El exintendente de Brinkmann y legislador por el departamento San Justo, Gustavo Tévez, solicitó licencia en la Legislatura Unicameral de Córdoba para asumir como director general de la Caja de Jubilaciones, un organismo estratégico en el actual escenario político y social de la provincia. El movimiento no es menor: se da en pleno debate por la reforma previsional y refuerza el esquema de confianza del gobernador Martín Llaryora en áreas sensibles del Estado.

Tévez ocupará el cargo bajo la presidencia de Adrián Daniele y tendrá una misión central: ser nexo político y operativo entre la Caja, los gremios, los centros de jubilados, los intendentes y la sociedad civil, en un contexto de fuerte conflictividad y demanda de explicaciones por los cambios en el sistema previsional.
La decisión confirma una tendencia clara en el armado del oficialismo: Llaryora refuerza su estructura con dirigentes propios, de su riñón político, con capacidad territorial, volumen político y disciplina de gestión, especialmente en áreas donde se juega gobernabilidad.
Un dirigente territorial que pasa a un rol estratégico
Desde su llegada a la Legislatura, hace poco más de dos años, Tévez se consolidó como articulador clave del esquema provincial en el este cordobés, funcionando como puente entre el Centro Cívico y los intendentes del departamento San Justo. Siempre activo, defendiendo las decisiones del Ejecutivo y alineado con la estrategia del gobernador, su rol fue más político que legislativo.
No casualmente, hasta el último momento mantuvo su agenda territorial: este viernes tiene prevista su presencia en San Francisco en el encuentro de la Comunidad Regional Interprovincial que integran Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Sin embargo, desde la próxima semana ya asumirá formalmente en la Caja.
En los hechos, Tévez pasa de la representación territorial al núcleo duro del poder provincial, en un área donde confluyen tensión social, presión gremial, conflictividad judicial y debate político estructural.
Reforma previsional y control político
La llegada de Tévez se da en el momento más sensible del sistema jubilatorio cordobés. La implementación de la Ley de Equidad Jubilatoria, las discusiones por el déficit de la Caja y el reclamo permanente de los sectores pasivos convirtieron al organismo en un frente político permanente.
En ese marco, el nuevo director general tendrá una función que excede lo técnico: contener, dialogar, explicar y políticamente administrar el conflicto.
“Es un honor que el gobernador haya pensado en mí para acompañar este proceso que viene desde hace tiempo y que va adelante con la nueva Ley de Equidad Jubilatoria. Mi rol será dialogar con los distintos sectores”, expresó Tévez en medios regionales.
El mensaje es claro: la Caja deja de ser solo un organismo administrativo para convertirse en un espacio de gestión política directa, donde el Gobierno necesita operadores con experiencia territorial y capacidad de negociación.
Despedida con mensaje político
En su despedida de la Legislatura, Tévez dejó un mensaje que también funciona como declaración de alineamiento:
“Fueron dos años intensos, visitando todos y cada uno de los rincones del Departamento San Justo, trabajando junto a los intendentes, comunales, instituciones y vecinos. Tratando de ser nexo entre los pueblos y las distintas reparticiones provinciales, acompañando a un gobernador como Martín Llaryora que deja todo en la cancha, que piensa 24/7 cómo gobernar para todos”.
Más que un agradecimiento, fue una ratificación de pertenencia política y de lealtad al proyecto provincial.
Elisa Carrizo: recambio y continuidad territorial
La salida de Tévez abre la puerta a un recambio que mantiene la lógica territorial del oficialismo. En su lugar asumirá Elisa Carrizo, médica, exintendenta de Tránsito y dirigente del mismo departamento San Justo.
Carrizo se convertirá en la primera representante de la localidad de Tránsito en la Legislatura Unicameral, un dato simbólico pero políticamente relevante en la construcción de representación regional.
Fue intendenta durante dos períodos consecutivos (2015–2023), integró la lista de Hacemos Unidos por Córdoba en las legislativas de 2023 en el segundo lugar y ya venía ocupando cargos de gestión: fue jefa de la Jurisdicción Regional de la Zona Sanitaria Este y luego directora del Hospital J. B. Iturraspe de San Francisco, cargo que ocupó brevemente.
Su llegada garantiza continuidad política, alineamiento con el Ejecutivo y presencia territorial, sin fisuras internas ni disputas de poder en el departamento.
Movimiento político, no solo administrativo
El desembarco de Gustavo Tévez en la Caja de Jubilaciones no es un simple cambio de función. Es una decisión política de alto impacto, que muestra cómo Llaryora estructura su gestión: cuadros propios, leales, con territorio y capacidad de contención social, ubicados en los lugares donde se define la estabilidad del gobierno.
En un contexto de ajuste, reformas estructurales y tensión social, la Caja de Jubilaciones se convierte en uno de los epicentros del conflicto político provincial, y el oficialismo decidió blindarla con un dirigente de confianza.
No es solo una designación: es una señal.
Y también una advertencia sobre dónde se están jugando las verdaderas batallas del poder en Córdoba.
