En el Palacio 6 de Julio ya hablan del 2026 como un punto de quiebre. Un “parteaguas” político y de gestión. Hay optimismo, expectativa y una convicción clara: cambiar la dinámica de la administración municipal y consolidar un nuevo ciclo. Ese será el tono que buscará imprimir Daniel Passerini el próximo domingo, cuando abra el tercer período de sesiones ordinarias de su mandato ante el Concejo Deliberante de Córdoba.

Doce horas antes de que Javier Milei haga lo propio en el Congreso, el intendente cordobés ordenará su discurso en torno a cuatro ejes estratégicos: obra pública, transporte, digitalización plena del municipio e higiene urbana. Pero antes, inevitablemente, habrá contexto. Porque el contexto, en esta gestión, no es un dato menor: es el marco que explica casi todas las decisiones políticas y administrativas.
Del sacudón a la estabilización
En el entorno del intendente reconocen que el 2024 fue un año de shock. La ruptura total con el Gobierno Nacional implicó recortes abruptos en áreas sensibles como Transporte, Salud, Educación, Obras Públicas y programas sociales. El 2025, en cambio, fue leído como un año de “estabilización”, una etapa de reacomodamiento tras ese quiebre institucional. Lo que no se suele mencionar —aunque sigue pesando— son los condicionamientos estructurales heredados de la gestión anterior.
En ese esquema, la sinergia Provincia–Municipio se convirtió en la columna vertebral de la administración local. La articulación con el Centro Cívico no solo es una necesidad operativa, sino una apuesta política estratégica: sostener gobernabilidad en la capital y, al mismo tiempo, fortalecer el proyecto provincial. En términos simples: Córdoba capital y la Provincia se necesitan mutuamente.
La expectativa de Passerini es que 2026 marque el inicio de una etapa distinta: una gestión municipal más cohesionada, con mayor control de agenda propia, luego del cimbronazo institucional y financiero que incluyó el pago parcial y la reestructuración de la deuda heredada —unos 150 millones de dólares más intereses— originada en la gestión mestrista y rolada durante la administración de Martín Llaryora.
Obras: músculo político y gestión visible
En materia de obra pública, el discurso pondrá el foco en los tres convenios firmados con la Provincia en diciembre, que inyectan casi 27.000 millones de pesos en la ciudad. Los ejes son claros: mejoramiento del sistema vial urbano, infraestructura de alumbrado en espacios verdes y una obra estructural de desagües en el sur de la capital.
Desde el Palacio 6 de Julio detallan que el plan de 800 cuadras ya tiene un 60% de ejecución y debería concluir a mitad de año. De esas, 500 incluyen obras de desagües y cloacas, lo que le da un impacto estructural más profundo que el mero asfaltado.
También se destacará la reactivación del plan de plazas y parques iniciado en la gestión de Llaryora, paralizado en 2024 y retomado en 2025: diez espacios reinaugurados y tres actualmente en ejecución. A esto se suman frentes de obra clave como Bulevar San Juan, Ambrosio Olmos, Rafael Núñez, Cordillera y Duarte Quirós, que buscan mostrar una ciudad en transformación visible, no solo discursiva.
Digitalización: el anuncio más estructural
Uno de los anuncios más relevantes será el de la “transformación digital” del municipio. A esta altura del siglo XXI, la Municipalidad de Córdoba sigue funcionando con expediente papel. Ni los ocho años de Mestre ni los cuatro de su sucesor lograron erradicar la lógica burocrática tradicional. Passerini promete hacerlo.
No se trata solo de digitalizar expedientes, sino de una transformación integral del vínculo Estado–ciudadano. El objetivo: que todos los trámites posibles sean virtuales, dejando la presencialidad únicamente para aquellos que lo requieran físicamente, como los exámenes médicos para licencias de conducir. La implementación comenzaría en las próximas semanas y debería consolidarse plenamente a mitad de año.
Transporte: mejoras, pero con fisuras
El sistema de transporte también tendrá su lugar en el discurso. Según datos de la oficina de Movilidad Urbana, el 80% de los corredores mejoraron su prestación desde la incorporación de las nuevas prestatarias Si Bus y FAM.
Desde el municipio reconocen que Tamse, Coniferal y Si Bus funcionan con niveles aceptables, mientras que FAM es la empresa con mayores deficiencias. El diagnóstico oficial es claro: el sistema mejoró respecto al año pasado, pero aún hay ajustes pendientes, especialmente en esa última operadora.
Higiene urbana y logros políticos
Habrá también anuncios vinculados al sistema de Higiene Urbana, aunque por ahora sin precisiones públicas. Más interesante aún es lo que el municipio destaca como logros ya consolidados: la implementación de la Tarjeta SUBE y la regulación de las aplicaciones de transporte.
“El 50% de los usuarios ya paga con QR, y Córdoba es la primera ciudad del país donde Uber se inscribe con domicilio fiscal”, remarcan desde el Ejecutivo. Dos procesos que atravesaron gestiones anteriores sin resolverse y que hoy son presentados como hitos de gestión.
Un discurso con mensaje político de fondo
Más allá de los anuncios concretos, el mensaje político es claro: 2026 no se plantea solo como un año administrativo, sino como el inicio de una nueva etapa política. Passerini buscará mostrar una gestión que deja atrás la lógica de emergencia, estabiliza su estructura financiera, consolida alianzas estratégicas y empieza a construir poder propio desde la gestión.
En el fondo, el discurso no será solo un balance ni una hoja de ruta: será una declaración de intenciones. El intento de marcar que la Municipalidad de Córdoba ya no gobierna a la defensiva, sino que empieza —al menos en el relato oficial— a disputar agenda, narrativa y proyecto de ciudad.
Y en política, cuando se empieza a disputar el relato, ya no se está solo gestionando: se está construyendo poder.
