Mestre reaparece en la interna opositora y crece la presión contra De Loredo

En medio del clima de máxima reserva que domina a la oposición cordobesa de cara al próximo turno electoral, el exintendente de Córdoba y referente radical Ramón Mestre volvió a mover fichas. En los últimos días mantuvo reuniones con dirigentes vinculados al armado que hoy integran el diputado nacional Gabriel Bornoroni y el senador Luis Juez, además de un encuentro en Buenos Aires con Eduardo “Lule” Menem, uno de los operadores de mayor confianza del oficialismo libertario.

Según trascendió desde el entorno mestrista, el mensaje recibido en cada una de esas conversaciones fue prácticamente idéntico: endurecer su posición frente a Rodrigo de Loredo y asumir un rol más confrontativo dentro del radicalismo cordobés.

La señal no pasó desapercibida. Mestre, histórico dirigente de la UCR provincial, mantiene desde hace años una relación deteriorada con De Loredo, marcada por disputas internas, diferencias estratégicas y una convivencia forzada en distintos procesos electorales. Incluso cuando ambos compartieron espacio en 2019 para enfrentar al peronismo cordobés, la tensión nunca se disipó.

Una rivalidad que vuelve al centro de la escena

En los últimos meses, algunos sectores del radicalismo intentaron acercar posiciones entre ambos dirigentes. Sin embargo, las versiones que circulan dentro del partido indican que cualquier intento de reconciliación política quedó rápidamente neutralizado por viejos recelos personales y por la competencia directa por el liderazgo opositor.

Un dirigente radical con llegada a ambos espacios sintetizó el escenario con crudeza: Mestre puede salir a confrontar con De Loredo, no por pedido externo, sino porque entre ambos nunca hubo sintonía política ni personal.

La frase refleja una realidad que en la UCR muchos reconocen en privado: la pelea por la conducción partidaria y por el lugar en la futura coalición opositora sigue abierta.

Bornoroni avanza y se consolida en la oposición

Mientras radicales y juecistas siguen envueltos en tensiones, Gabriel Bornoroni continúa ampliando su presencia territorial. El diputado libertario viene recorriendo la provincia con estructura propia, sumando intendentes, jefes comunales y referentes del interior.

En distintos sectores políticos ya lo observan como uno de los dirigentes con mayor proyección dentro del universo anti-llaryorista. Incluso dentro del oficialismo provincial admiten que observan con atención su crecimiento.

La lectura en el peronismo distingue a Bornoroni del resto de los opositores: lo consideran un dirigente genuinamente alineado con Javier Milei, a diferencia de otros actores que —según esa mirada— oscilan según la conveniencia electoral.

Ese reconocimiento, aunque crítico, muestra que en el Centro Cívico entienden que el libertario dejó de ser una figura secundaria para transformarse en un jugador de peso.

La estrategia libertaria para captar radicales

Uno de los movimientos más sensibles se da en el vínculo entre La Libertad Avanza y sectores del radicalismo territorial. La tarea de tender puentes con intendentes y dirigentes boina blanca está siendo impulsada por la directora del INAES, Soledad Carrizo, dirigente con raíces radicales y conocimiento profundo del mapa político provincial.

El objetivo es claro: captar estructura municipal, dirigentes con volumen local y cuadros medios desencantados con la conducción tradicional de la UCR.

Ese trabajo no depende exclusivamente de acuerdos de cúpula. En muchos casos son los propios intendentes quienes buscan canales de diálogo con el espacio libertario, atentos al nuevo equilibrio de poder nacional y a la incertidumbre sobre el futuro de Juntos por el Cambio.

Foto política en San Justo

Como parte de esa ofensiva, este lunes Bornoroni se mostró con intendentes radicales del departamento San Justo, territorio simbólico por partida doble: es la región política del gobernador Martín Llaryora y también del ministro de Gobierno, Manuel Calvo.

La imagen tuvo lectura inmediata. No se trató solo de una reunión institucional, sino de una señal política en una zona estratégica para el oficialismo cordobés.

De Loredo, bajo doble presión

El nuevo escenario deja a Rodrigo de Loredo ante un desafío complejo. Por un lado, enfrenta la consolidación de Bornoroni como referencia creciente del voto mileísta en Córdoba. Por otro, reaparece Mestre dispuesto a disputar liderazgo interno y a cuestionar su centralidad dentro del radicalismo.

En otras palabras, De Loredo queda presionado desde afuera y desde adentro.

Un tablero cada vez más fragmentado

La oposición cordobesa atraviesa una etapa de reconfiguración profunda. Juez conserva peso propio, Mestre busca recuperar protagonismo, De Loredo intenta sostener liderazgo y Bornoroni capitaliza el envión libertario.

Mientras tanto, el peronismo observa esa dispersión con cautela: sabe que una oposición dividida le facilita el panorama, pero también entiende que un liderazgo nuevo y consolidado podría alterar el equilibrio provincial.

Por ahora, las reuniones reservadas, los pases silenciosos y los mensajes cruzados marcan una certeza: en Córdoba, la pelea opositora ya empezó.

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