El exdiputado nacional Rodrigo de Loredo volvió a posicionarse esta semana como uno de los principales referentes opositores en la provincia y aprovechó una nueva recorrida por el interior cordobés para endurecer su discurso contra la gestión del gobernador Martín Llaryora. Con actividades en Alta Gracia, Morteros y San Francisco, el dirigente radical combinó reuniones partidarias, contactos con militantes y una fuerte ofensiva política centrada en la inseguridad, la presión impositiva y el escenario electoral hacia 2027.

En ese contexto, De Loredo aseguró que el oficialismo provincial atraviesa un “fin de ciclo” y volvió a mostrarse dispuesto a competir en una gran interna opositora que incluya a La Libertad Avanza y al Frente Cívico de Córdoba.
“Veo en la gente enojo y calentura, y ellos están llenos de internas”, lanzó durante una rueda de prensa en Alta Gracia, donde buscó capitalizar el malestar social por la situación económica y los problemas de seguridad que atraviesa la provincia.
Seguridad, narcotráfico y críticas a la gestión provincial
Uno de los ejes centrales del discurso del dirigente radical fue la inseguridad. Allí, De Loredo intentó diferenciarse del oficialismo y planteó que el problema requiere conducción política y funcionarios preparados.
“El problema de la inseguridad es complejo, tiene múltiples factores vinculados a la crisis económica, al deterioro educativo y a las adicciones. Pero también vemos cómo en Santa Fe un gobernador tiene vocación de resolver el problema”, afirmó, en una comparación implícita con la política de seguridad impulsada en esa provincia.
En ese sentido, cuestionó con dureza el manejo provincial frente al narcotráfico y apuntó contra la falta de controles en zonas limítrofes.
“No ponen un perro ni un policía para controlar los pasos fronterizos. ¿Me van a decir que se han olvidado? Acá hay silencio, hay inoperancia, politiquería y desgaste”, sostuvo tanto en Alta Gracia como durante su recorrida por Morteros.
Las declaraciones se producen en un contexto donde la inseguridad se transformó en uno de los temas más sensibles para el gobierno provincial y donde distintos sectores opositores intentan instalar la idea de agotamiento del modelo cordobesista.
El armado opositor y la apuesta a una interna amplia
En clave electoral, De Loredo volvió a insistir con una estrategia que ya viene planteando desde hace meses: construir una alianza amplia de oposición para enfrentar al peronismo provincial, pero definiendo las candidaturas mediante una competencia interna abierta.
“Nosotros propusimos una primaria para que participe la gente”, remarcó.
En ese marco, no descartó compartir escenario político con sectores libertarios y con el Frente Cívico, aunque dejó en claro que pretende disputar el liderazgo opositor.
“Estamos liderando las encuestas, somos la expresión política que más conoce la provincia”, afirmó.
Consultado sobre el crecimiento de La Libertad Avanza, reconoció el peso electoral del oficialismo nacional y apeló al humor para referirse a una eventual convivencia entre distintos espacios opositores.
“Hay que decir que si es así, La Libertad Avanza es una marca taquillera”, expresó.
Luego ironizó sobre la posibilidad de unir distintas fuerzas políticas con una comparación bien cordobesa: “Capaz que hay algunos gringos que le ponen Gancia, Cinzano y soda… ahí hay tres”.
La frase generó sonrisas entre los presentes y fue retomada más tarde con otra broma sobre una eventual fórmula del interior provincial: “Los gringos toman Gancia, Cinzano y soda, son tres”.
Detrás del tono distendido, el mensaje político fue claro: De Loredo intenta mostrarse como un dirigente capaz de articular a distintos sectores opositores sin resignar protagonismo.
“Gobernaría mejor”: el intento de instalar perfil de candidato
Durante la recorrida, el radical también buscó profundizar su perfil de candidato a gobernador. Cuando le preguntaron por qué debería ser elegido para conducir la provincia, respondió con un discurso enfocado en gestión, transparencia y reducción del gasto público.
“Yo puedo poner a Córdoba en un lugar mejor. Gobernaría mejor, mejoraría la educación, la salud, sería mucho más transparente y habría menos despilfarro. Con otra estructura podríamos bajar los impuestos”, aseguró.
Las declaraciones forman parte de una estrategia que en el radicalismo ya observan con claridad: De Loredo empezó a recorrer sistemáticamente el interior provincial, consolidando vínculos con intendentes, dirigentes y militantes, mientras intenta posicionarse como el principal referente opositor de cara a la próxima elección provincial.
La ofensiva por impuestos y tarifas
Otro de los puntos más duros de sus críticas estuvo dirigido a la política tributaria y tarifaria de la administración provincial. Allí, De Loredo acusó al gobierno de aplicar aumentos desmedidos y de utilizar mecanismos “tramposos” para sostener la recaudación.
“Hay una trampa que viene aplicando Llaryora que es un escándalo. La inflación desde que asumió es del 290%, pero el Inmobiliario promedio subió 500%; la luz 800% y el agua 450%”, afirmó.
Y agregó: “Además de esquilmarte con impuestos, utiliza métodos tramposos para seguir ordeñando a los cordobeses”.
La crítica apunta a uno de los temas que más impacto tiene actualmente en la clase media cordobesa: el incremento de tarifas y tributos provinciales en medio de la caída del poder adquisitivo y la recesión económica.
Una oposición que busca ordenarse
Mientras el oficialismo provincial intenta sostener su estructura política en medio de tensiones internas y un escenario económico complejo, la oposición comienza a acelerar movimientos. En ese tablero, De Loredo intenta consolidarse como el dirigente con mayor nivel de conocimiento y volumen territorial dentro del radicalismo.
Sin embargo, el desafío no será menor. La eventual convivencia con La Libertad Avanza, el rol del Frente Cívico de Córdoba y las disputas por el liderazgo opositor prometen abrir una etapa de fuertes negociaciones y tensiones internas.
Por ahora, el radical eligió una fórmula simple para sintetizar el escenario: Gancia, Cinzano y soda. Pero detrás de la ironía, lo que empieza a definirse en Córdoba es mucho más que una mezcla política improvisada: es la disputa anticipada por el poder provincial rumbo a 2027.
