¿Este es el modelo que Llaryora le quiere ofrecer al país?

Mientras el Gobernador intenta posicionarse a nivel nacional como una figura de “gestión moderna y eficiente”, la realidad que se vive en Córdoba dista mucho del relato que pretende construir. Si este es el modelo de provincia que propone para la Argentina, es urgente prender todas las alarmas.

La salud pública está colapsada. En el Hospital Neonatal seguimos esperando justicia por la muerte de recién nacidos que conmovió al país entero. En el Hospital Rawson, las denuncias por presuntos abusos sexuales dentro de la institución suman otra mancha de horror. ¿Qué hace el Gobierno? ¿Dónde están los controles? ¿Dónde está la responsabilidad política?

En materia de seguridad, la situación es igual de alarmante. Muertes dentro del sistema penitenciario, causas por narcotráfico, corrupción institucional y una cúpula del Servicio Penitenciario provincial tras las rejas. La Policía de Córdoba, lejos de dar respuestas, acumula casos de gatillo fácil, vínculos con el narcomenudeo y oficiales detenidos por hechos delictivos. ¿Es esta la “Córdoba ordenada” que se promociona?

En el plano político y administrativo, la decadencia también se hace evidente. Ministros y altos funcionarios procesados o detenidos, un Estado sobredimensionado que gasta más en sostenerse a sí mismo que en brindar servicios esenciales, y una Legislatura reducida a una escribanía del Ejecutivo. A esto se le suma la falta de controles del Tribunal de Cuentas y una creciente opacidad en el manejo de los recursos públicos.

La economía de los cordobeses tampoco escapa al ajuste brutal. Salarios y jubilaciones por debajo de la línea de pobreza, la mayor presión impositiva del país, y tarifas que resultan simplemente impagables para miles de familias. ¿Dónde quedó el modelo productivo y progresista que alguna vez prometieron?

La gestión de Llaryora no solo está lejos de ser ejemplar. Es tan deficiente, tan desconectada de las necesidades reales de la gente, que muchos cordobeses comienzan a añorar al exgobernador Juan Schiaretti. Y eso, por sí solo, debería ser una señal de alarma para el oficialismo.

Porque mientras desde el Panal se habla de futuro, Córdoba se hunde en el presente.

Miguel O. Nicolás – Legislador Provincial – Bloque UCR

Deja un comentario