Passerini enfrenta un calendario crítico de vencimientos y refuerza la estrategia financiera

La Municipalidad de Córdoba ingresó en una fase de fuerte presión financiera, marcada por pagos inmediatos, reestructuración de pasivos y nuevas emisiones de deuda para sostener el equilibrio de las cuentas públicas. El primer hito será el 27 de febrero, cuando el municipio abonará $ 88.935.995 correspondientes a la décima amortización de capital y al décimo tercer servicio de interés de los Títulos de Deuda Pública Garantizados Serie II, emitidos en octubre de 2022 durante la gestión del entonces intendente Martín Llaryora.

El pago se compone de $ 59.223.745 de capital y $ 29.712.250 en intereses. Tras esta cancelación, el valor residual del bono en pesos quedará en $ 253.816.050, sobre una emisión original de $ 846.053.500, con vencimiento final el 27 de octubre de 2026. El título devenga una tasa del 37,9%, integrada por una tasa de referencia del 29,4% más un margen del 8,5%, bajo un esquema de amortización parcial de capital con servicios periódicos de interés.

Un calendario de pagos cada vez más exigente

Con este desembolso, la gestión del actual intendente Daniel Passerini abre un período de altísima exigencia financiera, concentrado especialmente en las próximas semanas. El compromiso más relevante llegará el 29 de marzo, cuando vence la sexta cuota de capital del bono en dólares emitido en 2016 durante la administración de Ramón Mestre.

Se trata de una deuda externa que, tras el diferimiento aplicado en la gestión de Llaryora, ahora debe ser afrontada íntegramente por la actual administración. Cada una de las ocho cuotas de capital pendientes, junto con intereses, ronda los U$S 25 millones. Solo en 2026 deberán pagarse dos cuotas más intereses, lo que implica compromisos cercanos a U$S 50 millones en un solo año. En total, entre 2026 y 2027 restan cancelar aproximadamente U$S 100 millones de ese pasivo.

Nuevas emisiones para sostener la caja

Para hacer frente a este escenario, la Municipalidad gestiona ante el Ministerio de Economía de la Nación autorizaciones para emitir letras y bonos por más de $ 200 mil millones. El esquema financiero incluye:

  • Un bono a 24 meses por hasta $ 155 mil millones.
  • Una letra a 12 meses por $ 50 mil millones.

El objetivo es claro: cubrir vencimientos previos, asegurar liquidez y reunir los fondos necesarios para afrontar los compromisos en dólares y otros pagos en pesos. Solo en marzo, la Municipalidad deberá disponer de alrededor de $ 57 mil millones para cancelar letras, el bono de infraestructura y la amortización del bono externo.

Acuerdo con la Provincia y reestructuración de pasivos

En paralelo, la administración local avanza en la consolidación de deudas con la Provincia mediante el Acuerdo Federal, aprobado por el Concejo Deliberante de Córdoba en diciembre pasado. El esquema prevé un aporte mensual del 2% de la coparticipación, pero habilita financiamiento para obras y la refinanciación a 10 años de pasivos con la Caja de Jubilaciones, Epec y otros organismos provinciales.

Si bien el monto total de esa deuda aún no fue precisado oficialmente, desde el Palacio 6 de Julio sostienen que la reestructuración permitirá aliviar el flujo financiero en el corto plazo, aun cuando implique compromisos de largo alcance.

El frente externo, sin acuerdo

En el plano internacional, la Municipalidad no logró hasta ahora reestructurar el bono emitido en Nueva York en 2016. El principal tenedor es el grupo chileno Moneda, que rechazó el reperfilamiento propuesto. Esto obliga al municipio a sostener el cronograma original de pagos, con vencimientos concentrados entre 2026 y 2027.

Un equilibrio frágil

La estrategia financiera de la gestión Passerini combina nuevas emisiones en el mercado interno, gestiones para acceder a financiamiento de mayor plazo y la consolidación de pasivos con la Provincia. El objetivo es ganar aire en el corto plazo y sostener la gobernabilidad financiera en un contexto de alta exigencia para las cuentas municipales.

Sin embargo, el volumen de vencimientos, la dependencia del mercado interno y la imposibilidad de reestructurar la deuda externa configuran un escenario donde cada movimiento financiero será decisivo. Más que una simple administración de pagos, la Municipalidad de Córdoba transita una etapa de reingeniería fiscal permanente, donde la sostenibilidad de la deuda empieza a ser un factor central de la política local, con impacto directo en la gestión, la obra pública y la capacidad de respuesta del Estado municipal.

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