En medio de un tablero opositor fragmentado y sin conducción clara en Córdoba, comienzan a registrarse movimientos discretos entre dirigentes de distintos espacios. Fuentes libertarias confirmaron la existencia de una conversación entre Marcos Ferrer y el diputado nacional Gabriel Bornoroni, aunque desde el entorno del legislador se encargaron de relativizar cualquier interpretación política del encuentro.

No hay precisiones sobre si se trató de una reunión pautada o de un cruce casual, pero lo relevante es que existió diálogo. Según pudo reconstruirse, la charla giró en torno a un punto común: el posicionamiento de ambos espacios como opositores al gobierno provincial. Sin embargo, no hubo avances concretos hacia una eventual confluencia. El propio Bornoroni fue categórico al intentar cerrar cualquier especulación: “Mi partido es La Libertad Avanza y ellos son la UCR”, sostuvo, evitando involucrarse en la interna radical.
Radicalismo: entre la estrategia propia y la tentación de un frente amplio
Mientras públicamente se sostienen identidades partidarias, hacia adentro del radicalismo comienzan a emerger sectores que, sin romper filas, exploran alternativas de articulación con La Libertad Avanza. La hipótesis de una construcción conjunta para disputar el poder en la provincia empieza a instalarse, aunque todavía en fase embrionaria.
En ese marco, distintos dirigentes radicales mantienen su respaldo a la candidatura de Rodrigo de Loredo, pero admiten que el escenario de máxima, a largo plazo, podría incluir acuerdos más amplios. La conversación entre Ferrer y Bornoroni —ocurrida, según trascendió, dos semanas antes del acto de lanzamiento del propio De Loredo— aparece como un síntoma de esa búsqueda.
Sin embargo, la estrategia de internas abiertas propuesta por De Loredo para ordenar candidaturas opositoras encuentra resistencias. Dirigentes del interior provincial advierten dificultades estructurales para implementar ese mecanismo, incluso dentro de la propia UCR. A eso se suma el escepticismo sobre la participación de votantes independientes en una instancia de este tipo, lo que debilita la viabilidad política de la iniciativa.
Libertarios: distancia táctica y control del escenario
Desde el espacio libertario optan por una postura de prudente distancia. Si bien reconocen contactos informales, evitan quedar atrapados en disputas internas de otros partidos. La estrategia parece clara: no intervenir prematuramente y preservar margen de maniobra en un escenario donde, llegado el momento, podrían tener capacidad de definición.
En esa lógica, también se inscribe otro dato que circula en la política cordobesa: un dirigente radical de trayectoria insiste en ser recibido por Bornoroni, aunque hasta ahora no logró concretar el encuentro. En paralelo, dentro del universo libertario señalan que los pocos radicales que avanzaron hacia ese espacio terminaron integrándose plenamente, lo que refuerza la idea de que los acercamientos no son simétricos.
El rol del Frente Cívico y la tensión Juez–De Loredo
En cualquier esquema de articulación opositora, el Frente Cívico de Córdoba aparece como un actor ya alineado con La Libertad Avanza. Su participación activa en las elecciones de octubre de 2025, con despliegue territorial y militancia, consolidó un vínculo político que hoy funciona como antecedente concreto de alianza.
Sin embargo, ese mismo espacio introduce un factor de tensión. La relación entre Rodrigo de Loredo y el senador Luis Juez atraviesa uno de sus momentos más complejos. Juez cuestionó abiertamente el reciente acto del radical —la denominada “De Loredo Session”— y marcó diferencias tanto en el enfoque como en las prioridades políticas.
“Imaginate que no voy a los bailes de cuarteto, mirá si voy a ir a una fiesta electrónica”, ironizó, en un intento de desmarcarse del formato del lanzamiento. Pero el cuestionamiento fue más profundo: puso en duda la centralidad de las candidaturas en la agenda social y volvió a instalar el eje en la corrupción como principal preocupación de los cordobeses.
Un escenario abierto, sin síntesis política
La oposición cordobesa transita así una etapa de contactos informales, gestos contradictorios y estrategias individuales. No hay ruptura abierta, pero tampoco avances concretos hacia una construcción común.
En ese contexto, el dato estructural es que cualquier esquema de alianza parece depender, en última instancia, de la decisión de los libertarios. Mientras tanto, el radicalismo oscila entre sostener su identidad y explorar acuerdos, y el Frente Cívico juega dentro de una sociedad ya consolidada con ese espacio.
Por ahora, el escenario sigue abierto. Hay conversaciones, pero no definiciones. Y en política, esa zona gris suele ser tan relevante como los acuerdos explícitos.
