La oposición cordobesa volvió a entrar en un terreno de disputa anticipada. El diputado radical Rodrigo de Loredo lanzó un desafío público al presidente del bloque libertario en Diputados, Gabriel Bornoroni, y también al senador Luis Juez: definir la candidatura a gobernador de 2027 a través de una interna abierta.

La propuesta reaviva una discusión conocida dentro del espacio opositor. En 2023, Juez rechazó dirimir la candidatura mediante una primaria interna, y el escenario actual parece aún menos favorable para esa alternativa. Los libertarios, además, impulsaron la suspensión de las PASO a nivel nacional bajo el argumento de que “los ciudadanos no tienen por qué resolverle los problemas a la política”.
Aun así, el movimiento político de De Loredo ya produjo un efecto inmediato: instalar el debate sobre quién cargará con la responsabilidad de una eventual fragmentación opositora en la provincia.
Un desafío con escasas chances, pero con cálculo político
El radical lanzó el planteo durante un acto con estética juvenil y formato cercano al de un evento nocturno, donde convocó explícitamente a Bornoroni —y por extensión a Juez— a definir el liderazgo opositor en una competencia abierta.
En términos prácticos, dentro de la oposición nadie cree que la propuesta tenga posibilidades reales de prosperar. Sin embargo, el desafío cumple otra función: colocar a La Libertad Avanza frente al dilema de aceptar una instancia de competencia abierta o quedar expuesta a críticas por falta de vocación de construir una alternativa amplia al peronismo cordobés.
Desde el radicalismo recuerdan que la idea de resolver liderazgos mediante internas abiertas tiene antecedentes en la política argentina. El caso más citado es la primaria de la Alianza en 1999 entre Fernando de la Rúa y Graciela Fernández Meijide, que terminó consolidando la candidatura presidencial del radical.
Pero el contexto actual es distinto. En el campamento libertario no se advierten incentivos para aceptar una competencia de ese tipo.
La desconfianza libertaria: estructura radical y voto cautivo
En el entorno de Bornoroni plantean una objeción central: en una interna abierta el radicalismo podría apoyarse en su red territorial de intendentes para inclinar el resultado.
El razonamiento es simple. La estructura municipal permitiría movilizar un “voto cautivo” que los libertarios hoy no poseen. Esa fue, precisamente, la crítica que en 2023 esgrimió Juez para rechazar una interna con De Loredo.
En el caso libertario, el argumento se refuerza con otro elemento político: el perfil de su electorado.
El votante independiente que se acercó al proyecto de Javier Milei suele mostrarse distante del activismo partidario y de las dinámicas tradicionales de la política. Según esta lectura, ese electorado difícilmente participe de una interna partidaria.
Por lo tanto, una competencia abierta podría favorecer de manera desproporcionada a quien tenga mayor organización territorial.
El factor tiempo y la presión de los intendentes
En La Libertad Avanza sostienen, además, que el paso del tiempo juega a su favor.
Los intendentes radicales —argumentan— tienen una prioridad clara: conservar el poder en sus municipios. En ese marco, cuando se acerquen las definiciones electorales, la presión territorial podría orientarse hacia un acuerdo que evite dividir el voto opositor frente al peronismo.
Desde esa lógica, el planteo es que los propios intendentes terminarán empujando a De Loredo a cerrar un entendimiento con Bornoroni, aun si eso implica resignar protagonismo en la candidatura provincial.
El cálculo del peronismo
En el oficialismo provincial, el movimiento del radical también es observado con atención.
Sectores del peronismo analizan el escenario desde una perspectiva defensiva: la fragmentación opositora es funcional a la continuidad del proyecto provincial liderado por el gobernador Martín Llaryora.
Sin embargo, dentro del propio oficialismo también aparecen hipótesis más complejas. Algunos dirigentes especulan con que De Loredo podría explorar alternativas políticas si los libertarios consolidaran su liderazgo opositor.
Entre esas conjeturas aparece incluso la posibilidad de que una candidatura radical genere divisiones en distritos donde el peronismo local mantenga afinidad con el radicalismo provincial. Se trata, por ahora, de cálculos teóricos cuya viabilidad política todavía resulta incierta.
La estrategia territorial libertaria
Mientras la discusión pública se concentra en el liderazgo opositor, los libertarios avanzan en la construcción territorial.
Durante el fin de semana se realizaron encuentros organizativos en distintos departamentos de la provincia. Dirigentes y coordinadores se reunieron en el departamento Unión, mientras que otros encuentros tuvieron lugar en Villa Carlos Paz, en el departamento Punilla, y en La Bolsa.
El mensaje en todos los casos fue el mismo: consolidar la estructura provincial con la mirada puesta en el proyecto político que encarna Milei hacia 2027.
La guerra de encuestas
La disputa también se libra en el terreno de los sondeos.
Desde el radicalismo se difunde la tesis de que De Loredo sería el único dirigente opositor con posibilidades reales de derrotar al peronismo en un enfrentamiento directo con Llaryora.
Los libertarios, en cambio, presentan números diferentes. Según encuestas que circulan en ese espacio, La Libertad Avanza obtendría un mejor resultado electoral si compite en soledad con Bornoroni como candidato (30,2%) que si conforma un frente con la UCR y cede la candidatura a De Loredo (28,1%).
El argumento libertario es que un candidato identificado con la política tradicional podría convertirse en un pasivo electoral para un electorado que ha mostrado rechazo a las estructuras partidarias.
Un dato llamativo de ese estudio es que no mide a Luis Juez en ninguno de los escenarios proyectados. Un vacío que deja abierta otra incógnita dentro del tablero opositor: el rol que el senador podría decidir jugar en la carrera hacia la gobernación.
Una disputa abierta
El desafío lanzado por De Loredo tiene pocas probabilidades de concretarse en una interna real. Pero su impacto político es inmediato: reabre la discusión sobre el liderazgo opositor y obliga a cada actor a fijar posición.
En un escenario donde el peronismo busca sostener su hegemonía provincial, la oposición enfrenta su dilema recurrente: construir una síntesis competitiva o repetir el ciclo de fragmentaciones que, históricamente, ha terminado favoreciendo al oficialismo cordobés.
