UCR Córdoba sin fecha de internas: vencieron los plazos y se abre una etapa de negociación en el partido

El radicalismo cordobés entró en una etapa de incertidumbre política. Con los plazos administrativos vencidos y sin convocatoria formal del Comité Provincia para activar el cronograma electoral, la posibilidad de que la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba realice elecciones internas el próximo 7 de junio quedó definitivamente descartada. La situación obliga ahora a recalcular estrategias dentro de un partido atravesado por tensiones internas y diferentes visiones sobre cómo ordenar su conducción.

Durante los últimos meses, dentro del radicalismo había circulado la idea de que el calendario electoral partidario ya estaba diseñado y que sería presentado en breve por la conducción provincial. En ese esquema, el domingo 7 de junio aparecía como la fecha elegida para renovar las autoridades del partido, en una decisión que respondía a una lógica compartida por la mayoría de los espacios políticos: evitar que el proceso interno coincidiera con el clima que genera el Mundial de Fútbol 2026.

La estrategia tenía una explicación simple dentro del mundo político. En años mundialistas, mientras la selección argentina siga en competencia, la agenda pública tiende a correrse hacia el fútbol y la política queda relegada a un segundo plano. Por eso, votar antes del torneo internacional aparecía como la alternativa más razonable para que el radicalismo pudiera dirimir su conducción sin interferencias externas.

Sin embargo, ese escenario comenzó a diluirse en las últimas horas.

Hasta la tarde del lunes existía expectativa dentro de los distintos núcleos internos de que se convocara a una reunión del Comité Provincia para avanzar con la fijación del calendario electoral. La señal debía llegar desde la conducción partidaria que encabeza Marcos Ferrer, pero el llamado finalmente nunca se concretó.

Aunque trascendió que la convocatoria podría realizarse durante esta semana, los tiempos administrativos ya no permitirían sostener la fecha del 7 de junio. En caso de que la UCR avance finalmente con una elección interna, el proceso podría terminar realizándose en pleno clima mundialista, un contexto que, según admiten en el propio partido, difícilmente genere entusiasmo o participación militante.

La presión del interior para evitar la interna

La caída de la fecha electoral abre una nueva etapa dentro del radicalismo cordobés: la negociación política.

Desde hace tiempo, varios dirigentes del interior provincial vienen promoviendo la posibilidad de alcanzar un acuerdo que evite una confrontación interna. La postura es compartida por una gran parte de los intendentes radicales, que observan con preocupación el impacto que podría tener una elección partidaria en un momento donde el partido aún intenta recomponer su posicionamiento político en la provincia.

En ese sector del radicalismo consideran que una interna podría profundizar las divisiones y debilitar al partido frente a un escenario político provincial dominado por el oficialismo.

La mirada, sin embargo, no es unánime.

La capital quiere competencia

En la ciudad de Córdoba, varios espacios partidarios sostienen una posición diferente. Dirigentes capitalinos consideran que la interna es el mecanismo necesario para ordenar el partido y legitimar a una nueva conducción. Para este sector, evitar la elección podría interpretarse como una señal de debilidad política.

La discusión, en el fondo, expone una tensión histórica dentro del radicalismo cordobés: la relación entre el peso político del interior y la influencia de la dirigencia capitalina en la toma de decisiones partidarias.

Candidatos en movimiento

Hasta ahora, el único dirigente que formalizó públicamente su candidatura es Luis Quiroga, intendente de Mina Clavero, quien encabezó recientemente un acto para lanzar su postulación a la presidencia del partido.

Dentro del radicalismo, su figura genera debate. Varios sectores lo señalan como el candidato impulsado por el gobernador Martín Llaryora para tener influencia dentro de la estructura radical, una acusación que alimenta las suspicacias internas y que refuerza la tensión política alrededor del proceso partidario.

En paralelo, otro nombre que circula con fuerza es el del legislador provincial Matías Gvozdenovich. Aunque el dirigente evita por ahora presentarse formalmente como candidato, distintos núcleos partidarios sostienen que cuenta con respaldo de varios sectores internos, lo que podría posicionarlo como un competidor fuerte si finalmente se convoca a una interna.

La opción de una prórroga

Mientras el calendario electoral sigue en suspenso, dentro del radicalismo también comienza a tomar forma una tercera alternativa: que el propio Marcos Ferrer solicite una prórroga en su mandato al frente del Comité Provincia.

Esta opción permitiría ganar tiempo para intentar construir un acuerdo político entre los distintos sectores del partido y evitar una confrontación que podría profundizar las fracturas internas.

Por ahora, el radicalismo cordobés quedó atrapado entre los plazos vencidos, las disputas internas y un calendario político que ya empieza a correr hacia el año mundialista. Lo que parecía una elección inminente se transformó, en cuestión de horas, en una nueva negociación por el control del partido.

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