De Loredo cruzó a Llaryora tras su discurso: “Se ha convertido en un gobierno de fake news”

La apertura de las sesiones ordinarias 2026 de la Legislatura de Córdoba no sólo dejó definiciones del oficialismo. Apenas terminado el discurso del gobernador Martín Llaryora, la oposición salió a marcarle la cancha. Uno de los más duros fue el exdiputado nacional y referente radical Rodrigo de Loredo, quien calificó a la gestión provincial como un “gobierno de fake news” y aseguró que el oficialismo muestra señales de desgaste tras casi tres décadas de hegemonía peronista en la provincia.

Según De Loredo, el tono del mensaje del mandatario provincial estuvo atravesado por la preocupación política. “Observé a un gobernador cuanto menos nervioso o ansioso, por momentos desaforado”, afirmó, y subrayó que durante la alocución hubo ataques personales dirigidos tanto a él como al senador Luis Juez. Para el dirigente alineado con las ideas de La Libertad Avanza, ese nivel de confrontación no es casual: “Evidentemente el Gobierno acusa recibo de que no está bien ante la gente”.

En ese sentido, De Loredo aseguró que los números que maneja el oficialismo ya no son favorables. “Es la primera vez que veo encuestas donde más del 70% quiere un cambio”, lanzó, en una señal clara de que la oposición interpreta el clima social como un punto de inflexión para el largo ciclo del peronismo cordobés.

“Fake news”, anuncios y promesas que no llegan

El núcleo de las críticas del radical apuntó a lo que definió como una brecha entre el relato oficial y la realidad. “Se ha convertido en un gobierno fake news”, sentenció. Según explicó, el Ejecutivo anuncia medidas con tono expansivo mientras, en los hechos, aplica ajustes o posterga definiciones clave. “Dice que va a beneficiar a los jubilados cuando los perjudica; dice que va a bajar las agencias y aumenta el presupuesto en términos reales”, enumeró.

De Loredo también puso el foco en los incumplimientos del año legislativo anterior. Recordó que uno de los anuncios centrales realizados en Deán Funes sobre Ingresos Brutos fue reglamentado recién el 23 de enero pasado. “A las corridas, para que no les reclamáramos el incumplimiento”, ironizó.

En la misma línea cuestionó los anuncios vinculados a educación superior en el interior provincial. “Llaman universidad a los terciarios que ya existen en Bell Ville o Deán Funes. Es la misma carrera y la misma matrícula, pero le cambian el nombre. Es joda”, disparó, en una crítica directa a lo que considera una estrategia de marketing político más que una política pública estructural.

La “calesita” de funcionarios y el reparto de fondos

Otro de los ejes del cuestionamiento fue la estructura del gabinete provincial, a la que De Loredo describió como una “calesita” de funcionarios. Según el exdiputado, el recambio es sólo aparente y responde a una lógica cerrada del poder. “Lo sacan a Siciliano de diputado y lo llevan de ministro; a Llamosas lo ponen de legislador y a Pedro de la Rosa al lugar de Llamosas. Nadie se va a su casa”, graficó, al tiempo que habló de una burocracia sobredimensionada.

También fue especialmente crítico con los anuncios de créditos y subsidios a emprendedores e instituciones. “El cordobés está hinchado las pelotas de eso. Es plata de los impuestos de los cordobeses que se reparte entre instituciones intervenidas por la militancia del PJ”, sostuvo. Y añadió una postal que, según él, se repite en cada año electoral: “Después ves las colas en el Banco de Córdoba para cobrar cheques antes de las elecciones”.

Coincidencias de fondo, dudas sobre la ejecución

Pese al tono confrontativo, De Loredo reconoció que algunas prioridades planteadas por el gobernador son correctas en términos conceptuales. Admitió que educación y seguridad son ejes centrales que cualquier gestión debería fortalecer. Sin embargo, volvió a marcar distancia en la implementación. “Muchas cosas son positivas desde la idea, el tema es que después no se cumplen o son puro humo”, concluyó.

Las declaraciones del referente radical vuelven a mostrar a una oposición que busca capitalizar el desgaste del oficialismo y presentarse como alternativa frente a un modelo que, según su diagnóstico, ya no logra sostener el respaldo social. En un año que empieza a ordenar el tablero rumbo a 2027, el mensaje de De Loredo deja en claro que la disputa no será sólo de gestión, sino también de credibilidad.

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