordobés.

Por un lado, el sector liderado por De Loredo impulsa la construcción de un gran frente opositor al peronismo provincial que incluya a dirigentes de La Libertad Avanza y al senador nacional Luis Juez. La estrategia contempla incluso la posibilidad de una competencia interna para definir candidaturas.

En la vereda opuesta, dirigentes como Rossi y referentes de la Tercera Vía sostienen que existen profundas diferencias ideológicas y programáticas con el oficialismo nacional y rechazan cualquier acuerdo electoral con el espacio libertario.

La discusión, por lo tanto, excede ampliamente una cuestión administrativa. Lo que está en juego es la identidad política que tendrá la UCR cordobesa en el próximo ciclo electoral.

Críticas al liderazgo de Ferrer y De Loredo

Las voces críticas hacia la conducción partidaria también comenzaron a multiplicarse. Desde distintos espacios internos cuestionan la forma en que se impulsa la recolección de avales para respaldar la prórroga de mandatos y denuncian una concentración excesiva del poder político.

Uno de los pronunciamientos más duros provino de Identidad Radical, sector que acusa a la conducción de intentar evitar la participación de los afiliados en la definición de autoridades.

Los cuestionamientos apuntan tanto a Ferrer como a De Loredo, a quienes responsabilizan por limitar los espacios de debate interno y privilegiar acuerdos cerrados por encima de la discusión partidaria.

En ese contexto, los sectores opositores sostienen que resulta contradictorio reclamar mecanismos democráticos en eventuales alianzas con otras fuerzas políticas mientras se restringen las instancias de competencia dentro de la propia UCR.

De Loredo acelera su construcción territorial

Mientras la interna gana temperatura, De Loredo mantiene una estrategia orientada a fortalecer su presencia en toda la provincia.

Esta semana tendrá una agenda intensa. El dirigente participará del tradicional locro del 25 de Mayo organizado por el espacio Viva Córdoba, encabezado por Juan Negri y Javier Bee Sellares en la Capital provincial.

Posteriormente viajará a Río Cuarto, uno de los principales distritos electorales de Córdoba, donde buscará profundizar su posicionamiento opositor frente al peronismo provincial y consolidar vínculos con dirigentes locales.

Las recorridas continuarán luego por el departamento Calamuchita, en una clara señal de que el dirigente ya se encuentra trabajando en clave de campaña para la Gobernación.

Gvozdenovich y la reactivación de la estructura radical

En Córdoba Capital, la construcción territorial del deloredismo tiene otro protagonista central: el presidente del bloque radical en la Legislatura, Matías Gvozdenovich.

El dirigente viene desarrollando una serie de recorridas por distintas seccionales con el objetivo de revitalizar los comités y fortalecer la presencia militante en los barrios de la ciudad.

Desde su entorno aseguran que las visitas permitieron reactivar estructuras partidarias que venían con escasa actividad y generar una mayor movilización de dirigentes y afiliados.

La estrategia también tiene una lectura interna evidente: construir volumen político propio y consolidar una base territorial capaz de responder en caso de que finalmente se produzca una elección interna.

Una disputa que ya se proyecta hacia 2027

La pelea radical comenzó a trasladarse también a distintas ciudades del interior. En San Francisco, dirigentes como Luis Quiroga, Dante Rossi y el exintendente Carlos Briner compartieron actividades con fuerte contenido opositor hacia la conducción partidaria.

Quiroga, quien ya expresó públicamente su intención de competir por la presidencia de la UCR provincial, plantea la necesidad de recuperar identidad partidaria y abrir la discusión sobre la estrategia electoral futura.

El escenario actual deja pocas señales de una reconciliación cercana. Mientras el oficialismo partidario minimiza la controversia y recuerda que las prórrogas de mandato han sido frecuentes en la historia del radicalismo cordobés, la oposición interna se prepara para una confrontación política y judicial que podría extenderse durante meses.

Con De Loredo enfocado en fortalecer su perfil de candidato a gobernador y los distintos sectores disputando el control de la estructura partidaria, la UCR cordobesa vuelve a caminar sobre una delgada línea entre la reorganización interna y una nueva fractura. Una vez más, el desenlace podría terminar definiéndose no en los comités, sino en los tribunales.

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