Llaryora acelera su “operativo seducción”: busca intendentes radicales para blindar su proyecto 2027

Con promesas de obras públicas y lugares en la lista de diputados, el gobernador cordobés mueve fichas para revertir su flaco resultado en el interior y debilitar a La Libertad Avanza.

La maquinaria política del gobernador Martín Llaryora ya trabaja a toda marcha con la mirada puesta en 2027. Mientras en Buenos Aires las tensiones libertarias ocupan la agenda, en Córdoba se cuece a fuego lento una estrategia que apunta a sumar intendentes de la UCR, el PRO y partidos vecinalistas al armado oficialista. El objetivo: fortalecer al cordobesismo en el interior provincial, donde el mandatario fue derrotado en 2023, y neutralizar el crecimiento de La Libertad Avanza.

Este martes, Villa Dolores será escenario de una nueva cumbre clave. Allí, medio centenar de intendentes opositores se reunirán con Orlando Arduh, secretario de Cooperación Institucional del Ministerio de Gobierno, mano ejecutora del plan. La cita forma parte de una serie de encuentros iniciados meses atrás en Tanti y continuados en el Hotel Orfeo de Córdoba. El guion es claro: promesas de obras y gestión a cambio de alineamiento político.

“Nosotros te ayudamos, pero no te pongas al lado de los legisladores críticos. Al menos, no hables mal de Llaryora”, fue la frase que, según fuentes radicales, resume la presión que se ejerce desde El Panal. En el entorno del gobernador no niegan estas versiones. Por el contrario, admiten que se busca incorporar intendentes opositores incluso en la lista de candidatos a diputados nacionales de octubre como parte del llamado “operativo seducción”.

La interna cordobesista y el efecto colateral

La jugada no está exenta de tensiones internas. Intendentes peronistas que se sienten relegados comienzan a manifestar su incomodidad. “Esto va a generar ruido, pero hay que mirar el mediano y largo plazo”, sostienen cerca de Llaryora. El equipo del gobernador sabe que la alianza con jefes comunales de otros signos políticos podría desatar cortocircuitos en el propio peronismo.

Uno de los nombres que suena con fuerza en este entramado es el de Maximiliano Rivarola, intendente de Villa Dolores, quien llegó al poder derrotando al peronismo pero hoy mantiene vínculos fluidos con el Centro Cívico. Su figura simboliza el perfil de intendente que Llaryora quiere sumar: opositor, con peso territorial, y dispuesto a dialogar.

En paralelo, la ofensiva oficialista despierta preocupación en lo que queda de Juntos por el Cambio. Desde ese sector admiten que la estrategia del gobierno provincial es efectiva y la definen con una frase brutal: “Billetera mata galán”.

El nuevo mapa político cordobés

Las encuestas que analiza el gobernador muestran un cambio en el tablero: hoy, el oficialismo se consolidaría en varios departamentos del interior donde antes perdió, mientras que la disputa más pareja se traslada a la Capital. De ahí la urgencia por blindar las zonas rurales con acuerdos municipales antes de que avance el armado libertario.

En ese sentido, la interna de La Libertad Avanza en Córdoba es vista como una ventaja táctica por el llaryorismo. El enfrentamiento entre Gabriel Bornoroni y Franco Mogetta, impulsado por Karina Milei, debilitó la imagen del bloque libertario. La posible candidatura del presidente de Talleres, Andrés Fassi, también genera ruido, aunque desde el propio entorno de Javier Milei le bajan el precio: “Talleres está en su peor momento, no va a arriesgar”.

Sumado a esto, el creciente rechazo social a las medidas libertarias —especialmente por parte de la Iglesia, el sistema de salud y los sectores vinculados a la discapacidad— abre un flanco que el peronismo provincial está dispuesto a explotar.

El factor Schiaretti y los posibles candidatos

Mientras tanto, todas las miradas siguen posadas sobre Juan Schiaretti. Su indefinición respecto a una posible candidatura a diputado nacional mantiene en vilo al peronismo cordobés. Aunque sigue jugando su rol de dirigente nacional, en los próximos días tendrá actividad en Buenos Aires, con una charla en la Universidad de Morón y reuniones con cámaras empresariales.

Quien sí dejó abierta la puerta fue Héctor “Pichi” Campana. En declaraciones recientes, el exbasquetbolista se mostró dispuesto a postularse si su partido lo necesita. Cuenta, además, con el aval de Schiaretti, lo que lo convierte en una opción viable para integrar la boleta del oficialismo.



El peronismo cordobés afina su estrategia y el gobernador Llaryora apuesta fuerte: sumar intendentes opositores, contener la interna propia y plantar bandera frente al avance libertario. El operativo está en marcha y, aunque octubre es un objetivo táctico, la verdadera meta es 2027. Lo que ocurra en los próximos meses podría redefinir el mapa político de la provincia.

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