A horas del cierre de listas para la interna partidaria del PRO en Córdoba, previsto para este lunes, el partido amarillo atraviesa uno de los momentos institucionales más complejos de su historia en la provincia. Mientras dos sectores se preparan para competir por la conducción, la dirigencia nacional encabezada por Mauricio Macri intenta frenar el proceso y la Justicia Electoral vuelve a posicionarse como árbitro de un conflicto que amenaza con escalar.

El escenario refleja una combinación de tensiones políticas, disputas por la legitimidad institucional y maniobras judiciales que podrían alterar el rumbo del partido en cuestión de horas. La posibilidad de una nueva intervención del PRO en Córdoba vuelve a sobrevolar una estructura partidaria que llega fracturada a un lunes decisivo.
Dos listas en disputa y un partido dividido
Hasta hace pocos días, el panorama parecía encaminado a una elección interna con dos listas en competencia. Por un lado, la que impulsa Oscar Agost Carreño, actual presidente partidario en la provincia, aunque cuestionado por la conducción nacional del espacio. Su propuesta busca renovar la conducción del PRO cordobés a través de una nómina que intenta integrar a distintos sectores del partido.
En ese armado aparecen dirigentes como Federico Salsfiel y cuenta con el respaldo político de la diputada nacional Laura Rodríguez Machado.
Enfrente se prepara otra lista encabezada por Agustín de la Reta, acompañado por Yanina Vargas, con la intención de disputar la conducción del partido en el distrito y consolidar un espacio alternativo dentro del macrismo local.
Sin embargo, ambos espacios comparten una característica que genera comentarios dentro del propio partido: muchos de sus integrantes han tenido trayectoria en otras fuerzas políticas o han sido candidatos por fuera del PRO, lo que vuelve a poner en discusión la identidad partidaria en la provincia.
La decisión de Soher El Sukaria y el alineamiento con Macri
En medio de este escenario, quien decidió correrse del proceso fue la concejala capitalina Soher El Sukaria, dirigente alineada políticamente con Macri.
La macrista optó por no presentar lista al considerar que el proceso electoral carece de legitimidad institucional. En cambio, decidió respaldar el camino judicial impulsado para cuestionar la validez de la convocatoria a elecciones internas.
Su decisión dejó al descubierto la fractura interna dentro del partido cordobés y el peso que mantiene la conducción nacional en el destino del PRO en la provincia.
La jugada de la conducción nacional
El viernes llegó una señal contundente desde Buenos Aires.
La Mesa Ejecutiva del Consejo Directivo Nacional del PRO resolvió dejar sin efecto la convocatoria a elecciones internas en Córdoba y designó al dirigente Valentín Díaz Gilligan como responsable político territorial del distrito.
La decisión fue tomada tras una reunión realizada el jueves 5 de marzo, donde se analizó una denuncia presentada el 19 de febrero por afiliados y dirigentes provinciales que cuestionaban la legalidad del llamado a elecciones.
El reclamo apuntaba a la reunión conjunta de la Asamblea de Delegados y la Junta Ejecutiva Provincial que, un día antes, había decidido convocar a los comicios internos.
Según la evaluación del Consejo Nacional, el proceso presentaba irregularidades formales. Entre ellas, que la convocatoria a elecciones no figuraba dentro del orden del día de aquella reunión en la que se resolvió avanzar con el proceso electoral.
Además, desde el macrismo nacional sostienen que el mandato de Agost Carreño al frente de la Junta Ejecutiva Provincial estaría vencido, lo que limitaría sus atribuciones para tomar decisiones institucionales de ese calibre.
Con esos argumentos, la conducción nacional declaró la existencia de irregularidades en el acto del 18 de febrero y resolvió anular el proceso electoral, una decisión que ahora deberá ser notificada tanto a las autoridades provinciales del partido como a la Justicia Electoral.
El rol de la Justicia y la amenaza de intervención
Lejos de cerrar el conflicto, la resolución del PRO nacional abrió una nueva discusión política y jurídica.
Distintos actores que siguen el caso sostienen que la conducción nacional no puede suspender unilateralmente una elección partidaria provincial. Según esa interpretación, la única herramienta institucional válida para hacerlo sería una intervención formal del partido en el distrito.
No sería la primera vez que ocurre. El PRO nacional ya intervino en tres oportunidades al partido cordobés, y precisamente esa tercera intervención volvió a moverse en las últimas horas dentro de la Justicia Electoral.
Según trascendió en el ámbito judicial, circuló un dictamen dentro del expediente que analiza la situación institucional del partido, aunque hasta el viernes ese documento aún no figuraba formalmente incorporado en la causa.
Si durante este lunes aparecen novedades judiciales, el escenario podría modificarse nuevamente.
Un final abierto
El desenlace dependerá de lo que ocurra en las próximas horas.
Si el proceso electoral finalmente se mantiene en pie y solo se presenta la lista que responde a Agost Carreño, esa nómina podría quedar automáticamente proclamada como conducción partidaria sin necesidad de ir a votación.
Pero si prospera la decisión del Consejo Nacional o surge una resolución judicial que suspenda el proceso, la interna quedará frenada y el destino del PRO cordobés volverá a definirse entre las decisiones que se tomen en Buenos Aires y los tribunales electorales.
En síntesis, el PRO Córdoba llega al cierre de listas con un escenario atravesado por disputas internas, amenazas de intervención y un expediente judicial que podría definir el rumbo del partido en cuestión de horas. Un cóctel político que vuelve a poner en evidencia que, en el distrito mediterráneo, el orden interno del macrismo continúa siendo una asignatura pendiente.
