Mientras el armado libertario suma intendentes y figuras clave por «goteo», la UCR responde con pedidos de expulsión y una estrategia de cautela ante la incertidumbre económica. El mapa del interior provincial entra en una fase de reordenamiento forzado.

El tablero político de Córdoba atraviesa un proceso de reconfiguración que amenaza con alterar definitivamente las jerarquías de la oposición. Lo que comenzó como una serie de acercamientos aislados se ha transformado en una avanzada sistemática de La Libertad Avanza (LLA) sobre el histórico territorio radical. Bajo el mando de Gabriel Bornoroni, el esquema libertario ha iniciado una disputa cuerpo a cuerpo por el control del interior provincial, impactando de lleno en la estructura que Rodrigo de Loredo proyectaba como su principal capital político.
El «Goteo» Libertario: De casos aislados a la lista de espera
La estrategia de Bornoroni, respaldada por la venia de Karina Milei, abandonó la etapa de la construcción teórica para pasar a los resultados materiales. El hito que marcó el inicio de esta «sangría» fue la foto de marzo con el intendente de Jesús María, Federico Zárate. Sin embargo, en el entorno del diputado libertario aseguran que ese fue solo el primer eslabón de una cadena que hoy incluye a decenas de jefes comunales en lista de espera.
Para dotar de volumen territorial a un espacio que nació sin estructura municipal, el «bornoronismo» se apoya en figuras como Soledad Carrizo, quien funciona como nexo estratégico para atraer a dirigentes de la UCR. En términos políticos, los libertarios definen este movimiento como una «batalla cultural» que busca desmitificar el poderío del «cordobesismo» y el arraigo sentimental del radicalismo.
Crisis de contención y pedidos de expulsión
La respuesta del núcleo duro radical no se hizo esperar. El esquema que responde a De Loredo y al intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, activó pedidos de expulsión para figuras que ya cruzaron el Rubicón:
- Gabriel Abrile y Ana Laura Vasquetto: Concejales de Río Cuarto.
- Luciano Agüero Díaz: Edil capitalino de origen negrista.
Este intento de marcar un límite ético y partidario convive con un clima de desazón en las bases. «Hay sensación de que todo el mundo quiere irse a otro lado», admiten intendentes que se sienten atrapados entre un partido sin mística y una gestión provincial (Hacemos Unidos por Córdoba) que no llega a ofrecer la contención necesaria.
El factor Abrile: Un golpe al corazón deloredista
La pérdida de Gabriel Abrile no es un dato menor. Para De Loredo, el riocuartense representaba un anclaje fundamental en un departamento clave por su volumen electoral. La salida de Abrile hacia LLA dejó al diputado nacional sin una referencia clara en el sur, evidenciando las dificultades para retener a los sectores «puros» que le critican su ambigüedad frente al gobierno de Javier Milei. El gesto de De Loredo de dejar de seguir a Abrile en redes sociales fue la manifestación pública de un malestar mucho más profundo e institucional.
La cautela como activo: ¿Resguardo o debilidad?
Paradójicamente, la aparente indecisión de De Loredo podría terminar siendo su tabla de salvación. Mientras Bornoroni acelera, el jefe del bloque radical en Diputados juega a la cautela. Su distancia prudencial del Gobierno Nacional responde a una lectura cruda de la realidad local: los intendentes del interior empiezan a notar el impacto de las políticas económicas en sus pueblos.
«Se están viendo cosas muy feas que antes no se veían. Apoyar un proyecto que te está matando no es tan fácil», confiesan jefes comunales que dudan en dar el salto hacia el libertarismo.
De Loredo parece apostar a que el tiempo y la economía marquen el ritmo. Observa de cerca los traspiés comunicacionales del oficialismo y los efectos de escándalos como el «caso $Libra». Al endurecer su postura partidaria interna con las expulsiones, logra un acercamiento con los sectores anti-Milei de la UCR, ganando tiempo mientras el mapa opositor termina de ordenarse —o desordenarse— definitivamente.
La moneda está en el aire: mientras Bornoroni suma nombres propios, De Loredo intenta salvar los cimientos de una estructura que hoy se siente más frágil que nunca ante el avance de las fuerzas del cielo.
