En un contexto económico adverso, marcado por la caída real de los ingresos y el deterioro de la coparticipación federal, el Gobierno de Córdoba encuentra un dato alentador en el frente tributario: el 72,2% de los contribuyentes que pagaron el Inmobiliario Urbano eligió cancelar todo el año en una sola cuota. Un comportamiento que, si bien no modifica estructuralmente la matriz de recursos provinciales, alivia la caja en el corto plazo y fortalece la previsibilidad financiera de la administración.

El dato se produce en un escenario complejo: la recaudación general continúa perdiendo contra la inflación y los recursos de origen nacional —en especial la coparticipación— muestran una tendencia contractiva. Sin embargo, desde el Centro Cívico destacan que la mejora en la proporción de pagos anticipados de los impuestos patrimoniales representa un signo positivo para la gestión de Martín Llaryora, incluso cuando el volumen de estos tributos no es determinante dentro de la estructura total de ingresos provinciales.
Más previsibilidad, menos oxígeno estructural
Según el informe del Ministerio de Economía y Gestión Pública, sumando Inmobiliario Urbano, Inmobiliario Rural y Automotor, la Provincia ya recaudó $149.075 millones, cuando todavía restan vencimientos clave: el 20 de febrero para la cuota única del Urbano y el Rural (tras la prórroga oficial) y el 10 de marzo para el Automotor.
En detalle, el Inmobiliario Urbano 2026 registra 1.263.787 inmuebles emitidos, de los cuales 233.124 están exentos. Hasta el momento, 680.125 cuentas ya registran pagos, lo que arroja una cobrabilidad del 53,8%, con un incremento interanual del 26,1% respecto de 2025.
De esos contribuyentes, 491.183 optaron por la cuota única y 189.249 por el pago en cuotas, consolidando que más de 7 de cada 10 pagos se realicen de forma anual, diez puntos porcentuales más que el año pasado.
En términos de dinero, el impuesto emitido asciende a $279.088 millones, de los cuales ya se recaudaron $88.283 millones. De ese total, el 93,8% proviene de pagos anuales, un dato que explica por qué el Gobierno celebra el esquema: ingreso inmediato, mayor liquidez y menor incertidumbre financiera.
Rural y Automotor: menor adhesión, mismo patrón
El Inmobiliario Rural muestra una cobrabilidad más baja: de 195.669 cuentas emitidas, solo 49.512 registran pagos (25,3%). Sin embargo, el 54,7% también eligió la modalidad anual, con una recaudación acumulada de $27.381 millones.
En el Impuesto Automotor, sobre 561.284 dominios emitidos, se realizaron 227.165 pagos, lo que implica una cobrabilidad del 40%. Aquí, el 48,1% optó por la cuota única y la recaudación asciende a $33.410 millones.
El ministro de Economía y Gestión Pública, Guillermo Acosta, calificó la respuesta de los contribuyentes como “muy positiva” y la vinculó al nuevo esquema impositivo. Señaló que más del 40% de las cuentas tuvo reducciones nominales de hasta el 25%, otro grupo mantuvo el mismo importe y solo un segmento menor registró aumentos, con tope en la inflación.
Un alivio financiero en un contexto fiscal adverso
El desempeño de los patrimoniales contrasta con la evolución general de los ingresos. En enero de 2026, la recaudación total de la Provincia fue de $877.694 millones, lo que en términos reales implicó una caída del 1% interanual.
Los impuestos ligados a la actividad económica (IVA, Ganancias, Ingresos Brutos y Sellos), que explican el 87% de la recaudación, mostraron una baja real del 3%, traccionada por el retroceso del IVA y Ganancias a nivel nacional y del Impuesto de Sellos en el plano provincial. Solo Ingresos Brutos mostró un crecimiento real del 9%.
La diferencia también se refleja por origen de fondos:
- Recursos provinciales: +10% real interanual.
- Recursos nacionales: -9% real.
Dentro de estos últimos, la coparticipación cayó 16% real, con un IVA que se retrajo 13% y Ganancias 1%.
2025: un año partido en dos
El informe oficial también traza un diagnóstico retrospectivo: 2025 tuvo dos etapas claras. En el primer semestre, los envíos automáticos de Nación crecieron en términos reales, favorecidos por la desaceleración inflacionaria y una base comparativa baja.
Desde agosto, la caída del nivel de actividad impactó de lleno en la coparticipación. Córdoba cerró el año con transferencias nacionales 2% por debajo de la inflación, aunque la recaudación total logró ubicarse 4% por encima, gracias al crecimiento del 14% real de los ingresos provinciales, impulsados principalmente por los impuestos patrimoniales.
Lectura política y fiscal
El aumento del pago anual del Inmobiliario Urbano no es solo un dato técnico: es una señal de comportamiento social y financiero. En un contexto de restricción, los contribuyentes priorizan previsibilidad y descuentos, mientras el Estado gana oxígeno inmediato.
Sin embargo, el trasfondo es claro: los patrimoniales no compensan estructuralmente la caída de los recursos nacionales ni el freno de la actividad económica. Funcionan como amortiguador, no como solución.
Para la gestión de Llaryora, el dato es políticamente valioso: muestra capacidad de recaudación propia, mejora en la administración tributaria y cierta confianza social en el esquema fiscal. Pero también expone el límite del modelo: sin recuperación de la actividad y sin mejora en la coparticipación, el margen de maniobra sigue siendo estrecho.
