La actividad institucional volvió al recinto del Concejo Deliberante de Córdoba con un discurso del intendente Daniel Passerini que combinó anuncios de gestión, definiciones políticas y un marcado tono de confrontación discursiva. Fue la tercera apertura de sesiones ordinarias desde su llegada al Palacio 6 de Julio, en un escenario atravesado por la proyección electoral hacia 2027 y por la necesidad oficial de relanzar expectativas en un contexto económico adverso.

Lejos de un mensaje estrictamente administrativo, el intendente construyó un relato político con tres ejes claros: herencia recibida, contraste con el Gobierno nacional y promesa de ordenamiento estructural del municipio. En ese marco, apuntó contra las gestiones anteriores a la etapa de Martín Llaryora por el pasivo financiero:
“Asumimos la deuda contraída en 2016 por quienes hoy no están gobernando. Deuda que no sabemos para qué se tomó”.
La frase no solo buscó marcar responsabilidades históricas, sino también despegarse de cualquier continuidad política previa, aun cuando buena parte de la estructura municipal forma parte del mismo espacio que gobernó la ciudad durante los últimos años. La narrativa de “herencia problemática” aparece así como un recurso discursivo para justificar limitaciones actuales y reforzar la idea de refundación.
Ajuste nacional, relato local
En el plano nacional, Passerini profundizó un discurso de oposición al modelo económico del Gobierno central, al que acusó de impulsar una “política de ajuste” que destruye empleo, industria y comercio. La crítica, más política que técnica, se alineó con el posicionamiento del peronismo cordobés: diferenciarse del rumbo nacional y presentarse como un dique de contención social.
Sin embargo, el contraste plantea una tensión evidente: mientras denuncia recortes de fondos nacionales —especialmente en transporte—, el municipio apuesta a un relato de orden fiscal propio que promete “déficit cero” en 2026. El anuncio de equilibrio financiero en un municipio con 19 de los últimos 20 años deficitarios funciona como bandera política fuerte, aunque todavía sin precisiones públicas sobre el ajuste del gasto, la estructura de ingresos ni el impacto real sobre los servicios municipales. El mensaje apunta más a la construcción de expectativa que a la explicación del camino concreto.
Anuncios de gestión: obras, servicios y digitalización
Entre los anuncios más relevantes se destacaron:
- Hospital veterinario municipal en el ex leprosario de barrio San Vicente (julio).
- Cuatro nuevos frentes de disposición de residuos, en el marco de higiene urbana.
- Dos unidades de terapia intermedia en el Hospital Municipal de Urgencias.
- Avances de obras junto a la Provincia, como los altoniveles en Vélez Sársfield.
A esto se sumó la presentación de la plataforma Mi Docta, que promete digitalizar la relación municipio–vecino: de 50 a 300 trámites online, expediente digital y unificación de sistemas informáticos. Desde abril, la iniciativa apunta a modernizar la administración pública, aunque el desafío real será la implementación efectiva, la interoperabilidad de sistemas y la capacidad operativa del municipio para sostener ese salto tecnológico sin colapsos ni demoras.
Economía circular y ambiente: discurso verde, resultados parciales
Passerini también reforzó un perfil ambiental, reivindicando políticas de economía circular y saneamiento urbano. La eliminación de 12 basurales clandestinos y la reinserción de más de 100 mil toneladas de residuos al circuito productivo son datos relevantes, aunque el problema estructural de la gestión de residuos en la ciudad sigue siendo una deuda histórica. La narrativa ambiental aparece sólida en lo simbólico, pero aún fragmentada en términos de política integral metropolitana y soluciones de fondo.
Un cierre ideológico con proyección política
El tramo final del discurso abandonó el formato de informe de gestión y se convirtió en una definición ideológica. Con referencias a la memoria histórica, la identidad colectiva y la integración social, el intendente planteó un modelo de ciudad en oposición a la lógica del individualismo competitivo:
“El progreso que no integra no es progreso, es fragmentación”.
La frase sintetiza el posicionamiento político del oficialismo municipal: un discurso de inclusión, comunidad y desarrollo conjunto, en contraposición al modelo de mercado como único ordenador social.
Balance: más relato que gestión verificable
La apertura del año legislativo dejó un mensaje claro: Passerini busca consolidar liderazgo político más que limitarse a administrar la coyuntura. El discurso estuvo cargado de símbolos, definiciones ideológicas y proyección estratégica, pero con menos precisión técnica sobre los mecanismos concretos de implementación.
El equilibrio fiscal, la digitalización plena y la transformación urbana aparecen como grandes promesas estructurales. El desafío será pasar del relato de orden y modernización a resultados verificables en servicios, infraestructura y calidad de vida cotidiana. Mientras tanto, el mensaje deja una lectura política evidente: el municipio se prepara no solo para gestionar 2026, sino para disputar poder en el escenario que se abre hacia 2027.
