El paso de Caputo por Córdoba

En el tradicional almuerzo aniversario de la Fundación Mediterránea, la presidenta de la entidad, Pía Astori, lanzó un mensaje directo al ministro de Economía Luis Caputo: el empresariado cordobés cree en la “sana competencia”, pero bajo reglas similares a las que aplica Estados Unidos, con controles que eviten una apertura irrestricta frente al avance de productos provenientes de China.

“Creemos en la sana competencia, pero como lo hace Estados Unidos: con coherencia y cuidando que los productos que entran desde China entren, pero de una forma más cuidada”, disparó Astori ante un auditorio colmado por referentes del denominado Círculo Rojo cordobés. El planteo, medido en las formas pero claro en el fondo, marcó el tono de una jornada que dejó entrever que la paciencia empresarial empieza a tensionarse.

Caputo: sin “boom” importador y con la reforma laboral como escudo

El ministro recogió el guante. Negó que exista “un boom” de importaciones y ratificó el rumbo del modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei. En su exposición, apeló a la reciente sanción de la reforma laboral como argumento central para sostener la estrategia oficial.

“Argentina necesita que se cree nuevo empleo y que pase como en cualquier lugar del mundo. En cualquier país desarrollado la gente se queda sin trabajo, pero a las 48 o 72 horas tiene tres ofertas. Acá el 50% de la economía está en la informalidad y cuando te echan no podés conseguir trabajo, ¿de qué derechos me están hablando?”, lanzó Caputo, en un mensaje que buscó incomodar a quienes reclaman mayor protección sectorial.

El ministro también volvió a agitar el “riesgo kuka” y aseguró que “el kirchnerismo va a pasar a ser una fuerza irrelevante”, agregando que “el peronismo se está dando cuenta de esto y se está separando”. Una frase que repitió con intención política: despegar al gobernador Martín Llaryora y al cordobesismo del eje opositor nacional.

Córdoba, apoyo con observaciones

Córdoba ha sido hasta ahora un territorio amigable para la gestión libertaria, y particularmente para el titular del Palacio de Hacienda. Sin embargo, el mensaje de Astori expuso un matiz: respaldo sí, pero no incondicional.

En sectores clave como el agro y la industria automotriz, la expectativa comienza a mezclarse con preocupación. El campo no percibe aún una reactivación contundente y mira con atención la próxima edición de ExpoAgro como termómetro de la confianza sectorial. En paralelo, las terminales automotrices observan con lupa el ingreso creciente de vehículos eléctricos chinos, en un mercado interno todavía frágil.

El reclamo de “competencia cuidada” no implica un giro proteccionista explícito, pero sí una advertencia: el empresariado cordobés acompaña el rumbo general, aunque empieza a exigir señales más concretas para la producción local.

El clima político-empresarial

El almuerzo de la Mediterránea dejó una postal elocuente: apoyo político al Gobierno nacional, pero con interrogantes económicos sobre la velocidad y profundidad de la apertura comercial. El mensaje fue tibio en las formas, aunque significativo en el contenido.

En tiempos donde el oficialismo apuesta a consolidar su narrativa de orden macroeconómico y disciplina fiscal, los sectores productivos reclaman que esa estabilidad se traduzca en dinamismo real. La pregunta que quedó flotando en el auditorio fue si la “sana competencia” que impulsa la Casa Rosada logrará equilibrar eficiencia, empleo y protección estratégica.

Por ahora, Córdoba acompaña. Pero ya no lo hace sin observaciones.

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