La posibilidad de que Mauricio Macri vuelva a encabezar una candidatura presidencial empieza a ganar volumen en sectores del PRO y, en paralelo, activa movimientos concretos en el cordobesismo. En ese esquema, el exgobernador Juan Schiaretti pretende asegurarse un lugar estratégico: la vicepresidencia.

La hipótesis no surge en el vacío. En el entorno de Schiaretti interpretan que la fallida búsqueda de figuras “outsiders” por parte del macrismo deja al exmandatario sin demasiadas alternativas competitivas, lo que podría empujarlo a asumir nuevamente el rol principal en una fórmula nacional. “Se va quedando sin escuderos”, sintetizan en el peronismo cordobés, donde ven cada vez más probable un escenario con Macri encabezando.
Bajo esa lectura, el schiarettismo ya definió una hoja de ruta: si el PRO lanza candidato propio, el espacio cordobés quiere colocar el vice. El plan A es el propio Schiaretti; en un segundo escalón aparece la senadora Alejandra Vigo.
Conversaciones cruzadas y armado silencioso
Las gestiones no son recientes ni improvisadas. En los últimos meses hubo encuentros tanto en Buenos Aires como en Córdoba entre operadores de ambos espacios. El schiarettismo, incluso, facilitó el desembarco de exfuncionarios macristas en la provincia, en un gesto político que buscó consolidar puentes.
Uno de los movimientos más visibles fue la presencia en la Legislatura provincial de Dante Sica, exministro de Producción durante la gestión de Macri. En paralelo, operadores con acceso directo a la mesa chica de Schiaretti mantuvieron reuniones en Buenos Aires con figuras del núcleo duro del PRO como Fernando de Andreis, Andrés Ibarra y Jorge Triaca.
El punto de partida de esos encuentros fue ordenar la crisis interna del PRO cordobés, atravesado por la disputa entre Oscar Agost Carreño y Soher El Sukaría, una pelea que acumula capítulos judiciales y amenaza con derivar en una interna partidaria si no interviene la jueza María Servini.
Sin embargo, el diagnóstico compartido fue más allá de la coyuntura partidaria. Según fuentes de esas reuniones, dirigentes porteños mostraron encuestas donde Macri presenta sus mejores niveles de intención de voto en Córdoba, incluso por encima de la Ciudad de Buenos Aires. Ese dato reconfiguró la discusión estratégica.
De una idea descartada a una negociación posible
En ese contexto, surgió una propuesta que fue rápidamente descartada: impulsar a Macri como candidato a gobernador de Córdoba. La idea no prosperó, pero habilitó un planteo más viable: una fórmula presidencial encabezada por el líder del PRO con un vice del cordobesismo.
Con ese esquema como horizonte, operadores avanzaron esta semana en nuevas consultas, incluyendo contactos con exministros de Schiaretti, que dieron aval político a explorar el acuerdo.
El razonamiento detrás de esta convergencia es compartido en ambos espacios: la percepción de que el kirchnerismo atraviesa un proceso de desgaste electoral. En ese marco, sostienen que una oferta “intermedia” entre el oficialismo y las expresiones más duras de la derecha podría captar un electorado en busca de moderación.
“A dos opciones de derecha, la gente va a elegir la más moderada y previsible”, resumió uno de los interlocutores de las conversaciones, dejando entrever el posicionamiento que intentaría construir una eventual fórmula compartida.
Desconfianzas y tensiones latentes
Pese a los avances, las negociaciones no están exentas de ruido. Desde sectores del propio PRO admiten que en el cordobesismo persisten dudas sobre el nivel de compromiso político de Macri. “Lo ven medio vago”, deslizó con crudeza un exfuncionario provincial con conocimiento directo de los diálogos.
Esa percepción introduce un factor de incertidumbre en una eventual alianza, en momentos en que ambos espacios buscan reconstruir volumen político en un escenario fragmentado.
El factor libertario y el juego del Círculo Rojo
En paralelo, la irrupción de Javier Milei y el crecimiento de La Libertad Avanza también condicionan los movimientos. En Córdoba, el reciente pase del intendente de Jesús María, Federico Zárate, al espacio libertario encendió alertas en el PRO local.
El episodio generó incluso situaciones de tensión interna. El intendente de Villa Allende, Pablo Cornet, evaluó replicar el salto político, pero recibió un freno desde un actor con peso propio en el establishment cordobés: su tío, Manuel Tagle.
Tagle, referente del denominado Círculo Rojo, mantiene afinidad con las ideas económicas de Milei, pero —según coinciden distintas fuentes— continúa privilegiando las formas políticas que representa Macri. Ese equilibrio refleja, en parte, la disputa más amplia por el liderazgo del espacio opositor.
Una alianza en construcción
La eventual fórmula Macri-Schiaretti (o con Vigo como alternativa) todavía está lejos de definiciones formales, pero los movimientos recientes muestran que dejó de ser una especulación aislada para convertirse en una hipótesis de trabajo concreta.
En un escenario nacional atravesado por la fragmentación y la competencia entre liderazgos de derecha, la posibilidad de una convergencia entre el PRO y el cordobesismo abre un nuevo frente de negociación. El interrogante, por ahora, no es sólo si el acuerdo avanzará, sino quién terminará capitalizando políticamente esa construcción.
