De Loredo acelera su armado en Córdoba

El radicalismo mueve fichas rumbo a 2027

Con recorridas por el interior provincial, un discurso centrado en la unidad opositora y el respaldo territorial de un grupo de intendentes radicales, Rodrigo de Loredo decidió acelerar su posicionamiento de cara a la carrera por la Gobernación de Córdoba en 2027. El exdiputado busca afirmarse en medio de una creciente disputa política entre el peronismo cordobés y La Libertad Avanza por captar jefes comunales de la UCR.

La estrategia combina dos movimientos simultáneos: presencia territorial en todos los departamentos y consolidación de “La Liga”, un núcleo de alrededor de 70 intendentes radicales que lo empujan como candidato a gobernador. El esquema pretende darle volumen político, estructura y capacidad de despliegue en una provincia donde el peso de los municipios resulta decisivo.

Gira por el interior y mensaje de cercanía

El primer gesto de esta ofensiva se vio en Río Primero, donde De Loredo puso en marcha una gira que buscará abarcar todo el mapa cordobés antes del Mundial. La agenda inmediata incluye Villa María, cabecera del departamento General San Martín, y luego San Justo, una región políticamente sensible por tratarse del territorio de influencia del gobernador Martín Llaryora.

En el deloredismo aseguran que habrá una primera ronda intensiva en las próximas semanas y una segunda etapa posterior a la competencia mundialista. El objetivo, sin embargo, excede lo electoral: pretenden reconstruir presencia territorial, fortalecer vínculos con dirigentes locales y retomar contacto con las demandas sociales.

“No va a hablar de los problemas de la política, sino de los problemas de la gente”, sintetizan en su entorno, en una señal clara de que buscan correrse del debate interno sin abandonar la construcción política.

Candidato lanzado y llamado a una interna opositora

De Loredo ya no oculta sus aspiraciones. En cada aparición pública ratifica su intención de competir por el Panal en 2027. “Voy a ser candidato a gobernador el año que viene”, lanzó, marcando territorio dentro del mapa opositor.

En paralelo, insiste con una idea que genera resistencia en otros sectores: una interna abierta para ordenar a todo el espacio no peronista. Según plantea, la oposición debería dirimir liderazgos con participación ciudadana y no en negociaciones cerradas entre dirigentes.

“No se le puede tener miedo a que la gente ordene a la oposición”, expresó.

Sin embargo, la propuesta choca con el eje que integran Gabriel Bornoroni y Luis Juez, donde consideran que la UCR no integra orgánicamente el esquema libertario y rechazan que De Loredo intente establecer reglas de juego. La pelea por el liderazgo opositor ya está lanzada.

La presión sobre “La Liga”

Mientras predica unidad, De Loredo también trabaja en la construcción de poder propio. Allí aparece “La Liga”, el grupo de intendentes radicales que sostiene su candidatura y le aporta músculo territorial.

Pero ese respaldo hoy enfrenta fuertes presiones políticas. En la UCR denuncian maniobras para debilitar ese armado, ya sea seduciendo intendentes para confluir con Hacemos Unidos por Córdoba o tentando dirigentes con un salto hacia La Libertad Avanza.

En sectores radicales describen el escenario como una ofensiva coordinada. Incluso señalan advertencias libertarias hacia jefes comunales: si permanecen dentro del radicalismo, podrían enfrentar candidatos competitivos en sus localidades.

La disputa dejó de ser discursiva y pasó a jugarse en el territorio, donde cada intendencia representa estructura, votos y capacidad operativa.

Provincia, fondos y una reunión cargada de tensión

El vínculo entre los intendentes radicales y la Provincia sumó un nuevo capítulo de tensión en una reunión entre el Foro de Intendentes de la UCR y el ministro de Gobierno, Manuel Calvo, realizada en el Centro Cívico tras más de 70 días sin diálogo.

Según trascendió, fue uno de los encuentros más ásperos desde la asunción de Llaryora. Hubo reproches cruzados: desde el oficialismo cuestionaron el armado político deloredista y desde los municipios reclamaron por demoras en transferencias, caída de recursos y el fuerte impacto de la crisis sobre las finanzas locales.

Como gesto de distensión, la Provincia destrabó pagos cercanos a mil millones de pesos correspondientes a acuerdos federales y prometió asistencia a municipios con dificultades para afrontar salarios y aguinaldos.

Sin embargo, los reclamos persistieron. Los intendentes pidieron previsibilidad, cuestionaron descuentos en la coparticipación que en algunos casos licúan por completo los envíos y propusieron crear por ley un Fondo Complementario de Obras de Infraestructura.

En términos políticos, dentro del radicalismo leen que la relación financiera funciona como una herramienta de condicionamiento sobre los intendentes alineados con De Loredo.

La herida con Luis Juez sigue abierta

Otro frente sin resolver es la relación con Luis Juez. La derrota opositora de 2023, por apenas tres puntos, continúa dejando secuelas.

En el juecismo sostienen que decisiones estratégicas del radicalismo dañaron aquella campaña. En el entorno de De Loredo responden que fue él quien dio un paso al costado para habilitar la candidatura de Juez y remarcan que la UCR aportó estructura, militancia y trabajo territorial.

Aunque ambos sectores conviven con pragmatismo en ámbitos institucionales, la desconfianza política permanece.

Coincidencias tácticas y diferencias de fondo

En la Legislatura provincial, la oposición mantiene una agenda común frente al peronismo, aunque con matices. El juecismo opta por una postura más confrontativa, con denuncias judiciales y críticas directas a la gestión. El radicalismo, en cambio, intenta evitar una lógica de conflicto permanente, especialmente por pedido de sus intendentes.

En el Concejo Deliberante de Córdoba surgió una señal de acercamiento: el juecismo acompañó el proyecto radical para eliminar la Guardia Urbana, una de las banderas que De Loredo comenzó a instalar.

El dirigente también impulsa elevar la edad de retiro policial y mejorar salarios para reforzar la presencia de efectivos en las calles. Son propuestas orientadas a instalar agenda propia y mostrar volumen de gestión antes de la definición electoral.

Un proyecto propio sin abandonar la idea de unidad

Con este escenario, De Loredo busca equilibrar dos objetivos: consolidar liderazgo interno dentro de la UCR y no abandonar la bandera de un frente amplio no peronista.

Mientras las tensiones entre radicales, juecistas, libertarios y peronistas se profundizan, el exdiputado apuesta a fortalecer su escudería política, sostener a “La Liga” y recorrer cada rincón de Córdoba antes de que el calendario electoral empiece a ordenar definitivamente las piezas.

La carrera hacia 2027 ya comenzó, y en la oposición nadie quiere llegar tarde.

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