El llaryorismo apuesta a que la tensión baje con el ingreso de Sol Bus

Mientras la crisis del transporte urbano vuelve a sacudir a la ciudad de Córdoba, en los despachos del Gobierno provincial y municipal hacen cálculos políticos y de gestión para atravesar el momento. La expectativa inmediata está puesta en la llegada de la empresa puntana Sol Bus, que se haría cargo del corredor 7 del sistema y cuya incorporación podría concretarse la próxima semana. Tanto en el Centro Cívico como en el Palacio 6 de Julio creen que ese movimiento será clave para descomprimir el malestar social generado por la salida de Grupo FAM.

Sin embargo, detrás de la urgencia operativa aparece una lectura política más amplia. En el Panal observan con atención el clima que se generó en redes sociales y en medios en torno a las polémicas que involucran al jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, una situación que —según interpretan— coloca al gobierno de Javier Milei en el centro de la escena pública en un momento delicado.

La mirada del Panal: señales de desgaste libertario

En la Casa de Gobierno provincial aseguran que las mediciones propias registran un deterioro en la imagen del Presidente en Córdoba desde la segunda quincena de febrero. A contramano de algunos sondeos que difunde La Libertad Avanza, en el llaryorismo hablan de un “desplome” de entre diez y doce puntos en la imagen positiva del mandatario.

Según esos cálculos, Milei habría pasado de un nivel cercano a los 55 puntos de aprobación —que todavía reconocen en el propio Panal— a una marca sensiblemente menor en pocas semanas.

La explicación que ofrecen en el oficialismo provincial es directa: la economía. El dato de inflación de febrero difundido por el INDEC, que marcó un 2,9% a nivel nacional y 2,6% en Córdoba, es interpretado por el entorno del gobernador Martín Llaryora como un indicador que, sin ser alarmante, podría comenzar a impactar políticamente sobre la Casa Rosada.

“No es para festejar, pero es una señal que puede complicar al Presidente”, deslizan en el entorno del mandatario cordobés, donde entienden que cualquier desgaste libertario puede terminar beneficiando al oficialismo provincial en el mediano plazo.

Washington, transporte y agenda política

Las especulaciones políticas se analizan por estas horas desde Washington, donde Llaryora se encuentra junto a algunos ministros y tres intendentes del sur provincial. Allí mantiene una agenda vinculada a financiamiento internacional y gestiones con organismos multilaterales.

En ese contexto, en el gobierno provincial observan con expectativa que la discusión pública sobre las controversias que rodean al jefe de Gabinete —entre ellas el uso del avión presidencial en un viaje familiar y un traslado en avión privado a Punta del Este durante el Carnaval— contribuya a quitar foco mediático de los problemas que atraviesa la capital cordobesa.

La crisis generada por la salida de Grupo FAM del sistema de transporte urbano y el impacto de La Mole, el histórico boliche clausurado recientemente, se convirtieron en temas incómodos para la gestión municipal y, por extensión, para el propio Llaryora.

Un problema estructural que vuelve a explotar

Dentro del llaryorismo reconocen que la nueva emergencia del transporte urbano golpea de lleno en el entramado político del gobernador, ya que el funcionamiento del sistema siempre termina repercutiendo en la imagen del oficialismo provincial.

Aun así, sostienen que el problema es estructural y recurrente en la ciudad, por lo que creen que el malestar social tenderá a disminuir cuando el servicio vuelva a normalizarse.

La apuesta inmediata está centrada en la incorporación de Sol Bus, que ingresaría con 75 unidades para operar el corredor 7, actualmente cubierto de manera provisoria por Coniferal. En el Palacio 6 de Julio señalan que el contrato podría firmarse la semana próxima, luego de que la documentación pase por el área de Legal y Técnica.

La empresa ya habría alquilado un predio que funcionará como punta de línea, lo que indicaría que el desembarco está avanzado.

En los despachos municipales reconocen el mal momento, pero también dejan traslucir cierto alivio ante la posibilidad de estabilizar el sistema. En paralelo, en el Panal admiten que una cosa es resolver la emergencia operativa y otra muy distinta es “resolver lo político”, una expresión que dentro del oficialismo puede implicar desde cambios de funcionarios hasta una eventual reconfiguración del esquema político en la capital.

El rol de las otras empresas y una ayuda inesperada

Hay, no obstante, un punto en el que coinciden la administración provincial y la municipal: la situación podría haber sido mucho más grave si el resto de los operadores del sistema se hubieran desentendido del conflicto.

Las empresas Coniferal y Si Bus, junto a la estatal Tamse, aceptaron el pedido del Palacio 6 de Julio para cubrir de manera provisoria los corredores que operaba FAM: 2, 5, 7 y las líneas 600 y 601.

Esa decisión permitió sostener parcialmente el servicio y evitar un colapso total del sistema en los días más críticos.

Paradójicamente, en medio de la crisis, también surgió una ayuda inesperada: las plataformas de transporte como Uber y otras aplicaciones aún no homologadas por el municipio, que en la práctica funcionaron como una válvula de escape para miles de usuarios que quedaron sin colectivos.

Llaryora refuerza su estrategia en el interior

Mientras tanto, el gobernador prepara su regreso al país con una agenda que combinará gestión y estrategia electoral. Desde Estados Unidos traerá cerrado un crédito del Banco Mundial por 250 millones de dólares destinado a completar la Circunvalación de Río Cuarto, una obra clave para el sur provincial.

Apenas vuelva, Llaryora retomará una modalidad que ya se volvió habitual en su gestión: recorridas por el interior con pernocte incluido. La estrategia responde a una convicción política que comparten en su entorno: consolidar el respaldo fuera de la capital.

Según los sondeos que manejan en el Panal, al gobernador le suma en imagen instalarse durante dos días en cada departamento, manteniendo contacto directo con intendentes, empresarios y vecinos.

Por eso, en el Centro Cívico preparan un cronograma cargado de visitas a distintas regiones de la provincia.

El cruce de agendas con Milei

El regreso de Llaryora está previsto para el martes 17 de marzo, apenas un día después de la visita que realizará el presidente Javier Milei a Córdoba para participar en la apertura de actividades de la Bolsa de Comercio.

El gobernador, sin embargo, no estará presente en ese evento. Según confirmaron desde el Panal, el lunes permanecerá en la Ciudad de Buenos Aires y ya avisó a la Casa Rosada que enviará a uno de sus ministros como representante.

Un gesto político que, en medio de tensiones crecientes entre la Nación y varias provincias, también refleja el delicado equilibrio que el oficialismo cordobés intenta sostener entre la gestión local, la disputa nacional y un escenario político cada vez más competitivo.

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