La mugre bajo la alfombra

Opinión | Miguel Nicolás

Mientras distintas causas judiciales involucran a funcionarios y áreas sensibles del Estado provincial, las responsabilidades políticas parecen quedar al margen. La pregunta es inevitable: ¿hay impunidad para algunos?

Cada vez que alguien cuestiona al poder, aparecen las acusaciones de generar polémica o buscar un golpe de efecto. Es más fácil discutir quién denuncia que responder por el fondo de la cuestión.

El cruce de Facundo Torres con Matías Gvozdenovich volvió a exponer un problema que Córdoba no puede seguir esquivando: ¿qué pasa con las responsabilidades políticas detrás de los escándalos que llegan a la Justicia?

Hablamos de causas vinculadas con policías, bomberos, funcionarios, el Servicio Penitenciario, los COYS y el escándalo de Río Seco. También de áreas sensibles como la seguridad, la prevención y la salud, donde hubo personas que ocuparon posiciones de autoridad y hoy esperan definiciones judiciales.

Que esas causas sean investigadas es una señal de que las instituciones funcionan. Pero eso no significa que todas las preguntas estén respondidas.

¿Quién debía controlar? ¿Qué hicieron las autoridades cuando surgieron las irregularidades? ¿Hasta dónde llegan las responsabilidades dentro de la estructura provincial?

No alcanza con investigar a quienes ejecutaron las decisiones si nunca se examina a quienes tenían la obligación de controlar y supervisar.

No se trata de condenar a nadie antes de tiempo. Se trata de exigir que se investigue sin privilegios y que el lugar que alguien ocupa en el poder no se convierta en una garantía de impunidad.

Por eso también hay que preguntar qué está haciendo la Fiscalía Anticorrupción. Su función es investigar y esclarecer, no dejar que las dudas se acumulen mientras las responsabilidades políticas parecen desaparecer de escena.

El oficialismo puede descalificar las críticas como maniobras políticas, pero eso no responde ninguna de estas preguntas. La transparencia no puede depender de quién denuncia ni de qué espacio político proviene la denuncia.

La discusión no es quién gana una pelea en las redes sociales. La discusión es si en Córdoba todos responden por sus actos, incluidos quienes forman parte de los niveles más altos del poder.

Porque la mugre no desaparece por esconderla debajo de la alfombra. Y las preguntas pendientes merecen respuestas.

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