PRO Córdoba: interna caliente, judicialización y el posible salto formal al frente libertario

La disputa por el control del sello del PRO en Córdoba dejó de ser una pelea silenciosa de pasillos para convertirse en una interna abierta, judicializada y con consecuencias políticas de alcance nacional. Con Patricia Bullrich preparándose para disputar la conducción partidaria y avanzar en un acuerdo formal con La Libertad Avanza, el escenario se tensiona aún más en un distrito que alguna vez fue bastión del macrismo.

La definición comenzó a tomar forma luego de que Mauricio Macri volviera a perder en los tribunales: la jueza María Servini rechazó un nuevo intento de intervención partidaria, y el actual presidente del PRO Córdoba, Oscar Agost Carreño, convocó oficialmente a elecciones internas para el 29 de marzo, con cierre de listas previsto veinte días antes. La decisión no sólo ordena el cronograma político, sino que reaviva una interna que nunca terminó de cerrarse tras el derrumbe electoral de 2023.

Tres tribus y un mismo sello

En el horizonte aparecen tres espacios claramente diferenciados disputando el control del partido:

  • El macrismo puro, encabezado por la concejala Soher El Sukaria.
  • El bullrichismo, liderado por la diputada nacional Laura Rodríguez Machado.
  • El sector propio de Agost Carreño, que por ahora evita confirmar si será candidato, aunque conserva un poder clave: el control de la Junta Electoral, un resorte estratégico en cualquier interna partidaria.

Desde octubre de 2024, Macri intenta sin éxito desconocer la presidencia de Agost Carreño e intervenir el partido en Córdoba. El dirigente cordobés, que además se incorporó al bloque de Miguel Ángel Pichetto en Diputados, fue ganando cada uno de los planteos judiciales en la Justicia Federal, consolidando su posición institucional pese a la presión política.

Democracia interna o elección “viciada”

Rodríguez Machado ya avisó que competirá y reivindicó la interna como mecanismo legítimo:

“Voy a participar; siempre a favor de la democracia interna”,
sostuvo la diputada alineada con Bullrich, quien además respaldó la resistencia de Agost Carreño frente a las intervenciones:
“Desde la ‘intervención’, jamás hubo un interventor”.

Del otro lado, El Sukaria puso en duda la validez del proceso:

“Veremos si hay elección, porque está todo viciado”.
Y fue más directa:
“No le tenemos miedo a la interna siempre que sea justa, y no lo es con vicios, falta de transparencia y siendo Agost Carreño el único apoderado”.

El trasfondo es más profundo que una simple disputa administrativa: la interna define la identidad política del PRO en Córdoba. Un triunfo del sector bullrichista implicaría, de hecho, el ingreso formal del partido al frente libertario que conduce Gabriel Bornoroni, consolidando la alianza con el mileísmo y reconfigurando el mapa opositor provincial.

Agost Carreño, entre la moderación y la jugada de poder

En público, Agost Carreño adopta un tono institucional:

“Busco que las disputas del PRO Córdoba se resuelvan como deben hacerse: con elecciones transparentes; cada vez que llamé a elecciones, Macri intervino el partido”.

Pero en los hechos, su posición es central. Logró revertir dos intervenciones dispuestas por Macri en la Justicia Electoral y se convirtió en el actor clave del proceso. No define aún si buscará revalidar la presidencia, si acordará con Rodríguez Machado o si jugará un rol de árbitro externo. Esta última opción, en la práctica, parece poco probable: hay demasiado en juego.

El factor Llaryora y la ingeniería política

La interna del PRO no pasa desapercibida para el gobernador Martín Llaryora, un dirigente acostumbrado a operar con la fragmentación opositora como ventaja estratégica. No es un dato menor que la anterior conducción del PRO haya sido desarticulada a fuerza de cargos:

  • Pedro Dellarossa, expresidente del partido, fue designado ministro y luego director del Banco de Córdoba.
  • Javier Pretto, ex presidente del PRO capital, es hoy viceintendente de Daniel Passerini.

El mensaje político es claro: un PRO fragmentado, judicializado y en disputa interna es funcional al oficialismo provincial.

Una interna que define algo más que una conducción

Lo que se dirime el 29 de marzo no es sólo quién controla el sello partidario. Se define si el PRO cordobés:

  • Se alinea definitivamente con el proyecto libertario.
  • Intenta reconstruir una identidad propia bajo el paraguas macrista.
  • O queda atrapado en una lógica de disputas judiciales y liderazgos débiles.

La elección está convocada. La pelea está lanzada. Y, como ya es costumbre en la política cordobesa, la rosca partidaria vuelve a mezclarse con tribunales, acuerdos silenciosos y estrategias de poder que exceden largamente una simple interna. El PRO Córdoba no discute sólo nombres: discute su futuro político y su lugar en el nuevo mapa de la derecha argentina.

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