El presidente Javier Milei retomó la escena pública en el país con un discurso de alto voltaje político en la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde combinó definiciones económicas con fuertes cuestionamientos a la oposición y un mensaje dirigido al núcleo duro de su base.

En una exposición que se extendió por más de una hora, el mandatario insistió en que su plan económico avanza según lo previsto y proyectó un horizonte concreto: la desaparición de la inflación en un plazo de 26 meses. Incluso, arriesgó que para agosto podrían registrarse índices cercanos a cero, siempre y cuando —remarcó— se mantenga el rumbo actual sin intervenciones.
El regreso de Milei al país se dio tras su participación en el Madrid Economic Forum 2026, en España, donde buscó reforzar vínculos con referentes internacionales. En Córdoba, sin embargo, el foco estuvo puesto en la política doméstica y en la necesidad de sostener el programa económico frente a lo que definió como resistencias internas.
Un discurso confrontativo
El tramo más encendido de la intervención estuvo dirigido a la oposición, a la que el Presidente acusó de obstaculizar su gestión. “No solo tenemos que gobernar sino que tenemos que gobernar contra la retórica de esta horda de vagos”, lanzó, en una frase que volvió a tensar el clima político.
También apuntó contra el kirchnerismo, al que responsabilizó de una supuesta estrategia desestabilizadora: según Milei, existen sectores dispuestos a “romper todo” con tal de afectar su gobierno. El tono, lejos de moderarse, profundiza una lógica discursiva que el oficialismo viene sosteniendo desde el inicio de la gestión: polarización, identificación de adversarios y apelación directa a la opinión pública.
Señales internas tras el escándalo
El acto también tuvo una lectura política puertas adentro. Milei se mostró acompañado por su hermana, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el titular de Diputados, Martín Menem.
La presencia de Adorni no pasó desapercibida, en medio del reciente escándalo por el vuelo a Nueva York. Sin embargo, el Presidente evitó cualquier referencia al tema durante su discurso, en una señal de intento de cierre político sin exposición pública del conflicto.
La defensa del programa económico
En el plano económico, Milei reafirmó los pilares de su gestión: superávit fiscal, desregulación y rechazo a cualquier tipo de control de precios. “¿Voy a hacer control de precios? No”, insistió, marcando distancia con políticas aplicadas en gestiones anteriores.
También defendió la eliminación del cepo cambiario, una de las medidas más sensibles de su programa. En ese punto, apeló a un argumento ideológico: sostuvo que mantener restricciones hubiera sido más sencillo, pero incompatible con su concepción de la libertad.
Otro de los datos que utilizó para respaldar su gestión fue la evolución del riesgo país. Según señaló, el indicador cayó desde los 3.000 puntos al inicio de su mandato a un rango actual de entre 500 y 550 puntos. La baja, planteó, es condición necesaria para acelerar el crecimiento económico en los próximos años.
Expectativas y riesgos
El mensaje final del Presidente buscó instalar una narrativa de transición: “Estamos comenzando la reconstrucción de la Argentina”, afirmó, en línea con el relato de un proceso de ajuste inicial seguido por una etapa de expansión.
Sin embargo, detrás de las proyecciones optimistas, persisten interrogantes. El plazo de 26 meses para eliminar la inflación implica sostener condiciones macroeconómicas estables en un contexto social y político aún tensionado. A su vez, el rechazo explícito a herramientas de intervención estatal limita el margen de maniobra frente a eventuales desvíos.
El paso de Milei por Córdoba dejó, en ese sentido, una doble señal: consolidación del rumbo económico sin concesiones y profundización de la confrontación política como estrategia de gobierno. Dos variables que, en adelante, seguirán condicionando el escenario nacional.
