La Municipalidad de Córdoba transita uno de los momentos financieros más complejos de los últimos años. En apenas dos ejercicios, la gestión actual ya pagó cerca de U$S 100 millones de la deuda externa emitida en 2016 por el entonces intendente Ramón Mestre. Aún resta cancelar la mitad del compromiso, y el horizonte inmediato no ofrece soluciones simples: refinanciar, reestructurar o endeudarse nuevamente aparecen como las únicas salidas posibles.

El próximo 29 de marzo vencerá la sexta cuota de capital del bono en dólares, una obligación que asumirá íntegramente la gestión del actual intendente Daniel Passerini, luego de que el hoy gobernador Martín Llaryora difiriera por cuatro años esos vencimientos durante su paso por el Palacio 6 de Julio. Cada uno de los pagos —capital más intereses— ronda los U$S 25 millones, configurando una carga desproporcionada para una ciudad que no genera ingresos en moneda dura.
Más deuda para pagar deuda
El esquema elegido hasta ahora es conocido: endeudamiento en pesos para cubrir obligaciones en dólares. Todo indica que esta vez se repetirá la fórmula. La Secretaría de Economía, encabezada por Sergio Lorenzatti, gestiona autorizaciones ante el Ministerio de Economía de la Nación para emitir letras y bonos por más de $ 200 mil millones, con el doble objetivo de cubrir vencimientos previos y financiar las dos cuotas en dólares de 2026, más intereses, que suman alrededor de U$S 50 millones.
El plan financiero incluye:
- Un bono a 24 meses por hasta $ 155 mil millones.
- Una letra a 12 meses por $ 50 mil millones.
La urgencia es evidente: solo en marzo, el municipio necesita $ 57 mil millones para afrontar vencimientos de letras, del bono de infraestructura y la amortización del bono en dólares.
Expectativas externas y límites reales
La baja del riesgo país, la reapertura del mercado internacional para Argentina y la reciente colocación de deuda de la Provincia de Córdoba por U$S 800 millones reactivaron expectativas en el Palacio 6 de Julio. La idea de acceder a financiamiento externo a mayor plazo vuelve a sobrevolar los despachos municipales.
Sin embargo, la realidad impone límites concretos. La reestructuración del bono emitido en Nueva York sigue bloqueada: el principal tenedor es el grupo chileno Moneda, que hasta ahora se negó a aceptar cualquier reperfilamiento. En el municipio ya asumen que entre 2026 y 2027 deberán pagarse los U$S 100 millones restantes, sin quita ni reprogramación.
El objetivo, entonces, no es evitar el pago, sino conseguir financiamiento de mayor plazo que permita llegar a esos vencimientos sin colapsar las cuentas municipales.
El giro político-financiero: acuerdo con la Provincia
La estrategia de salvataje no se limita al mercado de capitales. También incluye la relación con la Provincia. En diciembre pasado, el Concejo Deliberante aprobó el ingreso de la Capital al Acuerdo Federal, un esquema impulsado por la gestión Llaryora al que ya habían adherido la mayoría de los municipios.
El acuerdo implica:
- Un aporte mensual del 2% de la coparticipación.
- Acceso a financiamiento para obras.
- Posibilidad de refinanciar a 10 años deudas con la Caja de Jubilaciones, Epec y otros organismos provinciales.
Inicialmente, la gestión Passerini había rechazado este mecanismo. Hoy, lo adopta como parte central de su estrategia de oxigenación financiera. Aunque el monto total de la deuda consolidada aún no está definido, en el municipio reconocen que el esquema traerá un alivio estructural.
Córdoba Capital, prioridad política
Detrás de la ingeniería financiera hay una lectura política clara: la ciudad de Córdoba es el principal objetivo estratégico del peronismo cordobés. En 2023, Llaryora obtuvo en la Capital los votos decisivos para ganar la gobernación, y el oficialismo provincial busca consolidar ese bastión.
Ese respaldo ya se expresa en obras concretas:
- 50% de avance en el plan de pavimentación de 800 cuadras financiado por la Provincia.
- Plan integral de bacheo.
- Obras estructurales como el altonivel de avenida Vélez Sársfield y la sistematización de avenida Bodereau.
No obstante, también hay frenos políticos. Dos obras clave para la zona sur —el Camino a 60 Cuadras y el Camino a San Antonio— quedaron paralizadas tras el bloqueo de las licitaciones por parte del Tribunal de Cuentas de la Provincia, dominado por la mayoría juecista. Esos proyectos no volverán a licitarse en el corto plazo.
Un modelo frágil
El cuadro general deja una conclusión incómoda: la Municipalidad de Córdoba no resolvió su problema de deuda, solo lo administra. Paga dólares con pesos, refinancia pasivos con nuevos pasivos y depende cada vez más del respaldo político y financiero de la Provincia.
La deuda heredada de la gestión Mestre sigue condicionando el presente, pero el esquema actual también construye nuevas vulnerabilidades. Sin acceso genuino a financiamiento externo de largo plazo ni capacidad de reestructuración real, la ciudad queda atrapada en un círculo de refinanciaciones sucesivas.
Más que una solución, el modelo parece una postergación ordenada del problema, sostenida por decisiones políticas y parches financieros. Y en ese equilibrio inestable, la Capital se convierte en el centro de una apuesta mayor: sostener la gobernabilidad municipal para garantizar el proyecto político provincial.
