La Unión Cívica Radical de Córdoba vuelve a quedar atrapada en una lógica conocida: discusiones orgánicas postergadas, tensiones internas en aumento y una conducción que administra los tiempos mientras la oposición presiona por definiciones. Este miércoles, la cúpula partidaria se reunirá de manera virtual en un encuentro que, aunque formalmente tiene un temario acotado, estará atravesado por la disputa de fondo: la convocatoria —o no— a elecciones internas.

El eje del conflicto enfrenta al espacio que responde a Rodrigo de Loredo con los sectores opositores que integran Ramón Mestre, el alfonsinismo de Identidad Radical y la denominada “Tercera Vía”, encabezada por el intendente Luis Quiroga. Todos coinciden en un punto: la necesidad de fijar un cronograma electoral para renovar autoridades partidarias.
Una reunión con agenda formal, pero con un trasfondo inevitable
El encuentro fue convocado con un orden del día técnico —situación económica de la Seccional Primera y análisis de pedidos ante el Tribunal de Conducta—, aunque dentro del radicalismo nadie desconoce que la discusión por la interna dominará la escena.
Desde el deloredismo bajan el tono. Aseguran que no es una reunión para tomar decisiones de ese calibre y recuerdan que los mandatos vigentes se extienden hasta septiembre. En esa línea, sostienen que no existe urgencia para avanzar en una convocatoria inmediata.
Sin embargo, la omisión de una fecha concreta ya generó ruido. La posibilidad de votar el 7 de junio quedó descartada por una razón formal: los plazos de la Carta Orgánica exigían una convocatoria a comienzos de marzo que nunca se realizó. Ese dato técnico dejó al descubierto un dato político: la conducción decidió, al menos por ahora, no acelerar el proceso interno.
Ferrer, el factor clave y la tentación de prorrogar mandatos
En este escenario, todas las miradas apuntan al presidente del partido, Marcos Ferrer, alineado con De Loredo y con la potestad institucional de convocar a elecciones. Ferrer había asumido el compromiso de avanzar en ese sentido, pero en su entorno gana terreno una alternativa conocida en la historia radical: la prórroga de mandatos.
Para concretarse, esa decisión debería pasar por el Congreso partidario, donde el deloredismo cuenta con mayoría. La jugada permitiría sostener el actual equilibrio de poder, pero no sin costos. Desde el mestrismo advierten que una extensión “no cierra” y reclaman reglas claras. El planteo no es menor: una prórroga implicaría consolidar el statu quo en un momento en que varios sectores buscan reconfigurar el mapa interno.
Oposición fragmentada, pero con una demanda común
Aunque la oposición no actúa de manera homogénea, converge en una exigencia: elecciones. Mientras algunos sectores sospechan que la conducción podría avanzar en una consulta al Congreso para extender los mandatos, otros apuestan a forzar el anuncio de un cronograma.
La “Tercera Vía” intenta capitalizar ese escenario. Con figuras como los legisladores Dante Rossi y Sebastián Peralta, además del exintendente Juan Jure, el espacio no sólo reclama internas, sino que también propone una alternativa propia. La postulación de Quiroga para presidir el partido busca romper la polarización histórica entre deloredismo y mestrismo.
El telón de fondo: la disputa por 2027
La interna radical no se explica únicamente en clave orgánica. El verdadero trasfondo es la carrera hacia 2027. El núcleo de poder que lidera De Loredo viene mostrando músculo político, con respaldo de intendentes y dirigentes territoriales, y dejó una señal clara en el reciente encuentro partidario que consolidó su liderazgo.
Pero ese armado no logra ordenar al conjunto de la oposición provincial. El intento de construir un frente amplio no peronista, con internas abiertas para definir candidaturas, no encontró eco en sectores clave, particularmente en el espacio libertario que referencia Gabriel Bornoroni, aliado político de Luis Juez.
En paralelo, Mestre juega su propia estrategia: priorizar un acuerdo programático antes que las candidaturas. Su diagnóstico es explícito: el peronismo cordobés atraviesa un fin de ciclo, pero la oposición necesita ordenarse primero hacia adentro. La diferencia con De Loredo no es menor: mientras uno apuesta a ampliar rápido, el otro busca consolidar identidad.
Capital en disputa y nuevos espacios en escena
La ciudad de Córdoba aparece como otro campo de batalla. Espacios internos como Consenso, Morena y Línea Córdoba lanzaron “Viva Córdoba”, una plataforma que intenta correrse de la lógica de nombres y posicionarse desde propuestas de gestión.
En paralelo, Rossi ya activó su armado para disputar la intendencia, con encuentros técnicos y construcción territorial. Su perfil crítico, especialmente frente al gobierno nacional, lo ubica en un segmento específico del radicalismo que busca diferenciarse tanto del oficialismo provincial como de las nuevas derechas.
Sin definiciones y con tensión en aumento
La UCR cordobesa transita, una vez más, una interna sin resolución. La falta de certezas sobre el calendario electoral —y la posibilidad latente de prorrogar mandatos— no sólo expone la fragilidad de los acuerdos internos, sino que también anticipa una disputa más profunda: quién conducirá la oposición en Córdoba en los próximos años.
En ese marco, la reunión de este miércoles difícilmente cierre el conflicto. A lo sumo, servirá para medir fuerzas. La definición real sigue postergada, pero el costo político de dilatarla empieza a crecer dentro de un partido que, otra vez, discute su organización mientras el calendario electoral avanza.
