Lacunza reabre el interrogante sobre el PRO y vuelve a poner bajo la lupa el vínculo entre Llaryora y el macrismo

Las definiciones públicas de Hernán Lacunza trascendieron el plano de una aspiración personal y reactivaron un debate político que en Córdoba nunca terminó de disiparse: cuál será el rol del PRO dentro del reordenamiento opositor y qué lugar ocupará esa fuerza en la estrategia de construcción que impulsa el gobernador Martín Llaryora de cara al ciclo electoral de 2027.

En una provincia donde la agenda política aparece dominada por la disputa entre el cordobesismo, La Libertad Avanza y la compleja reorganización de la Unión Cívica Radical, el partido fundado por Mauricio Macri volvió inesperadamente al centro de la escena. No por una discusión territorial ni por la reorganización partidaria en Córdoba, sino por un planteo de alcance nacional formulado por uno de sus principales referentes económicos.

El protagonista fue Hernán Lacunza, exministro de Economía durante la presidencia de Mauricio Macri y, desde hace poco más de un mes, director del Banco de Córdoba por decisión del gobernador Llaryora. La combinación de ambos roles —referente histórico del PRO y funcionario de una de las principales instituciones financieras del Estado provincial— convirtió sus declaraciones en un mensaje político imposible de analizar de manera aislada.

Un dirigente del PRO que habla desde una estructura del Estado provincial

Durante dos entrevistas concedidas el miércoles, Lacunza dejó definiciones que rápidamente comenzaron a ser interpretadas dentro del tablero político.

En diálogo con Eduardo Feinmann por A24 evitó confirmar una candidatura, aunque admitió que le gustaría competir por la Presidencia representando al PRO, dejando abierta la posibilidad de convertirse en uno de los nombres del partido para la carrera presidencial de 2027.

Horas antes, en una entrevista con el canal de streaming Gelatina, había profundizado ese posicionamiento al sostener que el PRO debe presentarse como una alternativa autónoma frente a La Libertad Avanza.

«Milito en el PRO y creo que el año que viene tiene que ser una opción diferente, independiente de La Libertad Avanza y con un candidato propio», expresó, al tiempo que marcó diferencias con el Gobierno nacional, especialmente respecto de sus formas, y reivindicó la necesidad de construir una propuesta «liberal republicana».

En otro contexto, estas afirmaciones podrían interpretarse simplemente como el posicionamiento interno de un dirigente partidario. Sin embargo, en Córdoba adquieren una dimensión distinta por el lugar institucional desde donde fueron pronunciadas.

Lacunza no habla únicamente como exfuncionario nacional o referente macrista. También integra actualmente la conducción del Banco de Córdoba, uno de los organismos estratégicos de la administración provincial.

Una designación que nunca dejó de generar interpretaciones

Desde que Llaryora decidió incorporarlo al directorio de Bancor, distintos sectores políticos interpretaron esa designación como un gesto de apertura hacia el PRO y, particularmente, hacia el entorno político de Mauricio Macri.

Nunca existió una confirmación oficial de esa lectura. El Gobierno provincial sostuvo que la incorporación respondió exclusivamente al perfil técnico y a la trayectoria económica del exministro.

Sin embargo, el contexto político alimentó otra interpretación.

La llegada de Lacunza coincidió con una etapa en la que el cordobesismo comenzó a explorar nuevos canales de diálogo con distintos sectores nacionales, mientras intentaba redefinir su vínculo tanto con la Casa Rosada como con otras expresiones de la oposición.

Por eso, cada movimiento del exministro comenzó a observarse bajo una lógica política más amplia que la de una simple designación técnica.

El PRO vuelve a aparecer en la conversación hacia 2027

Las declaraciones también reactivaron una discusión de fondo dentro del macrismo.

Mientras algunos sectores promueven mantener una convergencia con La Libertad Avanza, otros consideran que el PRO necesita preservar una identidad propia para llegar competitivo a la próxima elección presidencial.

Lacunza se ubicó claramente dentro de este último espacio.

Su planteo supone construir una alternativa diferenciada tanto del oficialismo nacional como del peronismo, recuperando el perfil liberal republicano que caracterizó al PRO en sus primeros años.

La discusión todavía aparece incipiente, pero comienza a instalar uno de los debates que probablemente marcarán la reorganización del espacio durante los próximos meses.

El efecto político en Córdoba

En Córdoba, sin embargo, el impacto trasciende la estrategia nacional del PRO.

Las palabras de Lacunza vuelven inevitable una pregunta que sobrevuela desde hace meses los principales despachos políticos: ¿qué lugar ocupará finalmente el macrismo dentro del esquema político que intenta construir Llaryora para sostener la competitividad del cordobesismo hacia 2027?

La respuesta oficial buscó desactivar rápidamente cualquier interpretación.

Desde el Panal fueron categóricos al afirmar que «no es para nosotros una pieza política» y remarcaron que su incorporación al Banco de Córdoba responde exclusivamente a su experiencia económica y financiera.

El mensaje apunta a separar la función institucional del dirigente de sus posicionamientos partidarios.

No obstante, en política los contextos suelen pesar tanto como las explicaciones.

Cuando un referente nacional del PRO, incorporado recientemente a una institución clave del Estado provincial, plantea públicamente que su partido debe construir una alternativa propia e incluso deja abierta la posibilidad de competir por la Presidencia, las lecturas políticas aparecen inevitablemente.

Señales que alimentan el tablero electoral

Todavía falta más de un año para que comiencen formalmente las definiciones nacionales, pero el escenario empieza a mostrar movimientos que exceden las disputas coyunturales.

Mientras La Libertad Avanza busca consolidar su estructura territorial, la UCR atraviesa un complejo proceso interno y el cordobesismo intenta preservar su autonomía política, el PRO comienza lentamente a reposicionarse en una discusión donde muchos lo daban por diluido.

En ese contexto, las declaraciones de Lacunza funcionan menos como un lanzamiento personal que como una señal sobre la identidad que parte del macrismo pretende recuperar.

Para Córdoba, además, vuelven a poner bajo observación una relación política que nunca terminó de explicarse del todo. Aunque el Gobierno provincial niegue que exista una lectura política detrás de la incorporación del exministro a Bancor, su presencia dentro del esquema institucional y sus recientes definiciones vuelven a alimentar las especulaciones sobre el lugar que el PRO podría ocupar en el armado que se proyecta hacia 2027.

En tiempos de precampaña, donde las alianzas todavía no existen pero comienzan a insinuarse, las señales suelen tener un peso equivalente al de las decisiones. Y las palabras de Hernán Lacunza, pronunciadas desde un cargo institucional otorgado por el Gobierno provincial, reabrieron una conversación que en la política cordobesa permanece abierta: hasta dónde llegará el acercamiento entre el cordobesismo y el macrismo y cuál será el papel que ambos espacios buscarán desempeñar en la próxima gran disputa electoral.

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