Ficha Limpia: Una Oportunidad Perdida para la Transparencia Política

En medio de una creciente demanda ciudadana por mayor transparencia en la política, el rechazo en el Senado Nacional del proyecto de Ley de Ficha Limpia despertó duras críticas y profundas preocupaciones. En Córdoba, la Legislatura provincial expresó oficialmente su malestar a través de un proyecto de declaración impulsado por el legislador Matías Gvozdenovich, presidente del bloque de la UCR.

Legislador Matías Gvozdenovich

El texto destaca que la negativa del Senado a avanzar con esta iniciativa representa «una oportunidad perdida» para el fortalecimiento de la democracia argentina. La propuesta buscaba impedir que personas con condenas por delitos contra la administración pública —ratificadas en segunda instancia— pudieran postularse a cargos electivos.

“Ficha limpia no era un proyecto partidario, era una demanda ética de la sociedad”, sostuvo Gvozdenovich en un comunicado difundido por la prensa de su bloque. “La confianza ciudadana en las instituciones está quebrada y esta ley apuntaba a restablecer esa relación con un estándar mínimo de integridad”.

El proyecto de Ley de Ficha Limpia tenía como eje central la exigencia de probidad para todos los candidatos a cargos públicos. Su implementación no implicaba una condena ni violaba el principio de inocencia, aclaró el legislador radical. “Se trata simplemente de garantizar que quienes aspiren a administrar la cosa pública no tengan cuentas pendientes con el Estado de Derecho”, señala el texto del expediente N° 42550/D/25, presentado en la Legislatura cordobesa.

El argumento se apoya en el artículo 16 de la Constitución Nacional, que establece la “idoneidad” como único requisito para el acceso al empleo público. Gvozdenovich remarca que esta idoneidad no es solo jurídica o técnica, sino también ética, y que se ve vulnerada cuando una persona afronta condenas por delitos que atentan contra el bien común.

Citando al jurista Adrián Alberto Sánchez, el legislador subraya que el concepto de idoneidad ética se resquebraja cuando hay indicios, incluso ajenos al desempeño funcional, que ponen en duda la aptitud moral de un funcionario. En ese marco, la Ficha Limpia pretendía establecer un límite razonable para la participación electoral de quienes no cumplen con esos estándares.

Uno de los ejes más destacados del proyecto es que se trataba de una exigencia ciudadana transversal, no de una iniciativa dirigida contra un partido político o una persona en particular. En los últimos años, diversas encuestas y movimientos sociales han impulsado propuestas similares en todo el país, muchas de las cuales encontraron eco en legislaturas provinciales o municipios, pero no lograron consolidarse a nivel nacional.

“El pueblo exige transparencia y un compromiso real con la ética pública”, insistió Gvozdenovich. “Rechazar este tipo de leyes es darle la espalda a un reclamo masivo que atraviesa a toda la sociedad”.

La declaración de la Legislatura de Córdoba no sólo expresó preocupación, sino que también hizo un llamado explícito a retomar el debate a nivel nacional. “Debemos avanzar hacia una democracia más justa, que garantice reglas claras y confiables para todos”, concluyó el legislador radical.

Mientras tanto, el rechazo de la Ley de Ficha Limpia deja a la clase política nacional con una deuda pendiente. En un contexto donde los escándalos de corrupción minan la confianza en las instituciones, la falta de voluntad para establecer normas claras sobre la elegibilidad de candidatos es vista por muchos como un retroceso.

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