De Loredo empieza a mover el tablero rumbo a la gobernación

En el radicalismo cordobés comenzó la cuenta regresiva para lo que ya denominan, con cierto entusiasmo interno, la “De Loredo Session”. El evento, que encabezará el exdiputado nacional Rodrigo de Loredo este sábado al mediodía en el Quality Espacio, no será presentado como un acto partidario tradicional ni como el lanzamiento formal de una candidatura. Sin embargo, en la práctica, dentro de su entorno político lo interpretan como algo mucho más significativo: el primer gran gesto de consolidación de un proyecto político con horizonte en las elecciones provinciales de 2027.

El dirigente radical busca aprovechar el encuentro para comenzar a darle volumen político a una aspiración que viene insinuando desde fines del año pasado: disputar la gobernación de Córdoba al peronismo que hoy conduce el gobernador Martín Llaryora. Más que una proclamación electoral, el evento se presenta como una puesta en escena destinada a ordenar el discurso, mostrar músculo político y proyectar liderazgo tanto dentro de la Unión Cívica Radical como en el universo opositor más amplio.

Un discurso crítico al peronismo cordobés

La actividad tendrá un contenido político claro. Según anticipan desde el entorno del exdiputado, De Loredo realizará un diagnóstico crítico sobre las casi tres décadas de gobiernos peronistas en Córdoba, un ciclo político que comenzó en 1999 con la llegada al poder de José Manuel de la Sota y que continúa hoy bajo la administración de Llaryora.

La idea central que buscará instalar el dirigente opositor es que ese ciclo político se encuentra atravesando un “fin de etapa”. Bajo esa premisa, el discurso combinará cuestionamientos a la gestión provincial con una primera aproximación a propuestas y lineamientos de gobierno que, según su equipo político, apuntan a construir una alternativa real de poder.

El mensaje, aseguran quienes trabajan en la organización del evento, no se limitará a una crítica al oficialismo. También intentará abrir el juego a un debate sobre una eventual alternancia política en la provincia, poniendo el foco en problemas que atraviesan a la sociedad cordobesa como la salud pública, la seguridad y la presión tributaria.

Una estética disruptiva para hablarle a los independientes

Uno de los rasgos distintivos del encuentro será su formato. Desde el deloredismo aseguran que la llamada “session” tendrá un diseño disruptivo y alejado de los clásicos actos partidarios.

No habrá movilización de estructuras territoriales ni columnas de militantes. La convocatoria se impulsó principalmente a través de redes sociales y está orientada a un público distinto al habitual en los mítines políticos. El objetivo es interpelar a jóvenes e independientes, es decir, a ese electorado que suele mantenerse por fuera de la dinámica partidaria tradicional.

Aunque intendentes, legisladores y dirigentes radicales estarán presentes, la estrategia apunta a hablar “hacia afuera”. En el entorno del exdiputado sostienen que el mensaje estará dirigido al ciudadano común que no participa activamente de la política, pero que busca respuestas frente a problemas cotidianos que, según consideran, el gobierno provincial no logra resolver.

La apuesta por un frente opositor amplio

Detrás de ese enfoque aparece uno de los ejes centrales de la estrategia política de De Loredo: la construcción de un frente no peronista amplio capaz de disputar el poder en Córdoba.

En su entorno repiten una consigna que buscan instalar como sentido común en el electorado: la sociedad quiere ver a los partidos opositores trabajando juntos. Bajo esa lógica, el dirigente radical intenta posicionarse como un articulador de una coalición más amplia que trascienda las fronteras del radicalismo.

En ese tablero aparece inevitablemente la relación con La Libertad Avanza, el espacio que en Córdoba conduce el diputado nacional Gabriel Bornoroni. Sin embargo, cerca de De Loredo aclaran que cualquier acuerdo con ese sector debería darse en términos de aliados políticos y no de subordinación.

El capital territorial del radicalismo

Una de las fortalezas que el deloredismo busca exhibir es el despliegue territorial del radicalismo en la provincia. Según destacan en su entorno, la UCR cuenta con más de 170 intendentes en Córdoba, una red de gestión local que consideran clave para construir competitividad electoral.

“La mayoría está encolumnada detrás de Rodrigo”, aseguran desde el espacio, señalando que ese entramado territorial representa uno de los pilares centrales del proyecto político para 2027.

Sin embargo, esa relación con los intendentes también está atravesada por tensiones. En medio de un contexto económico complejo y con finanzas municipales ajustadas, muchos jefes comunales dependen de los recursos y obras que llegan desde la administración provincial. Esa dinámica genera un delicado equilibrio entre la gestión cotidiana y el alineamiento político.

En el deloredismo relativizan esas presiones y lo sintetizan con crudeza: “Que agarren todo lo que puedan ahora; en algún momento habrá que clavar los tacos”.

Una interna radical que sigue abierta

Mientras De Loredo intenta proyectarse como figura de consenso dentro de la oposición, las tensiones internas en el radicalismo cordobés siguen latentes.

Sectores críticos dentro del partido cuestionan que el dirigente haya corrido el eje de su discurso hacia la construcción de un frente opositor amplio, relegando —según interpretan— la identidad histórica de la UCR. En ese espacio advierten que en los últimos meses el exdiputado casi no menciona al radicalismo en sus intervenciones públicas.

La discusión se da en medio de una interna partidaria que todavía no tiene fecha oficial. Aunque en distintos sectores del partido se menciona el 7 de junio como posible día de votación, el cronograma electoral aún no fue formalizado.

Desde el sector identificado con el legado de Ramón Bautista Mestre calificaron la situación de “insólita” y reclamaron que se convoque al Comité Provincia para avanzar con el proceso interno.

En paralelo, también se mantienen diferencias con el intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, en torno al control del partido y la conducción política del bloque radical en la Legislatura.

Nuevas tensiones con el oficialismo provincial

A ese escenario interno se sumaron en los últimos días nuevas fricciones políticas. El presidente del bloque radical en la Legislatura, Matías Gvozdenovich, denunció públicamente una presunta injerencia del gobierno provincial para impulsar una “tercera vía” dentro del radicalismo.

Según el legislador, el oficialismo estaría promoviendo un espacio interno encabezado por el intendente Luis Quiroga y el legislador Dante Rossi. Gvozdenovich acusó al gobierno de presionar a intendentes radicales y anticipó la presentación de una denuncia judicial por el supuesto uso de recursos del Estado para influir en la disputa partidaria.

Una demostración política con doble objetivo

En ese contexto político cargado de tensiones y reacomodamientos, el acto del sábado tendrá un doble objetivo.

Por un lado, buscará proyectar a De Loredo como una alternativa de poder frente al peronismo que gobierna Córdoba desde hace casi tres décadas. Pero, al mismo tiempo, funcionará como una demostración de fuerza dentro del propio radicalismo, en momentos en que la conducción partidaria y el armado político rumbo a 2027 siguen siendo motivo de disputa.

Aunque desde su entorno aseguran que el discurso evitará cualquier referencia a la interna radical, la “De Loredo Session” será observada con atención por todo el tablero político cordobés. Porque, más allá del formato innovador que prometen sus organizadores, lo que realmente estará en juego es algo más profundo: la capacidad del dirigente radical para transformarse en el rostro de una alternativa política capaz de disputar el poder en la provincia.

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