La vicegobernadora arma su propio espacio político mientras recorre Córdoba. Defiende la administración de la Legislatura tras el escándalo de 2025 y admite el impacto de la crisis nacional en la gestión municipal.

En un escenario político atravesado por tensiones económicas y reconfiguraciones de poder, la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto, comenzó a delinear su propio proyecto político con foco en la ciudad capital, sin romper con el esquema oficialista que encabeza el gobernador Martín Llaryora. En paralelo, defendió con firmeza la gestión administrativa de la Legislatura, particularmente luego de la polémica por los contratados que marcó la agenda en 2025.
Aunque no oculta su interés en disputar la intendencia de Córdoba, Prunotto se muestra alineada con la estrategia provincial: “La prioridad es el proyecto de Martín Llaryora”, remarcó, dejando en claro que cualquier ambición personal quedará supeditada a la continuidad del oficialismo en el poder en 2027.
Construcción propia sin ruptura
La vicegobernadora confirmó que trabaja en la consolidación de un nuevo espacio político denominado “Ideas”, pensado como una estructura que permita canalizar la participación de sectores que no se sienten representados por los partidos tradicionales, en especial dentro del radicalismo.
“No vamos por afuera de Hacemos, pero necesitamos una herramienta partidaria”, explicó. La iniciativa busca ampliar la base política del oficialismo sin forzar alineamientos ideológicos, en un contexto donde —según su mirada— crece el desencanto con la política tradicional.
Este armado no se limita a la Capital. Aunque su exposición es mayor en Córdoba ciudad, Prunotto aseguró que se trata de una construcción de alcance provincial, con fuerte presencia territorial.
Capital en la mira, pero sin confrontar
Consultada sobre una eventual candidatura a intendenta, Prunotto no esquivó la definición: “Sí, sería un lindo desafío”. Sin embargo, evitó mostrarse como una competidora interna y optó por un tono más cauteloso: “No voy a pelearme por ese lugar”.
En ese sentido, dejó entrever que el ordenamiento de candidaturas dependerá en última instancia de Llaryora, a quien reconoce como el conductor político del espacio.
Relación con la Nación: críticas sin ruptura
Prunotto también se refirió al vínculo entre la Provincia y el Gobierno nacional, marcando una diferencia en el trato institucional. Si bien destacó la postura dialoguista de Llaryora, deslizó críticas hacia la Casa Rosada por la falta de reciprocidad.
“Desde Córdoba acompañamos cuando creemos que es bueno, pero no tenemos la misma respuesta”, sostuvo, en una lectura que combina moderación política con un mensaje de advertencia.
Passerini bajo presión
En relación a la gestión municipal de Daniel Passerini, la vicegobernadora evitó calificaciones numéricas pero reconoció las dificultades: “Está sufriendo, no podemos negarlo”.
Atribuyó la situación al contexto económico nacional, señalando el fuerte aumento de costos —como el gasoil— y la caída en los ingresos por coparticipación. Además, subrayó el impacto social de la crisis, con un crecimiento sostenido de la demanda en salud y educación pública.
“La clase media prácticamente ha desaparecido”, advirtió, aportando una de las definiciones más contundentes de su diagnóstico.
Legislatura: defensa cerrada tras el escándalo
Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la administración de la Legislatura, cuestionada en 2025 por presuntas irregularidades en la contratación de personal. Prunotto fue categórica: “La administración es impecable”.
Detalló que el gasto del cuerpo legislativo se redujo del 0,44% al 0,37% del presupuesto provincial, y aseguró que ya no hay margen para nuevos recortes. “Estamos prácticamente al límite”, afirmó.
En cuanto a la cantidad de empleados, precisó que actualmente rondan los 1.600 entre planta, contratados y monotributistas, por debajo de las estimaciones más altas que circularon en el debate público.
Además, defendió la decisión de haber regularizado la firma de contratos —una práctica que, según indicó, no era habitual desde el retorno de la democracia en 1983— como mecanismo para transparentar el sistema y descartar la existencia de “empleados fantasmas”.
Respuesta a las denuncias y clima político
Frente a acusaciones sobre supuestos casos de irregularidades —como el pago a empleados para tareas personales—, Prunotto fue tajante: “Si hay pruebas, que se denuncie”.
En ese punto, introdujo una crítica indirecta al clima político actual, al que vinculó con una lógica de acusaciones sin sustento: “Es un poco el efecto Milei, decir cualquier barbaridad y que se tome como verdad”.
La vicegobernadora insistió en que la responsabilidad sobre el personal recae en cada legislador, mientras que la administración central cumple —según sostuvo— con todos los requisitos legales, incluyendo controles como el narcotest.
Un equilibrio delicado
El posicionamiento de Prunotto expone una estrategia de equilibrio: construir poder propio sin romper con la estructura oficialista, proyectarse en la Capital sin confrontar liderazgos y defender la gestión en medio de cuestionamientos persistentes.
En un tablero político que empieza a moverse de cara a 2027, su figura aparece como una pieza en crecimiento, aunque todavía subordinada a una lógica de conducción centralizada en Llaryora.
La incógnita, hacia adelante, no es solo si será candidata, sino cuánto margen real tendrá para disputar poder dentro de un espacio que, por ahora, no muestra fisuras públicas pero sí múltiples aspiraciones en juego.
