Gvozdenovich denunció injerencia del Gobierno provincial para impulsar una “tercera vía”

La interna de la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba volvió a escalar en intensidad luego de que el jefe del bloque radical en la Legislatura, Matías Gvozdenovich, denunciara públicamente una presunta intromisión del Gobierno provincial en la disputa partidaria. El dirigente, alineado con el diputado nacional Rodrigo de Loredo, acusó al oficialismo provincial de utilizar recursos del Estado para influir en la elección de autoridades del partido centenario y adelantó que impulsará una denuncia judicial por peculado.

El planteo del legislador apunta directamente contra áreas del Ejecutivo provincial, particularmente el Ministerio de Gobierno, conducido por Manuel Calvo, y también contra sectores vinculados a la vicegobernadora Myrian Prunotto. Según Gvozdenovich, desde esos ámbitos se estarían realizando llamados a intendentes radicales para orientar su posicionamiento dentro de la interna partidaria.

Acusaciones de presión a intendentes

De acuerdo con el dirigente radical, funcionarios provinciales estarían contactando a jefes comunales de extracción radical para convocarlos a actividades políticas y respaldar una alternativa interna que el deloredismo identifica como la “Tercera Vía”.

“Están llamando desde la Secretaría del Ministerio de Gobierno, desde áreas de la Legislatura y de la Defensoría del Pueblo. Primero llaman a los intendentes para decirles que vayan a un acto y que apoyen a la llamada ‘Tercera Vía’, que es la vía que quiere generar el peronismo metido dentro del partido”, denunció el legislador.

El conflicto se produce en la antesala de una definición clave para el radicalismo cordobés. Todo indica que el Comité Provincia convocará para el 7 de junio a elecciones internas para renovar la conducción partidaria. Mientras algunos sectores reclaman ir a comicios internos, el espacio alineado con De Loredo ha planteado la posibilidad de prorrogar los mandatos actuales, aunque sin descartar la competencia electoral.

Cruces dentro del radicalismo

En su embestida, Gvozdenovich no sólo apuntó contra el oficialismo provincial, sino también contra dirigentes de su propio partido que integran el espacio opositor al deloredismo. En ese marco, cuestionó a Luis Quiroga y Dante Rossi, quienes impulsan la candidatura del intendente de Mina Clavero para presidir la UCR provincial.

Según el legislador, el peronismo gobernante buscaría aprovechar la fragmentación interna para debilitar al radicalismo. “No les bastó con haber intervenido para que el partido se judicialice. Ahora quieren seguir dividiéndolo. Están usando teléfonos del Estado y recursos públicos para presionar a intendentes y boicotear un armado amplio de unidad”, sostuvo.

Gvozdenovich aseguró que varios intendentes ya le habrían transmitido que recibieron llamados desde ámbitos oficiales y habló directamente de presiones políticas. “Tenemos intendentes que nos avisaron que los están llamando y apretando. Ya basta. Se colmó la paciencia”, afirmó.

Amenaza de denuncia judicial

Ante ese escenario, el titular del bloque radical en la Unicameral adelantó que llevará el conflicto al terreno judicial. “No lo voy a aceptar bajo ningún concepto y voy a ir a la Justicia a denunciarlos por peculado, por usar recursos del Estado para intervenir dentro de la Unión Cívica Radical”, advirtió.

El tono de sus declaraciones dejó en evidencia el clima de confrontación política que atraviesa el radicalismo cordobés. “Si se meten con la UCR, se meten conmigo”, remarcó el legislador, elevando el nivel de su advertencia hacia el oficialismo provincial.

Críticas a la gestión provincial

En paralelo a la denuncia política, el dirigente radical también cuestionó la gestión del gobierno encabezado por Martín Llaryora, a quien acusó de priorizar las disputas partidarias antes que la administración de los problemas provinciales.

“En lugar de estar resolviendo los problemas gravísimos que tiene Córdoba después de 26 años de peronismo, lo único que hacen es meterse en la interna radical”, disparó.

Entre las críticas, enumeró distintos déficits de gestión en áreas sensibles: inseguridad, dificultades en el sistema de salud del interior, deterioro de la infraestructura escolar y carencias en servicios básicos en distintas localidades de la provincia.

“Seguimos con graves problemas de inseguridad, con un sistema de salud en el interior que no funciona, escuelas que se caen a pedazos y problemas básicos como agua potable, gas o cloacas en muchas localidades. Que se pongan a trabajar en la gestión y que se dejen de joder con el radicalismo”, sentenció.

Proyección interna y mirada hacia 2027

Más allá de la polémica, Gvozdenovich también dejó abierta la puerta a una eventual candidatura para conducir el radicalismo cordobés. El legislador confirmó que está dispuesto a competir por la presidencia del Comité Provincia si finalmente no se prorrogan los mandatos partidarios.

“El radicalismo está mirando hacia adentro, reestructurándose y armando una escudería pensando en 2027. Queremos engordar el partido y hacerlo fuerte”, planteó.

En ese sentido, destacó el peso territorial del partido y recordó que el radicalismo gobierna actualmente más de 160 municipios y comunas en la provincia. “Si no hay prórroga, me anoto para presidir el partido. Tenemos una excelente relación con intendentes en todo el territorio. Los 60 municipios que ganó el radicalismo en 2023 fueron producto de un trabajo territorial coordinado”, sostuvo.

Con una mirada puesta en el mediano plazo y en la disputa por el poder provincial, el dirigente cerró con una consigna política clara: “Quiero un radicalismo fuerte y que haya intendentes radicales en los 427 municipios y comunas de Córdoba”.

La interna radical, así, vuelve a quedar atravesada por acusaciones cruzadas, tensiones con el oficialismo provincial y una disputa de liderazgo que comienza a proyectarse hacia el escenario electoral de 2027.

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