El intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Passerini, lanzó una de las críticas más duras contra el presidente Javier Milei tras la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Sin eufemismos ni medias tintas, calificó el discurso presidencial como “horrible” y apuntó tanto al contenido del mensaje como al rol que jugaron sectores de la oposición, a los que definió como “partenaire ideal” del Presidente.
En declaraciones públicas, Passerini fue directo: “Horrible, horrible todo. El presidente, algunos miembros de la oposición prestándose… el presidente anoche se movió como pez en el agua, como un viejo panelista de programas de show televisivo”. Para el jefe comunal, el problema central no es el estilo, sino el fondo: “No necesitamos un presidente que haga show, necesitamos un presidente que gobierne la Argentina”.

Un diagnóstico demoledor: endeudamiento, recesión y cierre de empresas
El intendente describió el escenario actual con una frase contundente: “hundimiento económico con endeudamiento”. Según su visión, el país atraviesa una crisis estructural donde la deuda reemplazó al dinero como motor de la economía cotidiana.
“Todos los argentinos sobreviven con deuda. Se cierran puestos de trabajo, se cierran empresas, se cierran comercios”, afirmó.
Passerini cuestionó además los datos oficiales y el relato económico del Gobierno nacional, señalando que “no resisten ningún chequeo serio” y que el supuesto plan económico es, en realidad, un modelo de ajuste sin desarrollo. Para el intendente, no hay estrategia productiva, no hay política de crecimiento y no existe una hoja de ruta clara para reactivar el consumo.
“Capitalismo sin consumo”: la crítica al modelo Milei
Uno de los conceptos más fuertes que dejó Passerini fue la definición del momento económico como un “capitalismo sin consumo, sin plata”, donde el único sostén es el endeudamiento, un recurso que —según advirtió— tiene límites concretos.
“Los que hoy están contentos son los del mundo financiero, los que especulan, no los que producen”, sostuvo, marcando una clara diferenciación entre la economía real y la economía financiera.
También rechazó la narrativa que culpa exclusivamente a empresarios por cierres y despidos:
“Los locales cerrados en el centro de Córdoba no son por las tasas municipales ni provinciales, son porque la gente no tiene capacidad de consumo”.
Política exterior subordinada y ausencia del Estado nacional
Passerini también fue crítico con la política internacional del Gobierno, señalando que Argentina subordinó su política exterior y económica a las decisiones de Estados Unidos, sin margen de autonomía real.
Puso como ejemplo el caso del gendarme Nahuel Gallo, rescatado tras un secuestro en Venezuela:
“No lo trajo la Cancillería, no lo trajo el Ministerio de Seguridad, no lo trajo la Gendarmería. Lo trajo una gestión vinculada al fútbol argentino. La política exterior argentina brilló por su ausencia”.
Provincias asfixiadas: deuda con Córdoba y ajuste sin recursos
En el plano federal, el intendente recordó que el Estado nacional sigue debiéndole a Córdoba los fondos de la Caja de Jubilaciones, una deuda histórica que se arrastra desde el kirchnerismo y que el actual gobierno no resolvió.
“Tenemos que gobernar con recursos propios, hacer ingeniería financiera y sostener la Caja porque te falta un recurso que te corresponde y te lo están negando”.
Esto, según Passerini, profundiza la desigualdad entre Nación y provincias, trasladando el ajuste a los territorios del interior.
Reforma laboral sin desarrollo: “No va a funcionar”
Sobre la reforma laboral, el intendente fue categórico: sin crecimiento económico, consumo y desarrollo productivo, ninguna reforma estructural puede dar resultados reales.
“Con modernización o sin modernización, si no hay desarrollo económico, si no hay aumento del consumo, esas reformas no van a funcionar”.
Incluso dejó abierta una puerta al escepticismo constructivo: “Ojalá yo esté equivocado y los resultados se vean, pero hoy no hay señales”.
Un mensaje político que va más allá del discurso
Las declaraciones de Passerini no son solo una crítica al discurso de Milei: constituyen una impugnación integral al modelo económico, político y social del Gobierno nacional. Desde Córdoba, el intendente plantea un contrapunto claro:
- Contra el show, gestión real.
- Contra el ajuste, desarrollo.
- Contra la especulación financiera, producción.
- Contra el endeudamiento, consumo y trabajo.
En un contexto de crisis, recesión y malestar social creciente, la voz del intendente capitalino se suma a un coro de dirigentes del interior que advierten que el modelo libertario no solo ajusta al Estado, sino que traslada el costo del ajuste a la vida cotidiana de la gente.
Más que una crítica aislada, el mensaje de Passerini expone una tensión política de fondo:
la disputa entre un proyecto de país financiero-especulativo y otro basado en producción, consumo interno y federalismo real.
